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Plataformas digitales

CCOO acusa a Glovo de despedir y sancionar a repartidores cuando tratan de celebrar elecciones sindicales

El sindicato denuncia una "persecución antisindical" por parte de la plataforma digital y esta declina realizar comentarios al respecto

ENTREVISTA | Oscar Pierre (Glovo): "Decidimos cambiar de modelo porque no podíamos operar con más multas"

Riders de la empresa Glovo cerca de la Sagrada Familia.

Riders de la empresa Glovo cerca de la Sagrada Familia. / Zowy Voeten / EPC

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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El sindicato CCOO ha acusado públicamente a Glovo de promover prácticas antisindicales para tratar de boicotear que sus repartidores se organicen dentro de la empresa. La central ha denunciado que la compañía de las mochilas amarillas despide y sanciona a mensajeros que tratan de organizarse y montar una lista electoral, para así desincentivar la constitución de comités que luego puedan interlocutar con la dirección y frenar potenciales abusos. "Exigimos el cese inmediato de las condiciones de precariedad que Glovo pretende perpetuar", ha manifestado CCOO en un comunicado. Glovo, a preguntas de este medio, ha declinado realizar declaraciones al respecto.

Desde el pasado 1 de julio, Glovo dejó de operar con falsos autónomos en España y se pasó a un modelo de reparto de mensajeros asalariados. Una transición forzada a golpe de sanciones de la Inspección de Trabajo y amenazas de acciones penales contra el consejero delegado de la compañía, Óscar Pierre. De hecho, el máximo dirigente de la 'app' está, tras más de un año con el proceso de instrucción abierto, pendiente de si acabará yendo o no a juicio por un posible delito contra los derechos de los trabajadores.

Glovo aceptó laboralizar a su flota para cesar la cascada de sanciones y pacificar los conflictos laborales que ese modelo de falsos autónomos le ha ido generando. No obstante, la contratación de sus repartidores no se está traduciendo en un cese de sus polémicas laborales. Tal como ya avanzó EL PERIÓDICO, la compañía ha estado aplicando durante los últimos meses una política de sanciones e incluso despidos "indiscriminados" entre sus repartidores, según han ido denunciando estos.

Este medio pudo constatar que Glovo despidió a al menos dos repartidores afiliados a la CGT y que públicamente habían hecho bandera de ello, tratando de organizar a sus compañeros. Ambos fueron cesados de manera presuntamente improcedente. En los dos casos, el motivo formal fue que no se presentaron a trabajar. El primero se ausentó por precisamente tener un accidente de moto mientras repartía, por lo que causó baja y Glovo lo cesó antes de recibir el parte de la Seguridad Social. En dicho caso, la empresa lo readmitió a los pocos días de cesarlo y tras un comunicado público de la CGT.

En el segundo caso, el 'rider' de la CGT fue cesado cuando se ausentó por la hospitalización de su madre, para lo que el Estatuto de los Trabajadores reconoce un permiso retribuido de hasta cinco días. Glovo ofreció readmitir a dicho repartidor dos días después de que este fuera cesado, pero este renunció a ello y está pendiente de juicio.

"Hostilidad extrema"

Prácticas de dicha índole las ha denunciado este viernes CCOO en rueda de prensa. "Nuestra expansión sindical se ha producido en un entorno de hostilidad extrema, con 14 despidos de personas que iban en las listas de CCOO a las elecciones sindicales, cuatro de los cuales ya han sido impugnados", han afirmado desde el sindicato. "Glovo ha desplegado una estrategia de sabotaje democrático que incluye la impugnación sistemática de preavisos electorales" y "la persecución disciplinaria contra candidatos y candidatas mediante sanciones y despidos injustificados y la promoción de candidaturas para boicotear una negociación colectiva real", han añadido.

Desde que Glovo contrató a sus repartidores los sindicatos han ido promoviendo una serie de elecciones para organizar a la plantilla. En Madrid, Valencia, Navarra o A Coruña ya hay comités constituidos. En Barcelona, ciudad donde se fundó Glovo y uno de los dos destinos, junto a Madrid, no existe, por el momento, comité de empresa. Fuentes consultadas de distintos sindicatos manifiestan las dificultades que encuentran para animar a suficientes repartidores para armar sus candidaturas, entre los centenares de 'riders' que operan en la ciudad.

La dirección de Glovo comienza a gestionar una nueva etapa con una serie de obligaciones que otras compañías de su mismo sector han declinado asumir. Uber, su principal competidor en España y que también está dejando de operar con falsos autónomos, opera mediante una red de empresas subcontratadas, que son las que emplean a sus mensajeros. Esa fragmentación operativa dificulta la organización sindical y pone una sociedad de por medio entre Uber y sus repartidores, diluyendo la repercusión sobre su marca de los conflictos laborales que pudiere haber en las subcontratas.

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