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Mercado laboral

"Nervios y caos" en las primeras horas de los servicios esenciales en sus puestos de trabajo

Los sindicatos coinciden en que las empresas no ponen trabas de manera generalizada al uso del permiso retribuido en caso de no poder comparecer, pero sí señalan que algunas juegan con la desinformación para desincentivar su uso

DIRECTO | Última hora del vendaval en Barcelona, incidencias y heridos

MAPA | Así va evolucionando el temporal de viento en Catalunya: las rachas van a más esta mañana

Durante el confinamiento, el teletrabajo ha sido la opción de muchas empresas.

Durante el confinamiento, el teletrabajo ha sido la opción de muchas empresas. / EFE

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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El temporal de viento de este jueves se ha convertido para algunos en una suerte de máquina del tiempo a casi seis años atrás, cuando la emergencia sanitaria restringió la movilidad y la oficina pasó a ser el despacho o el comedor de aquellos que pudieron teletrabajar. Como entonces, una parte importante de la población trabajadora, la mayoría, no pudo desempeñar desde casa sus funciones y tuvo que personarse en su puesto de trabajo. Y este jueves, pese a las fuertes ráfagas de viento que dejan, por el momento, un balance de nueve hospitalizados y cinco de ellos graves, millones de catalanes han salido de sus casas rumbo a la oficina, la fábrica, el comercio, la obra o, en resumen, el centro de trabajo.

“Algunas empresas lo han hecho bien y en otras las primeras horas del día han sido un caos”, explica Montserrat García, delegada de la CGT. Ella es trabajadora del servicio de atención domiciliaria (SAD) de El Prat de Llobregat, donde la empresa a cargo de este servicio a la dependencia decretó un día antes servicios mínimos y solo ha hecho ir a trabajar al 11% de la plantilla, priorizando la gente que vive en municipio por encima de aquellas mujeres que debieren haberse desplazado desde otros para acudir. “En otros servicios no les han comunicado los servicios mínimos hasta esta misma mañana, cuando mucha gente ya estaba en su puesto”, afirma.

El temporal de viento provoca daños en la valla de la Ciudad Deportiva del FC Barcelona

El temporal de viento provoca daños en la valla de la Ciudad Deportiva del FC Barcelona / El Periódico

Oficios esenciales, como el de la atención domiciliaria, se mezclan con otros que no son indispensables, pero que no se pueden hacer desde casa. “A primera hora había muchos nervios. El viento era tan fuerte que, pese a que las puertas estaban cerradas y las jaulas llenas de paquetes pesan mucho, estas no paraban de moverse a cada ventolera”, explica Pepa Patricia Díaz, delegada de CCOO en Correos Exprés y técnica de prevención de riesgos laborales.

Pese a la impresión, durante la jornada se ha reforzado la vigilancia y en su centro no ha habido incidentes, según relata. Tampoco ningún trabajador ha sufrido percance al ir y venir desde sus casas. “De 50 personas que somos en mi turno, solo una se ha quedado en casa con el permiso retribuido porque no podía venir”, explica.

Hasta el 40% puede teletrabajar

Cuando estalló el covid, el Banco de España realizó un estudio para sondear las potencialidades del teletrabajo. El mismo determinó que alrededor del 30% de ocupados podían desempeñar sus funciones desde casa. El Idescat eleva dicho porcentaje potencial hasta casi el 40%.

Contenedores tumbados por el viento en Badalona

Contenedores tumbados por el viento en Badalona / Zowy Voeten

A grandes números, si en Catalunya hay unos 3,8 millones de ocupados, teletrabajar pueden entre 1,1 y 1,5 millones de personas. Es más habitual entre los autóctonos que entre los nacidos en el extranjero y en las grandes ciudades que en las pequeñas.

Una cosa es que puedan teletrabajar y otra que lo hagan regularmente, lo que explica que en las sucesivas encuestas de población activa del INE, la proporción de ocupados que ejercen desde casa en algún momento de la semana oscila sobre el 15%.

Imposible de cuantificar cuántos ocupados se han quedado este jueves en sus casas, los datos de movilidad sí que reflejan una reducción intensa de los desplazamientos. En el área metropolitana de Barcelona se ha registrado un 17% menos de tráfico que una mañana cualquiera y en el metro se han marcado un 44% menos de billetes, según el Ayuntamiento.

Incertidumbre con el permiso retribuido

Para aquellos ocupados que podían teletrabajar, la casuística ha sido clara y desde los sindicatos no han reportado problemas reseñables de empresas que hayan dificultado dicha práctica.

La Generalitat de Catalunya contactó el miércoles por la tarde con los sindicatos mayoritarios y envió un mensaje al portal interno de sus funcionarios para que las decenas de miles de empleados públicos que operan desde el distrito administrativo trabajaran el jueves desde casa. "Hemos detectado muchas dudas del personal por falta de concreción", se queja la portavoz de IAC-CTAC, Assumpta Barbens, si bien concede que no ha habido incidencias.

Un árbol cae sobre unos coches a causa del viento, a 12 de febrero de 2026, en L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Catalunya (España). El teléfono de emergencias 112 ha recibido un total de 1.345 llamadas por el fuerte viento hasta las 6 horas de este jueves, 12 de febrero. Además,, el viento ha obligado a cancelar una treintena de vuelos del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y el cierre de las estaciones de Premià de Mar y Malgrat de Mar, también en Barcelona. 12 FEBRERO 2026 Alberto Paredes / Europa Press 12/02/2026. Alberto Paredes;

Un árbol cae sobre unos coches a causa del viento, a 12 de febrero de 2026, en L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Catalunya (España). El teléfono de emergencias 112 ha recibido un total de 1.345 llamadas por el fuerte viento hasta las 6 horas de este jueves, 12 de febrero. Además,, el viento ha obligado a cancelar una treintena de vuelos del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y el cierre de las estaciones de Premià de Mar y Malgrat de Mar, también en Barcelona. 12 FEBRERO 2026 Alberto Paredes / Europa Press 12/02/2026. Alberto Paredes; / Alberto Paredes / Europa Press

La ausencia de protocolos suficientemente claros, pese a la experiencia pandémica o, más recientemente, con la crisis de Rodalies, persiste como un foco más de inquietud que de conflicto. Algunas empresas aprovechan la incertidumbre -o al menos así lo piensan las centrales- para desincentivar el uso del permiso retribuido.

La normativa contempla que aquellos ocupados que no puedan teletrabajar, pero por las circunstancias meteorológicas, tampoco puedan acudir a su puesto de trabajo, puedan ausentarse hasta cuatro días de su empleo y no perder sueldo. El problema es que no todo el mundo invoca dicho derecho, pues teme que al hacerlo, su compañía le castigue a futuro de manera indirecta.

"Mucha gente ha ido a trabajar presencialmente pese a que hubiera podido hacer lo mismo desde casa", concede Monika Benito, delegada de la UGT en la compañía de 'contact center' Konecta. "Quien estaba convocado a turno presencial ha ido, con retrasos por problemas en el transporte y organizándose en casa con los niños y tal como han podido. Si la empresa no da directamente la instrucción de quedarse en casa, la gente no se la quiere jugar, cuesta mucho que ejerzan sus derechos pese a que les hemos estado informando de que pueden hacerlo", opina.

Reactivar la actividad

En los cuarteles generales de CCOO y UGT de Catalunya no tienen, actualmente, constancia de empresas que hayan puesto problemas a la hora de ejercer el derecho al permiso retribuido, si bien conceden que puede haber problemas puntuales que no les han llegado o que no se visualicen hasta de aquí unos días, cuando alguna compañía pueda descontar de la paga la ausencia de este jueves.

"Pimec constata que no se ha registrado una conflictividad destacable en los centros de trabajo. En la mayoría de casos, ha imperado el sentido común, la flexibilidad y el diálogo entre empresas y personas trabajadoras, que han acordado fórmulas de adaptación como el trabajo a distancia, la flexibilización horaria u otras medidas organizativas", ha afirmado la patronal en un comunicado.

Lo que para algunos ha supuesto una mañana caótica, para Daniel Pérez ha sido una mañana tranquila. Operario de la empresa de amarres del Port de Barcelona, no ha tenido que atender ninguna urgencia. "No es agradable tener que salir a remolcar un barco que se ha quedado sin cabos, si te pilla uno no sabes cómo te deja...", afirma.

Gran parte del tráfico de entrada se ha redirigido a la tarde y noche, cuando se espera que el viento ya haya amainado y toda la faena que no ha hecho él la tendrán que asumir sus compañeros del siguiente turno. "Esto es una máquina de churros y los que no hagas tú los tendrá que hacer el que venga luego", concede.

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