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Borrasca Nils

Temporal de viento en Catalunya: ¿qué sectores pagan la factura y cuáles ganan (aunque sea por poco) del vendaval récord?

Impacto económico del episodio de viento extremo en Catalunya: quién gana y quién pierde

Última hora de la alerta roja por fuerte viento en Catalunya, hoy en directo

MAPA | Así va evolucionando el temporal de viento en Catalunya: las rachas van a más esta mañana

Un árbol caído a causa del temporal de viento, en Badalona.

Un árbol caído a causa del temporal de viento, en Badalona. / Zowy Voeten - EPC

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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Una borrasca de viento extremo bautizada como Nils ha dejado este jueves 12 de febrero un escenario de alertas máximas en Catalunya, con rachas de viento que han superado los 100 km/h en varias zonas, suspensión de servicios públicos y daños materiales de consideración.

Este vendaval (calificado por las autoridades meteorológicas como uno de los más graves en décadas) no solo se siente en la vida cotidiana, sino que empieza a dibujar un mapa de ganadores y perdedores económicos en sectores clave.

Sectores que sufren el golpe del viento

  1. Agricultura y ganadería. El sector primario encabeza la lista de los más golpeados. Los fuertes vientos dañan cultivos, estructuras agrícolas (como invernaderos y sistemas de soporte para viñedos y huertas) y provocan erosión en suelos, con impactos directos sobre productividad y costes de recuperación altos. A nivel europeo, las pérdidas por eventos climáticos extremos en agricultura ya representan miles de millones de euros al año y se espera que aumenten progresivamente si no se adoptan medidas de adaptación.
  2. Transporte y logística. Alrededor de 101 vuelos cancelados en El Prat, restricciones de circulación de camiones y la suspensión de líneas de Rodalies o la limitación de velocidad de trenes ilustran el impacto directo sobre la movilidad. Estos paros (temporalmente necesarios por seguridad) suponen costes logísticos adicionales para operadores y para las cadenas de suministro que dependen de ellos.
  3. Infraestructuras y construcción. Los daños menores (techo arrancado, vallas caídas, señalización urbana doblada) elevan los presupuestos de reparación y seguros. Aunque el sector de la construcción ve cierta actividad de reparación, no se trata de 'ganancia real' sino de recuperación de valor perdido.
Un contenedor arrastrado en una acera este jueves cuando Cataluña afronta una jornada de vientos huracanados, que alcanzan los 100 kilómetros por hora en algunas zonas, lo que ha llevado al Govern a suspender las clases en escuelas y universidades y la actividad sanitaria no urgente. EFE/Enric Fontcuberta

Un contenedor arrastrado en una acera este jueves cuando Cataluña afronta una jornada de vientos huracanados, que alcanzan los 100 kilómetros por hora en algunas zonas, lo que ha llevado al Govern a suspender las clases en escuelas y universidades y la actividad sanitaria no urgente. EFE/Enric Fontcuberta / Enric Fontcuberta / EFE

¿Hay sectores que ganan con el viento?

Sí, hay algunos sectores que podrían verse levemente beneficiados por este temporal, aunque con matices. Estos son:

  • Energía renovable (eólica). En condiciones moderadas, el viento impulsa la generación eólica y abaratamiento de la luz, reflejando la importancia de las renovables en el mix energético europeo. Sin embargo, cuando las rachas son demasiado intensas, los parques eólicos se detienen por seguridad técnica, lo que reduce temporalmente la producción aunque los precios de la electricidad en mercados mayoristas tienden a bajar si el viento es aprovechable.
  • Seguros y reaseguros. Las aseguradoras, aunque enfrentan un aluvión de reclamaciones y potenciales pagos, pueden ver aumentos de primas a medio plazo, especialmente en pólizas vinculadas a fenómenos climáticos. Un efecto indirecto del riesgo creciente que enfrentan los mercados financieros.

Entre alertas y adaptaciones

Este episodio de fuerza de viento extrema en Catalunya es una muestra más de cómo los fenómenos meteorológicos severos se filtran en la economía real: desde daños directos en agricultura y transporte hasta presiones en la planificación energética y los seguros.

Con el cambio climático incrementando la frecuencia de eventos similares, la rentabilidad a largo plazo de sectores tan diversos dependerá cada vez más de inversiones en resiliencia y adaptación.