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Mercosur pone patas arriba al sector naranjero español

España, uno de los grandes referentes mundiales del sector de producción de cítricos, se enfrenta a un nuevo escenario comercial tras el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. En juego está un negocio anual de 45.000 millones de euros

La supresión de aranceles, la entrada de zumo brasileño en manos de tras grandes multinacionales (Cutrale, Citrosuco y Louis Dreyfus Company) las limitaciones de las cláusulas de salvaguarda generan preocupación en el sector. España transforma en zumo alrededor de 1,3 millones de toneladas de naranja al año

La patronal española citrícola advierte de que también afectará al precio del fresco y avisa de que un aumento de las importaciones de Argentina y Brasil supone una amenaza fitosanitaria por la alta presencia de enfermedades como la mancha negra, el cancro o el greening (HLB) en estos países

Juan José Felici, director general de Agriconsa.

Juan José Felici, director general de Agriconsa. / Francisco Calabuig

José Luis Zaragozá

Valencia
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"Hay empresas en Brasil que pisan más naranjas (terminología que los zumeros utilizan para referirse a los agrios destinados a producir zumos) que tiene España en todos sus campos de cultivos: unos tres millones de toneladas por campaña". Así explica a pie de fábrica el director general de la industria citrícola valenciana Agriconsa, José Juan Felici, la comparación de este negocio agroalimentario entre ambos territorios del mundo. El pasado 17 de enero, en Asunción (Paraguay), la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, firmaba el acuerdo de libre comercio entre Unión Europea (UE)-Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), el histórico pacto que crea la zona de libre tránsito de mercancías más grande del mundo tras veinticinco años de negociación. Entonces, los propietarios de tres grandes multinacionales brasileñas no brindaron con vino, sino con zumo de naranja.

Y es que, siete de cada diez vasos del tradicional jugo presente que venden casi todos los supermercados del mundo se producen en el país brasileño. De ello se encargan tres imperios: Cutrale, Citrosuco y Louis Dreyfus Company (LDC). Sus propietarios han convertido el calendario político suscrito por los mandatarios del viejo continente -incluido el Gobierno de Pedro Sánchez- y de Mercosur. Ahora solo están pendiente su aplicación por parte de la Comisión Europea, pese a la revisión que hará el Tribunal Superior de Justicia de la UE por mandato de una mayoría del Europarlamento. Este negocio citrícola genera unas ventas anuales de 45.000 millones de euros a la industria, según Global Growth Insights.

Que Brasil sea la mayor productora de naranjas del mundo -con algo más de 13 millones de toneladas, por delante de China y más del doble que España- y que su citricultura esté volcada en la industria zumera tiene importantes implicaciones económicas tras el acuerdo de Mercosur. España, principal productor de cítricos de la Unión Europea y uno de los grandes referentes mundiales, se enfrenta a un nuevo escenario comercial tras el citado pacto Con una producción anual que en las últimas campañas ha oscilado entre los 5,5 y más de 7 millones de toneladas, y con entre el 55% y el 60% de los cítricos destinados a la exportación, el sector citrícola español analiza las implicaciones de una apertura comercial y que, según las organizaciones agrarias, "vuelve a situar a la agricultura en el centro de las concesiones".

Duelo de titanes

"David lucha contra Goliat, pero con pocas perspectivas de victoria", explican los zumeros españoles. El tamaño entre las compañías de ambos países es abismal. Cutrale es un conglomerado familiar con origen en Sicilia (Italia). Conocido como el 'Rey de la Naranja de Brasil', José Luis Cutrale (fallecido en agosto de 2022 a los 75 años) fundó con su padre la empresa productora y exportadora de naranjas Sucocítrico Cutrale, en 1967. La mercantil creció hasta convertirse en líder del sector, con clientes como Coca-Cola, Minute Maid y Simply Orange. En 2015, adquirió el productor de plátanos Chiquita Brands International (empresa que hace cuatro décadas compró el otrora imperio citrícola español Pascual Hermanos tras su crisis financiera) junto con el también multimillonario brasileño Joseph Safra, por 1.300 millones de dólares. Desde hace pocos años está en manos de la tercera generación. El siciliano Giuseppe Cutrale llegó a Brasil en la década de 1930 en la ola de inmigrantes italianos que desembarcaron en diversos países americanos cuando apretaba el hambre en el período entreguerras del viejo continente del siglo XX.

Cutrale está ahora gestionada por un director general externo, Geovane Gómez. El 98% de su producción de zumo se destina a exportación y llega a más de 90 países, con clientes que van desde fabricantes de bebidas hasta grandes cadenas de distribución. "La ventaja de Cutrale en un acuerdo con la Unión Europea empieza por una realidad simple: Europa compra a Brasil más del 90% del zumo de naranja que consume al país sudamericano", afirman desde esta compañía.

Marcelo Abud,  CEO de Citrosuco, en una imagen de archivo.

Marcelo Abud, CEO de Citrosuco, en una imagen de archivo. / activos

Marcelo Abud es otro ejecutivo brasileño que tiene el mando de Citrosuco, otro de los mayores exportadores de jugo de naranja del mundo con una facturación superior a los 1.500 millones de dólares. Es otro gigante de los agrios junto con Cutrale. Y la tercera compañía en cuestión, es la citada Louis Dreyfus Company (LDC) -cotizada en la bolsa de París- , ha dado un paso adelanta como corporación dedicada también a otras materias primas como las oleaginosas (maíz, trigo, soja…); así como al azúcar, café, arroz y algodón. Registró unas ventas consolidadas 50.600 millones de dólares en 2024 si se incluyen todas sus áreas. Su principal ejecutivo, el estadounidense Michael Gelchie, continúa un ambicioso plan de expansión para crecer en Argentina, con nuevas adquisiciones de explotaciones de cítricos.

Un negocio de oligopolios y barcos

Para llegar a controlar el 70% de los vasos de zumo de naranja consumidos en el planeta- resulta clave la logística y poseer una flota de barcos mercantes destinados exclusivamente a transportar estos graneles líquidos. Estos tres grupos poseen hasta 14, tanto en propiedad como en arrendamientos exclusivos. Cutrale posee una flota de 6 buques (tres de ellos casi exclusivos para la Unión Europea); Citrosuco explota otros cinco (dos básicamente para el viejo continente) y Louis Dreyfus Company lo hace con dos y otro que es usado por varios operadores brasileños.

El buque 'Citrus Vita Brasil', atracado en Sao Paolo, en una imagen de archivo.

El buque 'Citrus Vita Brasil', atracado en el puerto de Santos, en una imagen de archivo. / activos

Citrosuco posee terminales portuarias en Santos (Brasil), Wilmington (EE UU), Gante (Bélgica), Toyohashi (Japón) y Newcastle (Australia). Durante algún tiempo, incluso, desembarcó en España arrendando la planta de Zumosol (en Córdoba), que ahora ha adquirido la cooperativa de segundo grado andaluza DCOOP. Algo similar ocurre con Cutrale, de la que también se sabe que cuenta con una terminal portuaria propia en el puerto de Santos (Sao Paulo) e importantes instalaciones de logística de frío y de almacenamiento en Rotterdam así como en otros emplazamientos también europeos clave. El Citrus Vita Brasil –de Citrosuco, conocido por haber amarrado puntualmente en el puerto de Huelva y haber descargado su zumo varias veces en los últimos años- tiene 210 metros de longitud, 15 tanques de acero inoxidable y 34.966 toneladas capacidad total. Mientras, el buque Ouro do Brasil –también propiedad de Citrosuco y que igualmente se sabe que ha descargado en ocasiones en el recinto onubense para proveer a García Carrión- es algo más pequeño: tiene 197 metros de eslora y 26 metros de manga, con capacidad en sus bodegas para 19.509 toneladas. Louis Deryfus Company posee tres terminales marítimas propias en Argentina, dos en Uruguay, tres en Estados Unidos, una en Rusia y en Pakistán y, por supuesto, una de las más importantes y dedicada a zumos fundamentalmente, en Gante (Bélgica).

Preocupación en la patronal española

¿Qué se puede hacer para frenar a Brasil? Inmaculada Sanfeliu es presidenta de la patronal citrícola española Comité de Gestión de Cítricos (CGC), que aglutina a los grandes exportadores . Actualmente este colectivo de empresarios es responsable del 75% de los agrios recolectados, envasados, confeccionados y comercializadas en nuestro país, lo que supone un volumen de negocio por temporada superior a los 2.700 millones de euros. Esta cifra, si se comparan con los tres gigantes de Brasil, se sitúa muy por debajo. Por eso temen el impacto de Mercosur y un mayor desembarco de las multinacionales brasileñas en la UE. Sanfeliu reitera que el principal impacto se dará a consecuencia del progresivo "desarme arancelario" acordado para las importanciones de zumo de naranja. La desaparición en un plazo de 7 años de este tipo de tasas (hoy situadas entre el12,2% y el 15%), cuestiona -según sostiene- la “competitividad e incluso la propia viabilidad de la industria transformadora española frente a la oferta más barata y con menos requerimientos de Brasil”.

Inmaculada Sanfeliu, en una imagen de archivo.

Inmaculada Sanfeliu, en una imagen de archivo. / FERNANDO BUSTAMANTE

El efecto sobre sector en fresco se dará acto seguido porque entre 650.000 y 850.000 toneladas que cada año se retiran del mercado de fresco en España por desequilibrios entre oferta y demanda, por tratarse de calibres no comerciales o por sufrir defectos en la piel, fundamentalmente por fenómenos meteorológicos adversos, "no tendrán un destino claro y los precios de las naranjas y mandarinas se resentirán porque perderán ese precio mínimo o cotización ‘suelo’ que hoy marca el sector transformador". En su opinión, el zumo español perderá su función reguladora del mercado de fresco y valorizadora del conjunto de la cosecha, así como su importante función medioambiental y de economía circular al reincorporar a la cadena de producción y distribución los millones de toneladas de producción que, de otro modo, acabarán convirtiéndose en residuos orgánicos”. La segunda mayor amenaza para este sector -a juicio de la patronal española de cítricos- viene dada por el mayor tráfico comercial que se dará con los cítricos en fresco derivado también de la supresión del actual arancel. Con mayores volúmenes importados se elevará inevitablemente el riesgo de entradas de plagas y enfermedades cuarentenarias e incluso reguladas como prioritarias -como específicamente la ‘mancha negra’ en el caso de Argentina o el ‘Citrus canker’ en el de Brasil, donde también está presente el HLB (greening)", agrega Sanfeliu.

Zuvamesa y Agriconsa

La industria zumera española también ve venir el peligro desde el lado del Atlántico. Carlos Artigues es director general de Zuvamesa, fábrica que hace dos décadas impulsó la Generalitat Valenciana y los exportadores en Parc Sagunt. Es la más grande de Europa. "Los costes del modelo agrario brasileño basado en el zumo –con inmensas explotaciones en manos de unos pocos y con un sistema de producción que es mucho menos exigente que el fresco- son inalcanzables para la citricultura española. Con este sistema en el campo, a su vez, generan economías de escala en el proceso de transformación y en la logística para su venta. Las tres grandes corporaciones brasileñas que controlan la mayor parte de las tierras y más aún las plantas de zumo tienen en propiedad flotas con grandes buques y situar su producto en los puertos de Rotterdam (Holanda) o Gante (Bélgica), les cuesta prácticamente lo mismo que les supone a las procesadoras españolas transportar su zumo de Andalucía, Murcia o la Comunitat Valenciana al centro de Europa en camión cisterna. En tales condiciones de oligopolio, la actuación efectiva como cartel a la hora de fijar precios es una tentación que con este tratado será mucho más sencilla", destaca Artigues.

"La citricultura brasileña produce para hacer zumo, justo lo contrario de la española, que trabaja para el mercado en fresco y valoriza haciendo jugos. El desarme arancelario -que se consumará en solo siete años- mejorará su posición competitiva en Europa, que es su principal mercado, donde ya dirige algo más de la mitad de su producción. En un contexto de reducción del consumo generalizado del zumo en la Union Europea y con un euro fuerte frente al dólar -lo que favorece las importaciones- la oferta ya hoy inmensamente mayoritaria y mucho más barata brasileña se verá más favorecida si cabe", resalta Artigues.

Carlos Artigues, director general de Zuvamesa, en la planta de Parc Sagunt.

Carlos Artigues, director general de Zuvamesa, en la planta de Parc Sagunt. / Daniel Tortajada

Zuvamesa y Agriconsa procesan el 50% del total de clementinas y mandarinas destinadas a industria en toda España. "Pero, lo que evidencia que nuestro sector está trabajando muy por debajo de su capacidad máxima de transformación es que España tenía ya una industria adaptada a una producción de entre 6,5 y hasta 7,5 millones de toneladas y llevamos cuatro campañas consecutivas con cosechas en mínimos históricos -con entre 5,4 y 6 millones de toneladas, la última es la más baja en 16 años", agrega el dirigente.

En parecidos términos se expresan desde otras empresas de España. "El precio del zumo de naranja en todo el mundo lo marca Brasil, y depende de las previsión de cosecha que maneje para esa temporada", comenta el director general de Agriconsa, José Juan Felici. "Hay que tener en cuenta que alguna de estas compañías exprimen más de tres millones de toneladas de naranjas por temporada, lo que supone más que toda la producción en fresco de naranjas de España", recuerda Felici. Agriconsa, al igual que otras fábricas de zumo en España, se pusieron en marcha en la década de los noventa para regular el mercado de cítricos en fresco actuando como válvula de escape, destinando la fruta que no cumple los estándares estéticos o de calibre para la exportación (mercado en fresco) a la producción de zumos de alta calidad, evitando así el colapso de precios por exceso de oferta y maximizando el valor de toda la producción.

"Mercosur desproteje a la citricultura europea porque no está orientada al negocio del zumo. En España -destaca Felici- hay una veinte de fábricas que tendrán serios problemas para competir en precios al firmarse el acuerdo UE-Mercosur. En Europa no queremos competircon Brasil, que tiene unos costes de explotación muy bajos en comparación con España. Lo que queremos es que el mercado destine más producción a la industria. España produce unas 750.000 toneladas anuales de zumos de cítricos; Brasil unos 13 millones de toneladas", concluye.

José García Carrión, presidente del Grupo García Carrión, en una imagen de archivo.

José García Carrión, presidente del Grupo García Carrión, en una imagen de archivo. / activos

Don Simón y Zumosol plantan cara

Con todo, empresas líderes en el sector de las bebidas sí han decidido responder a Mercosur con nuevas inversiones. Es el caso del Grupo García Carrión, con una facturación anual de unos 1.200 millones de euros, que fabrica y comercializa los célebres zumos, batidos y otras bebidas Don Simón. Tiene previsto abrir en enero de 2027 en el municipio de la Vega del Guadalquivir Sevilla una fábrica que, cuando se encuentre a pleno rendimiento, será la segunda en capacidad de toda España. Con 2.300 hectáreas propias. También Dcoop, una cooperativa andaluza de segundo grado (líder en aceite) con una cifra de negocio de 1.554 millones, con fuerte peso industrial, históricamente oleícola y ganadera y ligada al territorio andaluz, quiere crecer en el negocio cítricola. La adquisición a finales de 2025 de la antigua planta de Zumosol (en manos de un fondo de inversión turco tras adquirirlo a Grupo Pascual hace una década) hay que enmarcarla como una apuesta clara de sus cooperativas naranjeras del Valle del Guadalquivir (Córdoba), de su sección citrícola, aunque también cuenta con otros grandes latifundistas andaluces que le proveerán. Buena parte de esa producción naranjera se transformaba a través de la planta de Huelva de García Carrión, que ahora plantea otra a escasos kilómetros, en Fuente Palmera.

Idenfiticar oportunidades de negocio

El consultor español experto en el sector citrícola Francisco Borrás, ex director comercial de Anecoop, uno de los grupos empresariales líderes en España en exportación, pese al aluvión de reacciones contrarias al acuerdo por parte del sector agrario, trata de identificar una posible oportunidad para los cítricos españoles. Borrás destaca que en la actualidad España envía alrededor de 10.000 toneladas de naranjas a Brasil, mientras que hace cinco años suministraba unas 22.000 y controlaba cerca del 70% de ese mercado. En sólo un lustro, España ha recortado esa cuota al 18%. El retroceso se debe en gran parte a que Egipto cuenta con un acuerdo comercial con Brasil que le permite exportar sin pagar aranceles, mientras que España tiene que asumir un 10% de aduana para introducir nuestras naranjas, una desventaja que podría corregirse con el nuevo pacto. Borrás, según destaca en un análisis de ValenciaFruits, también destaca que la estacionalidad juega a favor de los cítricos europeos, ya que “Mercosur se encuentra en el hemisferio sur y, desde el punto de vista de los productos de temporada, somos complementarios”. No obstante, ha reconocido solapamientos al inicio y al final de las campañas y advierte de que “en los productos claramente de temporada todos ganan; en otros, no tanto, un efecto habitual de los acuerdos de libre comercio”.

No piensan los mismo las organizaciones agrarias españolas. El vicepresidente de Asaja, Cristóbal Aguado, lamenta la "escasa eficacia real de las cláusulas de salvaguarda incluidas en el acuerdo UE-Mercosur. Estas medidas -que sirven para frenar las importaciones cuando se supera unas cantidades o entran con bajos precios- solo pueden activarse cuando se cumple alguno de estos dos criterios técnicos establecidos: que las importaciones de un producto sensible aumenten más del 5% respecto al promedio de los tres años anteriores, o que los precios de esas importaciones caigan al menos un 5% por debajo de los equivalentes comunitarios". Aguado advierte de que, incluso cuando se cumplen estas condiciones, la burocracia europea tarda semanas o meses en activar la salvaguarda, lo que reduce drásticamente su utilidad para productos estacionales como los cítricos. “En cultivos como los cítricos, cuando la cláusula entra en vigor, la campaña ya ha terminado, por lo que resulta totalmente ineficaz”, puntualiza.

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