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Zamora

Jasen Lee Beckwith, el hombre que compró un pueblo abandonado en España para empezar de cero

El propietario busca ahora crear empleo, fomentar el turismo sostenible y ofrecer opciones de residencia para españoles en la zona

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Jasen Lee Beckwith sacándose una fotografía con un cartel de Salto del Castro.

Jasen Lee Beckwith sacándose una fotografía con un cartel de Salto del Castro. / @jasonbeckwith1 / Instagram

Zoe Campos Corral

Barcelona
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La España vaciada es el término que se utiliza para hacer referencia a las zonas de España que vieron cómo sus habitantes emigraban de forma masiva entre 1950 y 1960. Ahora, estos lugares están despoblados, tienen una media de edad muy alta y se caracterizan por no tener servicios básicos.

Sin embargo, donde algunos ven un desierto, otros ven una oportunidad de negocio... Bienvenidos a la historia de Jasen Lee Beckwith, el hombre que quiere resucitar Salto del Castro.

Uno de tantos pueblos abandonados

Empecemos por ubicar el lugar en el mapa. Salto del Castro se encuentra en la provincia de Zamora, muy próximo a la frontera con Portugal.

El pueblo fue construido durante la década de los años 40 con la intención de alojar a los trabajadores que se encargaban del mantenimiento de la presa más cercana. Pero en 1989, la automatización de las tareas de los trabajadores hizo que el pueblo quedara abandonado.

¿Quién es Jasen Lee Beckwith?

El siguiente interrogante surge con el origen del comprador del pueblo: Jasen Lee Beckwith. ¿Por qué este forastero ha acabado comprando este pueblo?

El hombre nació en Niágara Falls (Nueva York, EEUU), aunque la mayor parte de su vida la ha pasado en California. Por lo menos hasta el momento, Beckwith vive en Oceanside -una ciudad de San Diego (California)- y ha ejercido como director ejecutivo de Rocking Hospitality, según explicaba la plataforma mediática digital de la península Ibérica, El Trapezio.

En su currículum, el estadounidense presenta una trayectoria que combina la promoción hotelera, la cocina, los negocios, la música, el canto y su experiencia de trabajo en una imprenta para un sistema escolar de Estados Unidos.

¿Cómo termina un estadounidense aquí?

El hombre descubrió Salto del Castro rastreando por Internet y su historia se convirtió en un amor a ciegas porque Beckwith no había visitado nunca Europa y, mucho menos, sabía hablar español. Pero en Salto del Castro vio una oportunidad única para emprender.

En Estados Unidos ya había vendido su negocio y estaba buscando nuevos espacios donde volver a empezar. Por eso, su esposa (de origen brasileño) le sugirió tener en cuenta la posibilidad de intentarlo en la península Ibérica.

Los planes para Salto del Castro

El precio del pueblo entero era de 308.546 euros aproximadamente. Su precio es más bajo que muchas de las viviendas de Estados Unidos, pero también que muchos apartamentos de Madrid o Barcelona. Eso se debe a la falta de edificios y condiciones óptimas para que el pueblo sea habitable. Pero nada que Beckwith no busque cambiar.

En el plan de obra, está previsto rehabilitar edificaciones como la iglesia, la piscina o la plaza principal del lugar. Además, la idea del estadounidense es construir un albergue, un hotel, viviendas de temporada, alquileres a largo plazo y espacios para nómadas digitales.

Para ello, Beckwith necesita a inversores que estén dispuestos a apostar por este negocio, ya que estima que necesitará entre cinco y siete millones de euros para poder restaurar los 44 edificios que conforman el pueblo, según ha explicado en una publicación de finales de noviembre pasado en su perfil de Instagram.

"Renaciendo el mundo"

El hombre está convencido de que el proyecto “creará empleo, revitalizará el patrimonio y fomentará el turismo sostenible en el oeste de España”. Por eso, también quiere ofrecer opciones atractivas para españoles que quieran residir en el pueblo y vivir una oportunidad sostenible.

Entre sus motivaciones, Beckwith considera que reviviendo un pueblo de estas características está aportando su granito de arena “renaciendo el mundo”. El proyecto de este forastero busca “recuperar la esencia del lugar” con su arquitectura original para preservar la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica y evitar “crear una atracción artificial”.

La anécdota más graciosa de esta historia es que el compromiso de Jasen Lee Beckwith con el pueblo es tan grande que se ha tatuado en el brazo “Don Castro”.