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Entrevista a la directora del salón

Barcelona cierra su sexta edición de la Wine Week con otro éxito de público, pese a la difícil movilidad en la ciudad

La responsable del certamen, Céline Pérez, aspira a ampliar la presencia internacional el año próximo, "en línea con los nuevos acuerdos comerciales, que han abierto oportunidades al sector"

El ministro Planas sale en defensa del vino sin alcohol: "Si el consumidor pide productos más ligeros, habrá que hacerlos"

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Participantes en una de las catas que se ofrecen en la Barcelona Wine Week, que este miércoles concluye su sexta edición.

Participantes en una de las catas que se ofrecen en la Barcelona Wine Week, que este miércoles concluye su sexta edición. / Ferran Nadeu / EPC

María Jesús Ibáñez

María Jesús Ibáñez

Barcelona
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Ha habido colas para entrar ("por motivos de seguridad", argumenta la organización), salas de conferencias repletas de oyentes y puntos de cata de vino con los billetes agotados. La sexta edición de la Barcelona Wine Week (BWW), que este miércoles cierra sus puertas en el recinto de Montjuïc de la capital catalana, ha revalidado este año un nuevo éxito de participantes y de público, pese a los problemas que condicionan la movilidad en la ciudad y las llegadas a través de la alta velocidad ferroviaria. "Empezamos preocupados por este tema, por el impacto de Rodalies y del AVE, ya que nos encontramos con asistentes que comentaban que habían tardado más de cinco horas en llegar desde Madrid en tren, pero finalmente todo apunta a que el objetivo se va a cumplir y lograremos la cifra prevista de 26.000 visitantes", celebra Céline Pérez, directora de la BWW, unas horas antes de la clausura.

Con todo, indica Pérez, "el objetivo de la Wine Week no es numérico, sino cualitativo". Este año, destaca la directora, "el 95% de los expositores son repetidores, un porcentaje realmente alto en este tipo de citas, pero además ha habido un crecimiento en la superficie ocupada, lo que implica que muchos de ellos han querido ampliar sus espacios", subraya. "Todos los indicadores son, por el momento, favorables, lo que implica que se consolida la marca, la reputación y el tamaño", agrega la responsable técnica del salón barcelonés, que en esta sexta edición ha acogido a 1.351 empresas "representantes de 90 sellos de calidad, ya sean denominaciones de origen o indicaciones geográficas protegidas". Esto ha supuesto, entre otras cosas, que la presencia de las distintas comunidades autónomas haya sido "muy homogénea", con vinos llegados desde Canarias y Baleares hasta los más conocidos de La Rioja, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y toda Catalunya.

Ambiente de la feria del vino Barcelona Wine Week (BWW), que se celebra en la Fira de Montjuïc, el pasado lunes, en su jornada inaugural.

Ambiente de la feria del vino Barcelona Wine Week (BWW), que se celebra en la Fira de Montjuïc, el pasado lunes, en su jornada inaugural. / Ferran Nadeu / EPC

Abrir la mirada

El reto de cara a la séptima edición, la del año que viene, pasa por incrementar la presencia internacional. "Esta vez se ha hecho ya un esfuerzo importante, con una inversión que ha sido un 17% superior a la del año pasado, para atraer a distribuidores extranjeros interesados en los vinos españoles", explica Pérez. Pero el propósito es "abrir la mirada y buscar más colaboración internacional". Los acuerdos comerciales firmados recientemente por la Unión Europea con Mercosur (esto es Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y con la India abren un abanico de nuevas posibilidades para el sector vitivinícola español.

Lo recordaba también el ministro de Agricultura, Luis Planas, encargado de presidir el pasado lunes la inauguración del salón, que instó a los productores de vino a explorar esas nuevas vías. La India, señaló Planas "tiene una población de 1.500 millones de habitantes y una clase media de más de 400 millones de personas, e Indonesia, con 280 millones, no solo tiene una clase media cada vez mayor, sino que es un gran receptor de turismo". El acuerdo comercial de la UE con el gigante del Índico prevé que "si ahora los aranceles para el vino son del 150%, en un plazo de cuatro años bajarán a entre el 20% y el 30%".

"Otro paso importante es que, en cada edición, estamos observando cómo las bodegas apuestan por la innovación y por la adaptación de sus productos a los nuevos hábitos de consumo y se ven vinos más frescos, más blancos y más rosados, más ecológicos", concluye la directora de la BWW, un indicador de que se está trabajando para recuperar cuotas de mercado entre todos.

El año que viene, el BWW cambiará el pabellón número 8 de Montjuïc de la Fira de Barcelona por el número 2, al otro lado de la avenida de Maria Cristina, por las obras previstas en el recinto ferial. "Seguiremos también en el pabellón 1 y, en definitiva, contaremos con un espacio muy similar al que tenemos ahora, con la ventaja, además, de que los visitantes no tendrán que cruzar la calle", destaca Pérez, que confía en que se cumplan las previsiones "y en 2030 podamos estar en un espacio ferial puntero y cercano a la trama urbana de la ciudad, algo que interesa mucho también a los expositores y visitantes".

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