Opinión
¿Por qué estamos tan convencidos de que Europa no puede defenderse?
No se dejen arrastrar por la vorágine en una defensa del continente diseñada para levantar el ánimo de los líderes europeos, quizá algo desalentados tras la reunión del Foro Económico Mundial en Davos

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, habla con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, a la derecha, durante un desayuno ucraniano paralelo a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el jueves 22 de enero de 2026.. (AP Photo/Markus Schreiber). EDITORIAL USE ONLY/ONLY ITALY AND SPAIN / Associated Press/LaPresse / LAP
Es un momento decisivo para la retórica sobre Europa. Cuando escribí mi libro SuperEuropa: el héroe inesperado del siglo XXI, a finales del año pasado, ni siquiera yo podía prever la rapidez con la que este debate llegaría a la escena mundial. Actualmente, el mundo parece dividido entre quienes se muestran optimistas y quienes son más bien pesimistas sobre la capacidad de Europa para defenderse en múltiples frentes. La pandemia de coronavirus, el futuro de Ucrania, la transición energética y la política exterior de Estados Unidos me han hecho ser aún más optimista que antes sobre el futuro de nuestro maravilloso continente.
Yo nací en España, vivo en Suiza y pase muchos años estudiando y viviendo en Estados Unidos. Cuando digo «Europa», me refiero a algo que va más allá de las fronteras de la Unión Europea; se trata de una alianza conceptual que he bautizado como SuperEuropa y que engloba a los 27 miembros de la UE, además de Islandia, Noruega, Suiza, el Reino Unido y (siendo optimistas) Ucrania. También incluye a Albania, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia y Kosovo, porque, como democracias, están accediendo a la UE.
Crisis de confianza
Resulta frustrante que el pesimismo sobre Europa haya sido propagado por los propios europeos, que sufren una crisis colectiva de confianza. A pesar de los buenos datos globales, los resultados de nuestra clasificación IMD WCC y los innumerables éxitos en materia de innovación y regulación que describo en mi libro, muchos europeos sienten que se están quedando atrás. Pero debemos ser más optimistas, destacar más nuestro potencial y menos nuestras debilidades.
Los detractores de la capacidad de Europa para defenderse siembran la duda en tres áreas principales: la retórica utilizada, la capacidad de defensa militar y la autonomía estratégica. Analizaré cada una de ellas. Y si aplico un enfoque de realismo basado en valores, es gracias a la influencia del presidente finlandés, Alexander Stubb, quien anima a combinar los valores y una visión realista del mundo para obtener una perspectiva precisa de la geopolítica en su libro recientemente publicado.
Si los líderes no se expresan o se les menosprecia, esto puede dañar su reputación y la confianza en los mercados. Como Stubb expresó tan elocuentemente en Davos la semana pasada, la diplomacia se basa en valores, intereses y poder (o influencia, si se es un actor menor). Tiene una cara pública y otra privada.
Los líderes europeos deben mejorar a la hora de juzgar qué decir en público y qué decir en privado. Estados Unidos ha dado a Europa una ventaja con la incapacidad de Donald Trump para ejecutar una política exterior digna. Rusia está dirigida por un matón, Vladímir Putin, bajo cuyo mandato el país invadió Ucrania. China está liderada por otro matón, aunque más educado, Xi Jinping, que somete al segundo país más poblado del mundo a la supresión de la libertad de expresión, la propiedad y los derechos humanos. Pero al menos los pueblos de estos países no eligieron a sus gobernantes. El pueblo estadounidense sí lo hizo.
¿Cómo es posible que hoy en día una nación supuestamente democrática invada a otra? ¿Cómo puede su presidente violar los sistemas legales, tanto internos como extranjeros, y acudir a Davos para «solicitar» que se le entregue Groenlandia? Los paralelismos con 1939 son evidentes.
Conclusiones prácticas en este momento crucial
Junto con el presidente finlandés, Alexander Stubb, también el presidente canadiense, Mark Carney, y el presidente francés, Emmanuel Macron, ayudaron a levantar el ánimo en el encuentro de Davos. Esto es lo que recomendaron a los empresarios y directivos dispuestos a asumir la responsabilidad del futuro de Europa:
- Hay que reconectar con nuestros valores: «Si las grandes potencias abandonan incluso reglas y valores para perseguir sin obstáculos su poder e intereses, los beneficios del transaccionalismo serán más difíciles de replicar» (Carney).
- Es necesario unir fuerzas: «No debemos permitir que el auge del poder duro nos impida ver que el poder de la legitimidad, la integridad y las reglas seguirá siendo fuerte si decidimos ejercerlos juntos» (Carney).
- Podemos compartir los riesgos y los costes: «La gestión de riesgos tiene un precio, pero el coste de la autonomía estratégica, de la soberanía, puede compartirse» (Carney).
- Tenemos que ser más ambiciosos: «La cuestión es si nos adaptamos simplemente construyendo muros más altos o si hacemos algo más ambicioso» (Carney).
- Es clave mantener la mente abierta: «Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible» (Carney).
- Protección no es proteccionismo: «Los europeos son muy ingenuos. Este es un mercado único, abierto a todos, y son los únicos que no protegen a sus empresas» (Macron).
- Son imprescindibles instrumentos anticoacción: «Debemos proteger nuestras industrias cuando no se cumplan las reglas del juego. Europa tiene que defender sus industrias respetando la competencia leal» (Macron).
- Hay que invertir más para ser creíbles: Debemos simplificar las regulaciones, profundizar en la integración del mercado único e invertir más en innovación, IA, tecnologías limpias, defensa.... «Invertir más para ser creíbles» ( Macron)
Mando de calidad
¿Alguien puede imaginar lo que habría pasado si, en una conferencia internacional en Suiza en 1939, el canciller de Alemania hubiera pedido la anexión de Austria delante de los jefes de Estado y los líderes empresariales? ¿Se imaginan lo que habría pasado si ninguno de ellos hubiera abandonado la sala y algunos incluso hubieran aplaudido? Esto es diplomacia, y tiene que ver directamente con la calidad del liderazgo. Debemos jugar de forma más inteligente, sabiendo que los comentarios entre bastidores pueden hacerse públicos.
En la mesa redonda en la que participé en Davos, se hizo un llamamiento urgente a la acción tanto a los líderes empresariales europeos como a los políticos para que alzaran su voz a la hora de colaborar en la elaboración de normas que mejoren el funcionamiento de los mercados. El futuro de Ucrania ofrece una gran oportunidad; sin ir más lejos, en 2025, la UE amplió su apoyo a este país con una nueva financiación de casi 600 millones de euros para energía, transporte y resiliencia empresarial.
Europa se enfrenta a urgentes deficiencias en materia de seguridad: las recientes violaciones del espacio aéreo han puesto de manifiesto vulnerabilidades, mientras que años de inversión insuficiente, fragmentación y dependencia han debilitado la base industrial de defensa del continente. Esta es la visión pesimista.
Esta es la visión optimista: hay muchas oportunidades y retos para la integración en la SuperEuropa, incluyendo, pero sin limitarse en absoluto a ello, la cooperación en materia de seguridad y defensa. Abundan las oportunidades para pactos más formales (tratados, acuerdos, participación institucional) y para la integración informal (intercambio cultural, movilidad, etcétera).
Estamos asistiendo a una creciente integración de los países europeos no pertenecientes a la UE en el Espacio Schengen, la Europol, la Eurojust y el Frontex, como analizo en profundidad en mi libro. En 2022, el Reino Unido se unirá al proyecto PESCO (Cooperación Estructurada Permanente) de movilidad militar de la Unión Europea como tercer país: necesitamos más cooperación pragmática como esta.
La OTAN ha muerto. Pero no la necesitamos. Siempre se trató también de múltiples marcos liderados por la UE que trabajaban juntos en amenazas comunes, además de alianzas más amplias. Para 2024, todos los ejércitos de los Balcanes occidentales realizaban maniobras periódicas con la OTAN, pero también con las fuerzas de la UE. La adquisición de su equipamiento se estaba adaptando a las normas del Atlántico Norte, pero a menudo compran a proveedores de la UE. La interoperabilidad a largo plazo con las fuerzas europeas no corre peligro.
Impulsar relaciones sólidas
Dar la bienvenida a Ucrania a la UE solo reforzaría nuestra defensa. Como nos recordó Stubb, cuando Ucrania se incorpore a la UE, el poder militar de esta se duplicará o triplicará de la noche a la mañana. Pero también, en palabras de Stubb, «no tiremos el grano con la paja» por la probable desaparición de la OTAN, ya que ello no excluye unas relaciones transatlánticas sólidas.
«Ya hemos pasado por crisis transatlánticas anteriormente. Sed fieles a vuestros propios valores y buscad ámbitos en los que podáis cooperar con Estados Unidos», afirmó. En el caso de Finlandia, sus rompehielos, su tecnología y sus minerales.
Trump está haciendo un favor a Europa. Reducir nuestra dependencia en materia de defensa solo aumentará nuestra competitividad, ya que acelerará nuestro camino hacia la autonomía estratégica. Se trata, por un lado, de reducir las vulnerabilidades de las cadenas de suministro y las infraestructuras y, por otro, de impulsar el comercio mundial y la cooperación multilateral.
Más flexibilidad
«Europa solía considerarse lenta, legislativa, burocrática, reguladora, demasiado estable. En este momento, la gente busca estabilidad, por lo que creo que empezarán a llegar muchas inversiones a Europa», afirmó Stubb.
«No hay nada que una más a Europa que la presión, y actualmente esta proviene tanto del este como del oeste. Esto significa que la ampliación de la UE se ha convertido en algo estratégico y que vamos a empezar a ver una Europa más flexible». El mundo está cambiando, y Europa también. A pesar del pesado legado de glorias antiguas y los difíciles problemas actuales, sus mejores y más brillantes días están por llegar.
Salí del encuentro de Davos preguntándome si todo este enfoque (aunque necesario) en Europa estaba restando importancia a lo que Estados Unidos necesita hacer. Al fin y al cabo, sus ciudadanos son responsables de votar a un líder que no solo carece de diplomacia (con múltiples consecuencias), y cuyas acciones han destruido fundamentalmente el mecanismo estadounidense de controles y contrapesos.
Mis sentimientos encontrados se agravaron cuando, el jueves, el foro dio la bienvenida a Isaac Herzog, presidente de Israel, un país que, tras violar innumerables resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, provocó un exterminio masivo en Gaza. Pero la conclusión es la siguiente: el mito de la invencibilidad de Estados Unidos se ha resquebrajado. Y, sin embargo, la UE sigue siendo el mayor bloque de democracias liberales del mundo. Aprovechemos eso y sigamos adelante.
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