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Analista financiero

Javier Molina (eToro): "El mercado de las criptomonedas no está débil. Está incómodo"

El analista de eToro sostiene que el bitcoin y las criptomonedas no atraviesan una crisis estructural, sino una fase de ajuste marcada por la liquidez global, la macroeconomía y la gestión del riesgo

Javier Molina (eToro) insiste en que bitcoin y el resto del mercado cripto no están en crisis, sino en fase de digestión en un entorno macro que no permite errores

Javier Molina (eToro) insiste en que bitcoin y el resto del mercado cripto no están en crisis, sino en fase de digestión en un entorno macro que no permite errores

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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El mercado de criptomonedas y bitcoin atraviesa un momento de incertidumbre operativa más que de debilidad fundamental, según el analista de eToro Javier Molina. El experto describe un mercado movido por ajustes de riesgo, sensibilidad a eventos macroeconómicos y una clara pausa en la demanda estructural que está generando oscilaciones laterales frustrantes para inversores y operadores.

Pese a la falta de movimientos contundentes al alza, Molina asegura que no estamos ante una crisis de tesis, sino ante un periodo de "digestión" en el que el precio se ajusta en función de la liquidez global y posicionamiento, no por convicción alcista o bajista sostenida.

Reacción al riesgo antes que al valor

Según Molina, la acción del precio de bitcoin y otras criptomonedas en las últimas semanas responde a factores externos como decisiones fiscales, regulaciones, tensiones geopolíticas y cambios en las divisas globales.

En este entorno, los inversores reducen exposición donde pueden hacerlo rápido; y las criptos, debido a su liquidez y eficiencia de ejecución, son a menudo el activo que primero ajusta posiciones.

Este patrón se ha visto reflejado en la caída del precio del bitcoin por debajo de niveles clave, a la vez que se producen liquidaciones masivas y retrocesos técnicos que reavivan la percepción de fragilidad del mercado.

Molina destaca tres aspectos relevantes bajo la superficie del ruido:

  • La volatilidad implícita permanece relativamente baja pese a la incertidumbre macroeconómica.
  • El posicionamiento acumulado durante trimestres anteriores pesa más que la falta de demanda actual.
  • El mercado está más enfocado en evitar errores que en anticipar el próximo tramo alcista.

Este escenario suele dar lugar a fases de mercado lateral o de consolidación, con movimientos bruscos pero sin una dirección clara.

Situaciones así suelen generar mercados laterales, bruscos y frustrantes. Mucho ruido, poco avance

Javier Molina

— Analista financiero en eToro

Es precisamente durante estos periodos cuando se distingue quién mantendrá posiciones por convicción estructural frente a quienes operan por narrativa o especulación.

La liquidez marca el compás

La dinámica descrita por Molina está en línea con datos de mercado más amplios: a comienzos de 2026, bitcoin ha mostrado rango estrecho y baja volatilidad, con el precio oscilando estos últimos días cerca de los 88.000-90.000 dólares en respuesta a condiciones de liquidez y percepción de riesgo global.

Representación Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas

Representación Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas / ARCHIVO

Asimismo, analistas globales señalan que el mercado cripto sigue correlacionado con los activos de riesgo tradicionales y con escenarios macroeconómicos mayores, como las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) o la liquidez global.

Más exigencia, menos euforia

Para Molina, la clave para los inversores no es acertar el próximo movimiento de precios, sino comprender qué está descontando el mercado: menos euforia, mayor escrutinio de datos y un precio que necesita tiempo (no fe) para reconstruirse.

Este análisis resuena con la realidad de un mercado que, pese a mostrar signos técnicos de consolidación, mantiene fundamentos sólidos y sigue siendo el principal referente para activos digitales en el ecosistema financiero.

En conclusión, el mercado cripto no está en caída libre ni en colapso, sino en un proceso de estabilización sensible a flujos globales de capital y riesgo macroeconómico, donde la paciencia y la disciplina estructural siguen siendo clave para quienes apuestan por la larga vista.