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Herencias

Cuando uno de los herederos bloquea la herencia: estas son las opciones que existen, según la abogada Laura Lobo

La experta en derecho de familias aporta las claves para que el reparto no se alargue en el tiempo ni genere conflictos familiares

David Jiménez, abogado experto en herencias, avisa: "Cuando tú le entregas tus bienes a un hijo has perdido el control”

Laura Lobo, experta en herencias

Laura Lobo, experta en herencias / Eva Abril

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Patricia Páramo

Patricia Páramo

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Las herencias forman parte de la vida familiar y, en muchos casos, llegan en momentos de especial vulnerabilidad emocional. A la pérdida de un ser querido se suma la necesidad de tomar decisiones sobre bienes, dinero y recuerdos con un valor que no siempre es solo económico. Aunque en el imaginario colectivo repartir una herencia debería ser un trámite lógico y ordenado, la realidad demuestra que no siempre es así. Diferencias previas, viejos conflictos familiares o simples desacuerdos sobre el reparto pueden convertir este proceso en una fuente de tensión constante.

No son pocos los casos en los que una herencia termina rompiendo relaciones entre hermanos, padres e hijos o familiares que hasta ese momento mantenían una convivencia aparentemente normal. El reparto de bienes puede generar desconfianza, sensación de agravio o la idea de que alguien sale perjudicado frente a otros. Cuando estas percepciones se enquistan, el proceso sucesorio deja de ser un trámite jurídico para convertirse en un problema personal y emocional que puede alargarse durante años.

Un heredero que no quiere firmar

Según explica la abogada Laura Lobo, “en muchas ocasiones las herencias se quedan paralizadas porque alguno de los herederos no quiere firmar el reparto”. Esta negativa tiene consecuencias directas, ya que, tal y como señala, “en nuestro sistema solo es posible firmar una adjudicación de la herencia ante notario porque lo acepten todos los herederos o bien porque lo apruebe el juez después de un procedimiento judicial”. Esto significa que basta con que uno de los herederos se oponga para que el reparto quede bloqueado y no pueda formalizarse ante notario.

Ante esta situación, la propia abogada plantea la pregunta clave: “por lo tanto, en el caso de que alguno de los herederos se niegue a firmar el reparto de la herencia, ¿qué es lo que podemos hacer?”. Una de las vías que contempla es “el nombramiento de un contador partidor de activo, es decir, una persona que se encargue de hacer las cuentas y de repartir los bienes”. Este mecanismo permite avanzar en el reparto sin necesidad de que todos los herederos estén de acuerdo desde el inicio, aunque no siempre es sencillo de poner en marcha.

Tal y como detalla Laura Lobo, esta solución “solamente se puede acordar si lo aceptan la mayoría de herederos”. Además, advierte de una dificultad importante: “el problema es que si ocurre alguna incidencia, alguno de los herederos se opone, el notario dará por finalizado el procedimiento y será necesario acudir a un procedimiento judicial”. Es decir, incluso esta vía puede frustrarse si surgen conflictos durante el proceso, devolviendo la herencia al punto de bloqueo inicial.

Procedimiento judicial

Por este motivo, la abogada señala que “otra de las posibles soluciones es acudir directamente a un procedimiento judicial de la herencia”. Sin embargo, también aclara que “son procedimientos bastante largos y costosos porque intervienen diferentes profesionales”. El paso por los tribunales implica tiempo, gastos económicos y un desgaste personal añadido para todos los implicados, algo que muchas familias intentan evitar, aunque en algunos casos no quede otra alternativa viable.

Lobo subraya la importancia de analizar el origen del conflicto antes de decidir cómo actuar. “Por lo tanto, lo mejor es conocer por qué el heredero se niega a firmar el reparto de la herencia, entender cuáles son los motivos por los cuales no está haciendo algo que en realidad podría beneficiar a todos, incluido a él mismo”. A partir de ahí, explica, se podrá elegir el camino más adecuado: “en ocasiones será el nombramiento de un contador partidor, en ocasiones será negociar directamente con él y ceder en ciertos aspectos y en ocasiones será acudir a un procedimiento judicial, pero no hay una solución única”.

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