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EEUU

Powell, en plena batalla de resistencia a las presiones de Trump: "Si se pierde la independencia de la Fed, será difícil recuperar la credibilidad de la institución"

La Reserva Federal mantiene intactos los tipos de interés y desafía los deseos del presidente de EEUU en la primera reunión del año

El encontronazo entre Trump y Powell durante su visita a la Reserva Federal

El encontronazo entre Trump y Powell durante su visita a la Reserva Federal

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York
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La Reserva Federal ha anunciado este miércoles que mantiene sin tocar los tipos de interés, que quedan entre el 3,5% y el 3,75%. Se trata de la primera pausa tras tres descensos consecutivos, una decisión que se anticipaba. Y se produce en un momento de expectación y tensión máxima alrededor del banco central estadounidense, no tanto por su política monetaria —clave para EEUU y el mundo—, sino por la batalla de resistencia que está librando el presidente de la Fed, Jerome Powell, a la campaña de presión, ataques e injerencia del presidente Donald Trump.

Este duelo, un momento de encarnizado enfrentamiento, ha hecho que todas las miradas este miércoles estuvieran puestas no tanto en la decisión sobre los tipos sino en la rueda de prensa que Powell ha ofrecido tras la conclusión de la reunión de tipos del Comité Federal de Mercado Abierto. Es una comparecencia que él mismo institucionalizó tras cada reunión para tratar de dotar de mayor transparencia a la institución y para facilitar información a ciudadanos y mercados.

Inicialmente, Powell ha dicho que no iba a hablar sobre su tensión con el presidente. Ha eludido los repetidos interrogantes de los periodistas con un: "habrá un tiempo y un lugar para estas preguntas, pero no voy a entrar en ello hoy". Al final, no obstante, sí lo ha hecho.

Independencia y supervisión democrática

"Si se pierde la independencia de la Fed, será difícil restaurar la credibilidad de la institución", ha sentenciado Powell, que ha añadido que no quería referirse solo a EEUU sino a "todas las economías avanzadas y democracias de cualquier tamaño". "Si la gente pierde la confianza en que tomamos decisiones basándonos únicamente en nuestra evaluación de lo que es mejor para todos, para el público en general, en lugar de intentar beneficiar a un grupo u otro, si se pierde esa confianza, será difícil que vuelva (la confianza y la credibilidad). No la hemos perdido, no creo que la perdamos, ciertamente espero que no suceda", ha añadido.

Powell ha recordado que es importante mantener un funcionamiento de los bancos centrales en que "los cargos electos no tienen control directo en marcar la política monetaria", y ha dicho que eso "ha permitido a los bancos centrales, por lo general, no ser perfectos, pero sí servir al público".

Powell, que abandonará el cargo en mayo y al principio de la rueda de prensa no ha querido confirmar cómo se implicará en la transición cuando Trump anuncie su sucesor, ha acabado dejando algunas recomendaciones a quien le relevará que tienen aire de reflexión personal. Entre ellas ha sugerido la de no dejarse atrapar por políticas electorales y la de contar con el Congreso como "la ventana a la rendición de cuentas democrática". "Si quieres legitimidad democrática, te la ganas con tus interacciones con los supervisores que han sido elegidos", ha dicho.

El caso de Cook en el Supremo

El presidente de la Fed ha elevado su resistencia a los ataques de Trump a cotas que pocos altos cargos públicos han mostrado. Además, ha defendido su asistencia la semana pasada al Tribunal Supremo en la vista sobre el caso de Lisa Cook, gobernadora de la Fed a la que Trump intenta apartar alegando una investigación por supuesto fraude hipotecario —caso por el que no ha sido procesada ni imputada—.

"Quizá es la vista más importante en los 113 años de historia de la Fed. Hay precedentes y es apropiado. Sería difícil explicar por qué no fui", ha defendido Powell, que lo que no ha hecho es entrar a responder a críticas de Scott Bessent, el secretario del Tesoro, que dijo que su asistencia a la vista fue un "error".

En la sesión la mayoría de magistrados del Alto Tribunal, incluyendo los conservadores, se mostraron muy escépticos con el argumento del gobierno de que el presidente tenía “causa” para sacar a Cook del puesto, y sus intentos también de que no pueda ejercer como gobernadora mientras se resuelve el litigio.

El duelo recrudecido

El duelo entre Trump y Powell lleva en marcha desde que el republicano volvió a la Casa Blanca, un tiempo en el que no ha dejado de intentar que la Fed bajara los tipos para minimizar el impacto de algunas de sus políticas, como los aranceles o la cruzada contra la inmigración. La guerra, no obstante, se ha recrudecido en las últimas semanas, especialmente después de que el Departamento de Justicia abriera una investigación penal a Powell.

Ese paso el economista lo anunció el 11 de enero, describiéndolo como un peligroso asalto a la independencia de la institución. En aquel vídeo compartido en redes sociales, Powell denunció sin tapujos que la amenaza de cargos criminales se debe a que la Fed está manteniendo su independencia a la hora de adoptar decisiones de política monetaria “en vez de seguir las preferencias del presidente”. 

Sobre el papel, y según la Administración, es por testimonio que Powell dio al Congreso en junio del año pasado sobre unas obras de renovación de la sede del banco central en Washington y en las que Trump y su gobierno están sacudiendo, pero no han demostrado, fantasmas de fraude. 

“Esto trata de si la Fed será capaz de seguir marcando los tipos basándose en pruebas y en condiciones económicas o de si, en cambio, la política monetaria será dirigida por la presión política o la intimidación”, advirtió también Powell. En su defensa y en solidaridad, y en la advertencia de lo problemático y preocupante del asalto de Trump a la independencia de la Fed, han salido predecesores, otros banqueros centrales, economistas, políticos, estudiosos y observadores.

Los tipos y el futuro

Trump insiste en su idea de que los tipos deberían bajar porque asegura que se ha ganado la batalla a la inflación, pero la mayoría en la Fed es mucho más cautelosa. Tras tres recortes consecutivos el año pasado,han puesto en pausa hacer más bajadas hasta comprobar cómo responde la economía. El alza de los precios sigue por encima de su meta. 

A Trump nada le parece importante. Este mismo martes, decía que le “gustaría ver los tipos bajar”, en un discurso en Iowa donde atacaba de nuevo a Powell, cuyo mandato expira el 15 de mayo y al que llamaba "cretino".

El republicano todavía tiene que anunciar a quién ha elegido para el cargo, una búsqueda que está dirigiendo Bessent y para la que según medios especializados como 'The Wall Street Journal' tiene cuatro "finalistas":  Kevin Warsh, que fue gobernador de la Fed; Christopher Waller, que lo es actualmente y desde que lo nombró Trump en 2020, Rick Rieder, alto directivo de Black Rock y Kevin Hassett, director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca.

El martes Trump decía a los periodistas: “veréis los tipos bajar mucho”. Con sus palabras sugiere que está convencido de que podrá marcar la política monetaria con la designación del sucesor de Powell.

En las reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto votan 12 personas: los siete miembros de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, incluyendo el presidente del banco central, y cinco presidentes de bancos regionales de la Fed. Todavía quedan dos reuniones más del comité de política monetaria de la Fed bajo el liderazgo de Powell, a mediados de marzo y a finales de abril.

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