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Ciencia y tecnología catalana

El ecosistema ‘startup’ consuma su giro tecnológico: en 2025, casi un 60% de la inversión fue a salud, ‘software’ o energía verde

Las mayores operaciones fueron las rondas de la plataforma de gestión de viajes o gastos de empresa Perk, la empresa de terapia génica SpliceBio y la herramienta de diagnóstico DeepUll

Un tercio de las ‘startups’ de tecnología o ciencia puntera están cofundadas por mujeres

Estas son 16 emprendedoras que están moldeando el futuro tecnológico de Catalunya (y del mundo, en realidad)

Las oficinas de Perk, empresa que cerró la mayor ronda de inversión en Catalunya en 2025

Las oficinas de Perk, empresa que cerró la mayor ronda de inversión en Catalunya en 2025 / Perk

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Hace exactamente diez años, Barcelona era un ecosistema dominado por las ‘startups’ de servicios. Para muestra, el balance anual que elaboró entonces la fundación Mobile World Capital, que plasmaba como la mayoría de rondas de financiación las habían cerrado empresas de comercio electrónico, banca digital o digitalización de la administración pública. Mucho ha cambiado en esta década. Ahora, lo que predomina es la inversión en empresas de salud, el ‘software’ y la energía.  

El directorio de rondas que maneja Catalonia Trade & Investment (brazo de la Generalitat) muestra como, en 2025, un 28% de las operaciones han estado protagonizadas por empresas de tecnología médica; el 21%, por compañías de desarrollo de ‘software’ y soluciones a otras empresas, y algo menos del 8%, por ‘startups’ de tecnologías verdes y transición energética. Es decir que casi un 60% de los fondos captados se los han repartido proyectos de emprendimientos ‘deeptech’ [de tecnología de última generación], el nicho que más persigue y promueve actualmente la Unión Europea (UE).

Visualización del porcentaje de rondas de inversión por sectores.

No es un cambio de este año, pero sí es una tendencia que se ha acentuado recientemente. El mismo análisis sobre la misma base de datos a 2022 resultaba en el mismo podio, pero este tipo de compañías concentraban ‘solo’ el 47% de los fondos, diez puntos menos que en 2025.

Visualización del porcentaje de rondas de inversión por sectores.

Sirva como ejemplo el listado de las diez mayores operaciones en 2015 y en 2025. Entonces despuntaron las rondas de Wallapop (comercio electrónico), Minoryx Therapeutics (salud), Oryzon Genomics (salud), Typeform (‘software’), Beabloo (márketing), Softonic (plataforma de descarga de ‘software’), Ulabox (comercio electrónico), Open Camp (parque temático del deporte), Notegraphy (diseño gráfico) y Deporvillage (comercio electrónico). El año pasado fue el año de Perk (plataforma de gestión de viajes y gastos de empresa), SpliceBio (salud), Factorial ('software'), Sateliot (espacio), Abacum ('software'), Deepull (salud), Titan OS ('software' para plataformas de 'streaming'), Amenitiz ('software' de gestión hotelera), Qida (salud) y Amilia ('software' para clubes con socios).

Visualización de las mayores operaciones empresariales.
Visualización de las mayores operaciones empresariales.

Otra diferencia sustancial es el tamaño de las rondas: en 2015, exceptuando los 100 millones de dólares obtenidos por Wallapop, el resto fueron operaciones de 20 millones de euros para abajo. En 2025, la mayor son 200 millones de dólares y la décima, de unos 30 millones de euros.

El contexto macroeconómico y geopolítico

El gran viraje es de modelos muy B2C [‘business-to-consumer’, de empresa a consumidor] y muy enfocados en crecimiento, a un modelo más B2B [‘business-to-business’, de empresa a empresa] en el que prima la facturación”, contextualiza Miquel Martí, consejero delegado de Tech Barcelona. “Aquello estaba muy basado en las fortalezas de internet, y esto, en las fortalezas de la base tecnológica”, suma.

A su juicio, el cambio es fruto de muchas cosas. Que al salir de la pandemia el mercado quedó algo estancado y el capital dejó de fluir del mismo modo; que Europa necesita urgentemente hacer apuestas estratégicas más tecnológicas, porque las grandes compañías siguen estando en Estados Unidos y China; que en época de tipos de interés altos, el dinero va más caro y los inversores hacen apuestas más selectas; que cada vez hay más fondos de inversión y, consecuentemente, más firmas especializadas; y que, por mucho que los proyectos sean cada vez más potentes, tampoco hay tantísimos donde elegir.

“Como en todo, las olas tecnológicas empiezan y acaban”, coincide Albert Mascarell, director de Transferencia Tecnológica de MWCapital. “La ola ‘postinternet’ con sus ‘marketplaces’ y sus plataformas de ‘software-as-a-service’ [software como servicio] tuvo su momento álgido; ahora estamos en la ola de las tecnologías profundas procedentes de centros de investigación”, sostiene. Se refiere a la robótica, a la fotónica, a los materiales, a la innovación aeroespacial, a la biotecnología, terapias avanzadas, inteligencia artificial…

Ola de largo plazo

“Esto resulta de una estrategia europea, española, catalana y barcelonesa para apostar por un modelo de transferencia tecnológica muy ligada a las ‘deeptech’, y las cosas se están haciendo bien: las políticas están bastante bien dirigidas, los mecanismos funcionan bastante bien y, así, cada vez hay más ‘spin-offs’ científicas y ‘deeptech’, y más que habrá, porque estamos entrando en una fase bastante exponencial”, augura.

¿No pueden quedar también desfasadas, si en breve nos acecha otra ola? “La tecnología no se acabará, cambiará; además, los problemas que quieren resolver estas empresas son de largo recorrido”, opina Mascarell. En este sentido, los retos son seguir aumentando el número de empresas que nacen en Catalunya (“Para tener buenas compañías, necesitas muchas, es una cuestión de probabilidad”, afirma Martí), seguir apostando en firme por la investigación, y fomentar, en la medida de lo posible, las fusiones y las adquisiciones para tener empresas más grandes, enumera el consejero delegado de Tech Barcelona. “Y apostar mucho por el talento y el conocimiento, por supuesto, que es lo que marca la diferencia”, termina.

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