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Opinión

¿Cómo nos afectan económicamente los riesgos geopolíticos?

Tanto el elevado déficit fiscal de EEUU como los peligros globales aconsejan un seguimiento continuo, pues, en escenarios improbables pero posibles, pueden causar daños no desdeñables en Europa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Europa Press - Peng Ziyang - Archivo

En España el crecimiento lleva tiempo sorprendiendo positivamente, aunque se base más en cantidad de nuevo empleo que en calidad vinculada a la mayor productividad. Las perspectivas futuras, aunque ralentizando, siguen siendo favorables en el señalado crecimiento. En este entorno, la pregunta que todo decisor debería hacerse es qué podría salir mal y terminar descarrilando estas expectativas. Y debería realizar un seguimiento.

Ya en pasadas columnas señalé el principal riesgo económico, que no es local sino global: el elevado déficit fiscal de Estados Unidos. En un momento dado, sin ser el escenario base, puede causar una crisis en los mercados mundiales de deuda soberana. Sus rentabilidades se elevarían y terminarían lastrando el crecimiento. Sin embargo, también existen riesgos geopolíticos capaces de afectar, en escenarios más pesimistas, a la propia economía global, y España no sería una excepción. Así, pintaré no tanto un escenario base al respecto, pero sí fenómenos que podrían ocurrir en escenarios menos probables, pero posibles y pesimistas.

Trump en el punto de mira

De inicio, tanto el contenido de las políticas como las formas erráticas de Donald Trump pueden generar inestabilidad. Si volviera con la presión arancelaria, Europa quizá vería deteriorado su crecimiento. Otro riesgo asociado al inquilino de la Casa Blanca, desde el punto de vista europeo, es la elevada dependencia energética de Estados Unidos. Esto implica un mayor poder negociador del presidente norteamericano si aparecen episodios de mayor tensionamiento. Asociado también a su imprevisibilidad, su viraje reciente hacia un mayor expansionismo internacional, con el que pocos contaban, en función de su intensidad, podría elevar considerablemente la prima de riesgo geopolítico global y afectar negativamente a los tipos de interés y consecuentemente a los mercados y la economía.

Por otro lado, la frágil tregua alcanzada para Gaza, en caso de no ser respetada, en un momento de excesivas tensiones, puede terminar con Irán bloqueando el estrecho de Ormuz. Al pasar diariamente por allí una parte importante del petróleo comercializado global, su precio seguramente se elevaría sensiblemente, ralentizando el crecimiento mundial. La causa sería el incremento de la inflación e incluso potencialmente, de los tipos de interés.

La guerra de Ucrania, por su parte, en caso de tardar mucho en resolverse, podría generar daños económicos colaterales. Todavía hay una parte de Europa que adquiere gas ruso, y su potencial drenaje puede elevar el precio del gas por una menor oferta en el sistema e incorporar presiones inflacionarias. Además, si se bloquearan de nuevo los puertos ucranianos desde donde se exporta una cantidad nada desdeñable de cereales, se elevaría su precio, generando de nuevo una mayor inflación.

Un penúltimo riesgo geopolítico a reseñar es el auge de los partidos más escorados hacia la derecha de manera bastante generalizada en toda Europa. No es obligatorio que gobiernen porque su solo ascenso ya puede influir en las políticas, no estando España al margen. El riesgo económico vinculado es su sesgo hacia políticas más restrictivas respecto a la inmigración. Teniendo en cuenta la ya reducida tasa de desempleo y la dificultad en algunos sectores para encontrar la mano de obra necesaria, las restricciones inmigratorias pueden dificultar el aumento del empleo y del producto interior bruto (PIB). Además, una menor inmigración aumentaría el poder negociador de los empleados nacionales y presionaría al alza los salarios y la inflación, con el consecuente impacto negativo en forma de posibles mayores tipos de interés.

España marcará en los próximos años un crecimiento razonable, sin amenazas locales notables, pero no hay que bajar la guardia

El último riesgo geopolítico podría ser el mayor. La creciente guerra híbrida impulsada por Rusia podría derivar en tensiones en aumento frente al resto de Europa. Incluso la amenaza de que pudiera invadir a futuro otros países limítrofes podría ir a más. En este entorno, el impacto económico negativo podría ser un temor creciente en Europa y una súbita elevación del gasto en defensa. Este hecho incrementaría los ya de por sí elevados déficits fiscales, aumentando los tipos de interés de la deuda soberana. Este fenómeno lastraría seguramente el crecimiento europeo y español.

La presión arancelaria, la débil paz en Gaza, la guerra de Ucrania y el auge ultraderechista pueden desbaratar las expectativas

En conclusión, el escenario central sería que España experimentara crecimientos razonables los próximos años, sin experimentar riesgos locales notables, siendo los externos mayores, pero razonablemente manejables. Sin embargo, tanto el elevado déficit fiscal de Estados Unidos como los riesgos geopolíticos globales recomiendan un seguimiento continuo y, en escenarios pesimistas, improbables pero posibles, podrían originar daños económicos no desdeñables en Europa y en España

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