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ENERGÍA

El Gobierno lanza la construcción de los nuevos almacenes nucleares avanzados que se repartirán por España

La sociedad pública Enresa activa el proceso para diseñar los primeros cementerios temporales de nueva generación que se levantarán en Burgos y en Guadalajara, con nuevas instalaciones adicionales para poder tratar allí mismo los residuos radiactivos

Los futuros almacenes temporales descentralizados guardarán los deshechos de alta radiactividad de las centrales nucleares durante varias décadas, hasta poder trasladarlos al cementerio nuclear permanente, cuya ubicación aún está por decidir

Exterior de la central nuclear de Garoña, en Burgos.

Exterior de la central nuclear de Garoña, en Burgos. / EP

David Page

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Madrid
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El Gobierno aprobó hace dos años una nueva hoja de ruta para las próximas décadas para el cierre y desmantelamiento de todas las centrales nucleares y para la gestión de todos los residuos radiactivos. El nuevo Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) supuso la confirmación del abandono definitivo del proyecto de tener un solo almacén nuclear centralizado en Villar de Cañas (Cuenca) y estableció como alternativa la construcción de siete almacenes temporales, uno para cada central nuclear, ubicados en los terrenos de las propias plantas.

El plan del Ministerio para la Transición Ecológica pasa porque cada central tenga un almacén temporal donde se mantendrán los residuos de alta actividad de la planta en principio durante unos cincuenta años, hasta que esté operativo el cementerio nuclear permanente donde se guardarán los desechos radiactivos para siempre (está previsto que este almacén geológico profundo, AGP, esté operativo en 2073).

El nuevo PGRR contempla que cada uno de estos almacenes instalados en cada central nuclear cuenten también con unas nuevas instalaciones de apoyo que permitan inspeccionar, mantener y reparar allí mismo los contenedores en que se encuentran los residuos. Una configuración más avanzada que la actual que pretende dar más seguridad a los almacenamientos, y que hará que estos almacenes temporales individualizados (ATI) dejen de serlo, para convertirse en almacenes temporales descentralizados (ATD) gracias a las instalaciones extra de apoyo previstas.

Los primeros, en Burgos y Guadalajara

El Gobierno ha puesto en marcha los procesos para proyectar la construcción de los primeros de estos almacenes nucleares de nueva generación, que se localizarán en Burgos y en Guadalajara, en las ubicaciones de las antiguas centrales nucleares de Garoña y de José Cabrera (más conocida como la central de Zorita).

El primero de estos ATD se situará en los terrenos de la central nuclear de Santa María de Garoña, en el norte de Burgos, cerrada desde finales de 2012. La sociedad pública Enresa, encargada de la gestión de los residuos radiactivos en España, desarrolla desde hace años los trabajos de desmantelamiento de la central nuclear y ahora ha activado el proceso para diseñar las instalaciones adicionales necesarias para poder tratar allí mismo los desechos.

La central de Garoña ya cuenta con un almacén en sus terrenos, un ATI, donde se están trasladando los contenedores de combustible nuclear gastado de la planta. El traslado de todo el combustible radiactivo, que ahora está en la piscina de la central, está previsto que se complete en diciembre de 2027. El plan del Ministerio para la Transición Ecológica es, una vez que ya esté en el almacén todo el combustible nuclear, construir una instalación de apoyo para “realizar tareas de inspección, mantenimiento, reparación y acondicionamiento de los contenedores”, según se recoge en la documentación oficial de Enresa.

Cuando estén finalizados los trabajos de desmantelamiento de Garoña, el actual ATI y la nueva instalación de apoyo, así como otros edificios auxiliares, podrán ser considerados una instalación nuclear independiente, con entidad propia, y pasará a denominarse almacén temporal descentralizado (ATD). Enresa ha puesto en marcha la licitación para contratar a empresas privadas para desarrollar los trabajos de ingeniería para la conversión del ATI y su transición a ser ATD, un nuevo tipo de almacén nuclear que acabarán desplegándose en cada una de las centrales nucleares españolas según vayan cerrando.

En paralelo, Enresa trabaja también en el diseño del que será el futuro ATD de la antigua central de José Cabrera, en Guadalajara, cerrada desde 2006 y cuyo desmantelamiento ya se encuentra prácticamente completado tras años de labores. “En la central de José Cabrera se están diseñando las modificaciones necesarias para el futuro ATD cuente con los sistemas de seguridad y auxiliares para poder operar como instalación nuclear independiente”, confirman fuentes de Enresa a EL PERIÓDICO.

Residuos repartidos medio siglo

Cada central nuclear cuenta ahora con un almacén individualizado y en el futuro se reformarán y ampliarán con nuevas instalaciones, para poder reforzar su seguridad y tener capacidad para atender allí mismo posibles reparaciones de los contenedores. El plan del Gobierno pasa por desplegar ATD también en los terrenos de las centrales de Almaraz, en Cáceres; de Cofrentes, en Valencia; de Ascó y de Vandellós, en Tarragona; y en la central de Trillo, en Guadalajara.

El proceso de diseño de las instalaciones auxiliares para que todas estas centrales tengan su propio ATD se realizará con mayor antelación y previsiblemente arrancará ya cuando Enresa inicie las actividades previas para el desmantelamiento y clausura de todas las plantas. El calendario vigente de cierres contempla que todas las centrales vayan cerrando de manera escalonada entre 2027 y 2035 (aunque las compañías eléctricas pretende retrasar al menos parte de las clausuras, e Iberdrola, Endesa y Naturgy ya han pedido ampliar la vida de Almaraz hasta 2030, frente a los cierres previstos de sus dos reactores para 2027 y 2028).

Estos almacenes temporales que se localizarán en cada central nuclear acogerán los residuos radiactivos, en principio, durante cerca de cinco décadas. Pero España trabaja ya para dar una solución definitiva para guardar de manera permanente todos los residuos. El nuevo Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) contempla la construcción futura de un almacén geológico profundo (AGP) para guardar los residuos durante milenios, para siempre.

El cementerio nuclear definitivo -en la práctica un gran agujero en el terreno en el que descansarán los residuos de manera permanente- debe estar listo en principio para 2073 (aunque el objetivo es adelantar esa fecha) y aún está por decidir su diseño y también su localización. Un auténtico ‘megaproyecto’ con un presupuesto previsto de casi 4.100 millones de euros de aquí hasta el año 2100, según se contempla en el plan de residuos aprobado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez y elaborado por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa).

Las eléctricas propietarias de las centrales -Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP- y la patronal Foro Nuclear que las agrupa a todas han presentado varios recursos ante el Tribunal Supremo para intentar tumbar tanto el Plan General de Residuos Radiactivos aprobado por el Gobierno como el carpetazo al proyecto de tener un único almacén central en Villar de Cañas.

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