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Un sector en pleno auge

Defensa canaliza ya 34.000 millones en 79 contratos para cumplir el objetivo del 2% de la OTAN

Indra logra el 45% de las adjudicaciones y Santa Bárbara le lleva al Supremo alegando que los contratos se han hecho “sin publicidad ni concurrencia”

Santa Bárbara intensificará su guerra judicial contra Indra por el contrato milmillonario de artillería autopropulsada si no hay acuerdo en un mes

La ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente de Indra, Ángel Escribano.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente de Indra, Ángel Escribano. / Kiko Huesca / EFE

Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid
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España cuenta con Presupuestos Generales del Estado (PGE) prorrogados desde 2023. Pese a que las cuentas públicas no han puesto negro sobre blanco el plan de modernización de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa se presentará a finales de enero ante la OTAN con la documentación que acredita que el país cumplió el pasado año con la obligación de dedicar el 2% del PIB a gasto militar. Es la primera vez que cumple con el objetivo acordado en 2014 para esta década.

Este porcentaje -que fue revisado en la última cumbre de la Alianza Atlántica para que los países destinen un 5% del PIB en 2035- se traduce en 34.000 millones de inversión a través de 31 adjudicaciones solo en 2025. Si se tienen en cuenta los ya aprobados con anterioridad, la cifra total asciende a 79. Estos contratos van desde aeronaves que construye Airbus, fragatas y submarinos para la Armada que desarrolla Navantia, obuses autopropulsados por cadenas y ruedas de la alianza entre Indra y Escribano (EM&E) o el blindado 8x8 Dragón del consorcio Tess Defense. En estos programas también aparecen contratistas como Oesía, Saes, Urovesa, Telefónica, Santa Bárbara y Epicom -participada por Oesía e Indra-.

En 2025, la compañía más activa ha sido Indra asumiendo el rol de 'tractor' de la industria con alianzas como las que ha alcanzado con Aicox, GMV, Egatel, Ficosa, Sirt, Airtificial, Lecitrailer, Piedrafita e internacionales como la alemana Rheinmetall o la emiratí Edge. La cotizada que lidera Ángel Escribano cerró la adquisición del 89,68% de Hispasat a Redeia por 725 millones y ultima la gran operación del sector: la fusión con Escribano (EM&E), no exenta de polémica porque es propiedad del propio presidente de Indra junto a su hermano Javier.

Más allá de las grandes cifras, la tecnológica ha ganado tamaño con pequeñas compras como la británica Altitude Angel, la andaluza de drones Aertec y el 37% de las acciones de la 'start-up' especializada en chips Sparc. Desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, la compañía participada por el Estado ha destinado hasta 1.000 millones en compras de empresas competidoras. A final de año, lanzó un fondo de capital riesgo dotado de 200 millones, llamado a competir con otros vehículos de inversión como Hyperion, que capitanea el ex líder del PP Pablo Casado, o Nazca Capital.

Precisamente los contratos de obuses y el blindado 8x8 son los dos proyectos que más fricciones han generado en el sector: Santa Bárbara, propiedad de la multinacional estadounidense General Dynamics European (GDELS), recurrirá en el Tribunal Supremo los dos grandes contratos de artillería adjudicados a la unión temporal de empresas (UTE) de Indra y Escribano por un importe conjunto de 7.240 millones de euros alegando que los contratos se han hecho “sin publicidad ni concurrencia”. Por su parte, el 8x8 Dragón acumula importantes retrasos y el conglomerado ha incumplido sus compromisos de entrega en 2024 y 2025.

Las Fuerzas Armadas recibieron el pasado año 41 unidades del Dragón, pero estaban acordados inicialmente 57. Una reciente modificación contractual acordada antes de final de año rebajó esa cifra a 42. En 2024 se había pactado el suministro de 92 vehículos, pero finalmente no se llegó a entregar ningún blindado durante ese ejercicio. En junio, Indra tomó la mayoría accionarial del conglomerado Tess Defence con el objetivo de acelerar y controlar este proyecto con el 51% de las acciones, frente al 16,33% que controlan, por separado, EM&E, Sapa y Santa Bárbara.

280.000 empleos

La ministra Margarita Robles defendió este jueves en el marco de las conferencias Spain Investors Day que cuando llegaron al Gobierno la inversión de España en Defensa “estaba en el 0,9%”. La titular de Defensa no eludió las fricciones internas de la industria europea, al mencionar el enfrentamiento entre los socios del programa aeronáutico FCAS y advertir del “hipernacionalismo” en la Unión Europea y de la dependencia tecnológica respecto a Estados Unidos. Para Robles, el reto es doble: invertir más y hacerlo mejor, reforzando la soberanía industrial y tecnológica.

El sector de la Defensa en España emplea a 280.000 trabajadores, representa al 2% del PIB nacional y el 30% de la inversión en innovación y desarrollo (I+D). El Instituto de Estudios Económicos (IEE), ligado a CEOE, sostiene que el 75% de la facturación de las compañías proviene de las exportaciones y por cada euro invertido se generan 2,2 euros. Uno de los retos que tienen las compañías es ganar tamaño y capacidad industrial ante un futuro en el que la OTAN va a demandar más recursos a sus países aliados y Estados Unidos no está dispuesto a ser el gran financiador de la seguridad de Occidente. “Tenemos dos empresas y media grandes”, resume el vicepresidente de la patronal española, Íñigo Fernández de Mesa, en alusión a Navantia, Indra y Airbus, participada por el Estado francés y el alemán.

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