Opinión | Círculos concéntricos
Repsol se apunta a la Venezuela de Trump
La energética quiere sacar tajada del país intervenido mientras todo el sector mira de reojo las consecuencias de la revuelta contra las ayatolás de Irán

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, en la reunión en el Salón Este de la Casa Blanca. / AP/Alex Brandon
El 4 de junio de 2025 se reunían en Anchorage (Alaska) el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, con el secretario de Estado de Energía de EEUU, Chris Wright, con motivo de las conferencias sobre sostenibilidad energética. Era la oportunidad para la empresa española de explicar a una de las manos derechas de Donald Trump el proyecto de exploración petrolífera, bautizado como Pikka, en uno de los estados considerados estratégicos para seguir perforando y buscando petróleo para EEUU. Un proyecto donde el grupo australiano Santos tiene el 51%.
Aquel encuentro sirvió para consolidar el hilo directo entre Repsol y la Casa Blanca que facilitó que Imaz fuera llamado junto a una veintena de empresas (solo tres europeas -la italiana ENI y la angloholandesa Shell-) a participar en el potencial reparto del futuro petrolífero de Venezuela. En EEUU, donde Repsol ha invertido 21.000 millones desde 2008, un 40% de sus inversiones totales, también participa en proyectos en Texas, Pensilvania y el golfo de México (antiguamente llamado golfo de Nueva España y que en EEUU Trump lo ha rebautizado como golfo de America).
En términos globales en el sector de la energía, Repsol es una empresa pequeña en valor y mediana en cifra de negocios. Su capitalización, 18.313 millones, ocupa la posición 62ª en el mundo según Companies marketcap. Por comparar, Aramco -la empresa estatal de Arabia Saudí cotizada- vale 1,4 billones, y ExxonMobil, primer grupo sin presencia del Estado, vale 480.000 millones. En facturación ocupa la vigésima posición teniendo en cuenta solo a las empresas que están en Bolsa.
La presencia de la compañia presidida por Antonio Brufau en el país caribeño intervenido desde 1993, la relación con la presidenta encargada Delcy Rodríguez y su sociedad con la empresa estatal PDVSA, le otorga un privilegio de entrada. Su objetivo es que un negocio aletargado, que produce 45,000 barriles día, se triplique en tres años, según manifestó Imaz en su reunión con Trump. A esto se le une la posibilidad de exportar gas, el otro negocio con presencia de Repsol en Venezuela, a Colombia. Venezuela había llegado a producir 3 millones de barriles antes de la llegada al poder de Hugo Chávez y la continuidad con Nicolás Maduro. Hoy produce un millón.
La acción de Repsol (16,23 euros) ha ganado un 5% desde principios de año. Se ha revalorizado un 200% desde sus mínimos históricos en octubre de 2020, en plena pandemia (donde el petróleo llegó a cotizar negativamente en primavera dfe aquel año), aunque aún está lejos de su récord histórico de 29,25 euros, alcanzado en junio de 2007.- Por comparar con tres de los gigantes del sector, Chevron ha duplicado su valor desde ese mes, Exxon ha ganado un 50% y Shell empata.
La estrategia en el sector de la energía, con la apuesta por las renovables, es tan importante como el precio del petróleo o del gas en la evolución bursátil de estas empresas. El gran interrogante es cómo puede conjugarse el interés de Trump y del sector. El escepticismo de Exxon por invertir en Venezuela debido a las exigencias inversoras y su futura rentabilidad sirvan de ejemplo. Tampoco está claro que el petróleo procedente de Venezuela pueda servir para abaratar, como pretende Trump, el precio de los carburantes. Al menos, no a corto plazo. EEUU es el primer productor del mundo de petróleo por delante de Rusia y Arabia Saudí y el segundo importador por detrás de China y delante de India. En reservas, donde lidera Venezuela, es el octavo.
El horizonte geopolítico es impredecible. El precio del petróleo de referencia Brent cotizaba a 60 dólares por barril antes de las revueltas de Irán contra la dictadura de los ayatolás. A medida que se confirmaban las informaciones sobre la tragedia y sus posibles consecuencias, el precio ha subido a 65 dólares. En 2004 se ofertó una media de 103,7 millones de barriles día según la OPEP, el cartel petrolífero que representa un 33% del mercado. Irán, quinto productor, generó 4,34 barriles, siendo China su primer comprador, como también el principal cliente de Venezuela. Los miembros de la OPEP, liderado por Arabia,el objetivo es mantener los precios estables manejando prudentemente la producción de petróleo. En su último comunicado, fechado el 4 de enero, definieron de "sano" el mercado.
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