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Salud laboral

Las empresas multiplican incentivos y castigos para que sus trabajadores no cojan la baja

Los convenios que condicionan parte del salario o días libres a final de año a la asistencia al trabajo cubren cada vez a más trabajadores

Más de la mitad de los catalanes han ido a trabajar enfermos en algún momento del último año

Un trabajador del sector de la construcción en una obra.

Un trabajador del sector de la construcción en una obra. / Andrés Cruz

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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De la cervecera Damm a Cacaolat, pasando por la cotizada Repsol o la empresa pública TMB, las compañías que apuestan por premiar a sus empleados si no se ponen enfermos o castigar aquellos que acaban cogiendo la baja se multiplican.

Las cláusulas ‘anti absentismo’ están proliferando entre el mercado laboral catalán y cada vez son más las compañías que tratan de incluir algún tipo de bonificación condicionada a la asistencia o no de parte de sus trabajadores al centro de trabajo. Esté justificada y avalada por un médico su ausencia o no, si bien los tribunales han ido acotando a qué pluses puede condicionarse o no la ausencia.

Recortar parte del sueldo mientras se está de baja, dar días libres a quien no cae enfermo o pagarle un ‘plus por asistencia’ a quien no se ausenta ningún día o solo unos pocos a lo largo del año son alguna de las prácticas para tratar de desincentivar que los empleados vayan al médico. Según un informe elaborado por Adecco a demanda de la patronal Foment del Treball, uno de cada cuatro asalariados del sector privado está cubierto por un convenio con algún tipo de cláusula 'anti absentismo'.

"Las organizaciones empresariales y sindicales firmantes de este Acuerdo manifestamos nuestra preocupación por los indicadores de incapacidad temporal derivada de contingencias comunes. En ese sentido, deseamos establecer líneas de actuación que mejoren la salud de las personas trabajadoras", recogía el último acuerdo estatal para la negociación colectiva (AENC), una suerte de 'convenio de convenios' que firman las cúpulas de CEOE, CCOO y UGT para orientar a sus sectoriales.

Casi 200.000 trabajadores en Catalunya faltan algún día de la semana a su puesto por una incapacidad temporal, según datos facilitados a EL PERIÓDICO por el INE.

En todos los sectores

Como este, son centenares los pliegos que rigen en Catalunya y que contienen algún tipo de cláusula vinculada al “absentismo”, según el término referido en el mismo y firmado por los sindicatos, por más que sus cúpulas directivas rechacen dicho vocablo. Firmas de populares cereales como Kellogg, empresas de mensajería como GLS, automovilísticas como la Seat, pequeñas empresas como Asfaltos Españoles SA o multinacionales como Schnellecke Logistics, entre muchos otras.

Según datos analizados por EL PERIÓDICO del Regcon (portal donde se publican todos los acuerdos laborales), solo en Catalunya hay un total de 167 convenios colectivos registrados y actualmente vigentes que contienen algún tipo de mención o cláusula relativa al “absentismo”.

A los que cabe sumar convenios estatales de empresas con miles de trabajadores en Catalunya, como es el caso, por ejemplo, de Mercadona. La cadena de supermercados deja de pagar el 100% de salario a sus trabajadores durante una baja si esta dura más de lo habitual para el tipo de patología o si el trabajador se ausenta más del 2% de su jornada anual.

Recortar la paga durante la baja

Las compañías tratan de presionar o desincentivar a sus empleados para que no cojan la baja de distintas formas. Una de las más habituales es la practicada por Mercadona, es decir, recortar la paga que uno percibe durante el tiempo de incapacidad temporal.

Algunas empresas, como por ejemplo las encargadas de los bingos, garantizan el 100% de la remuneración desde el primer día en caso de enfermedad común, pero solo si no se superan unos porcentajes determinados de ausencias -en dicho convenio se marca un 10% del total de plantilla, si bien en otros se baja al 7% o al 4%-. Si se exceden, pagan justos por pecadores y aunque la baja esté acreditada por un facultativo, se cobra menos.

Frente a la vía de la coerción, otras compañías apuestan por dar un complemento “por asistencia”. Este plus oscila entre diferentes importes, algunos no menores. Por ejemplo, en Urbaser, una de las grandes empresas de la limpieza viaria y que gestiona dos de los mayores cuadrantes en Barcelona, un empleado puede llevarse hasta 400 euros brutos al año adicionales si no falta ningún día a su puesto.

Si falta aunque solo sea uno, ese plus ya baja a 200 euros y si supera las tres faltas no cobra nada. En otras empresas, como el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, el plus de productividad, que entre otras cosas está vinculado al absentismo, puede representar hasta más de 4.000 euros anuales.

No en vano, puede llegar a tener un peso relevante en la nómina y ayuda a explicar que más de la mitad de los catalanes hayan decidido ir a trabajar durante el último año pese a encontrarse lo suficientemente mal como para ir al médico y solicitar la baja, según la última 'Enquesta de qualitat i condicions de treball' de la Generalitat.

Dar días libres

Algunas compañías limitan el pago de ese tipo de pluses por asistencia a determinadas categorías profesionales, habitualmente las menos cualificadas y peor pagadas. Es el caso de la empresa de mensajería GLS, que solo remunera así a aquellos con categoría de mozo, mozo especializado o auxiliares administrativos de operaciones o tráfico.

Otra vía de incentivos es dar días de asuntos propios. Algunas compañías conceden días de asueto adicionales a aquellos trabajadores que no hayan causado baja por incapacidad temporal durante el año, como es el caso de la central nuclear de Ascó.

Cláusulas empresa a empresa

Este tipo de cláusulas son mucho más habitual en convenios de empresa que a nivel sectorial, donde los sindicatos pueden tener más fuerza y/o deben aunar intereses de empresas diferentes. No obstante, hay varios sectores que emplean a miles de personas y con una importante visibilidad, como el del comercio textil de la provincia de Barcelona o el de agencias de viajes, entre otros, que sí incluyen varias cláusulas específicas entre sus pliegos.

Las patronales han endurecido su discurso recientemente en esta materia. Algunas, como la CEOE, señalan hacia la picaresca y se quejan de las faltas de asistencia “los lunes y los viernes”, según ha reiterado su presidente, Antonio Garamendi. “El absentismo es el gran problema que tenemos”, afirmó.

En esa línea, varias empresas -como la empresa de catering Menjars de Pedralbes- o sectores enteros, como el de material fotográfico de la provincia de Barcelona, recuerdan en sus convenios que la empresa tiene la facultad de supervisar los procesos de recuperación de los trabajadores de baja y contratar los servicios externos que consideren para ello. No en vano, las mutuas de empresa se gastaron al menos 3,6 millones de euros en 2024 para contratar a detectives que siguieran a empleados oficialmente enfermos.

También empresas públicas

No solo en el sector privado se valen de cláusulas para minimizar el absentismo, sino que también en el sector público o en contratas del sector público rigen prácticas de este tipo. TMB, por ejemplo, con centenares de trabajadores y una plantilla fuertemente sindicalizada, abona una prima que puede ser de más de 600 euros anuales y un 10% de la misma está condicionada a que el “el absentismo global no exceda de lo presupuestado en plantilla”, según recoge su convenio en vigor.

Ocurre también en empresas privadas, pero que viven de contratos públicos y cuyas cláusulas laborales las acaba validando y costeando la administración. Es el caso, por ejemplo, de FCC Medio Ambiente, que en municipios como L’Hospitalet, da casi de 400 euros al año si se falta menos de ocho días al trabajo. En otros, como Sant Feliu de Llobregat, la empresa es la misma pero los incentivos diferentes, como algo más de 300 euros si se faltan menos de cinco días.

¿Logra reducir las tasas de ausencias este tipo de cláusulas? Fuentes consultadas de la patronal Foment del Treball afirman no tener datos empíricos para afirmar una cosa o la contraria.

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