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Revuelta agraria

El campo catalán reclama un “buzón de solidaridad” para compensar a los sectores afectados por el acuerdo con Mercosur

Los agricultores y ganaderos “lucharán” para que las salvaguardas del tratado se apliquen y para que se haga pedagogía con el fin de que el consumidor priorice el producto europeo

Los países de la UE apoyan el acuerdo de libre comercio con Mercosur

Huelga de agricultores, hoy en directo: última hora de la protesta en Catalunya, Francia y resto de Europa contra el Mercosur

Medio centenar de tractores bloquean el acceso al Port de Tarragona para reclamar que la Unión Europea no firme el acuerdo de libre comercio con Mercosur.

Medio centenar de tractores bloquean el acceso al Port de Tarragona para reclamar que la Unión Europea no firme el acuerdo de libre comercio con Mercosur. / Javier Díaz / EFE

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Era el desenlace previsto por todos, pero no por eso se ha encajado mejor. El campo catalán –denuncia este viernes la organización Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC)– ha recibido una “bofetada” al apoyar la Unión Europea (UE) en bloque el acuerdo de libre comercio con Mercosur. “Pone en riesgo la seguridad alimentaria y el modelo de producción sostenible y de calidad de Europa, al priorizar los intereses de otros sectores económicos por encima del sector primario”, explican estos profesionales en un comunicado en el que también resumen cuáles serán sus exigencias a partir de ahora.

Para empezar, más de un centenar de agricultores y ganaderos llevan desde el jueves bloqueando varias carreteras catalanas para protestar por la firma de esta alianza. Organizados por Revolta Pagesa, su intención era evitar que el acuerdo llegase a rubricarse, pero al oficializarse que Bruselas ha llegado a un pacto para respaldarlo, esta parece ya una batalla perdida. De ahí que este colectivo se haya reunido esta tarde con el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, para trasladarle sus peticiones a partir de ahora y que las haga llegar a Europa.

“Lo que tenemos que hacer es luchar para que las salvaguardas funcionen”, explica Joan Carles Massot, presidente de JARC. “No podemos hacer un choque frontal con los acuerdos comerciales porque en muchos casos somos exportadores, no podemos ponernos de espaldas al mundo”, concede este ganadero, que opina, precisamente por eso, que la “lucha” está ahora en que estas salvaguardas funcionen y en que el acuerdo incluya una especie de “buzón de solidaridad europeo o incluso mundial” para “compensar” a los “sectores que queden económicamente afectados” por este acuerdo.

“Es incomprensible que no se incluyan medidas compensatorias para ganaderos y agricultores que verán sus ingresos afectados por este acuerdo”, insiste el mismo portavoz. Piensa, por ejemplo, en que los beneficios extraordinarios de la industria del automóvil –una de las que saldrá previsiblemente ganando con este pacto– ayuden a compensar de algún modo las pérdidas de ingresos si baja drásticamente el precio de la carne de vacuno, una vez empiece a entrar mucho más producto procedente de América del Sur. Esta es una región que destaca por la producción de este tipo de alimentos.

También pondrán el foco en que se haga pedagogía de cara al consumidor (para lograr que “priorice el consumo de productos de aquí”) y que el etiquetado de los artículos se haga “de forma correcta”. “No podemos aceptar que se ponga en juego la viabilidad de miles de explotaciones agrarias: exigimos que se garantice un fondo económico para compensar a aquellos que sufrirán los efectos negativos”, insiste Massot.

Sectores beneficiados

Con todo, el sector reconoce que el acuerdo se firmará con mejoras sustanciales respecto a la versión que había hace solo unas semanas. La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) afirma que, a raíz de las movilizaciones llevadas a cabo a mitad de diciembre en Europa, se ha conseguido incluir "algunas de las reivindicaciones más importantes" del sector, como por ejemplo elevar la reciprocidad (que no se permita la importación de productos con plaguicidas considerados peligrosos) o reforzar los controles fronterizos.

"El acuerdo abre un camino de oportunidades para algunas de las producciones más importantes en España, como el vino, el aceite de oliva o algunos productos lácteos", sostiene esta organización en un comunicado, que coincide con la asociación catalana en que estarán "muy vigilantes" con los sectores que están en el otro lado de la moneda: el vacuno de carne, el avícola, la miel, el arroz o el maíz.

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