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Innovación en el sector alimentario

Llet Nostra, primera láctea catalana que incorpora tecnología para mostrar al consumidor de dónde viene la leche que va a beber

La marca, que comercializa la producción de un centenar de pequeñas y medianas granjas de proximidad, vendió en 2024 unos 35 millones de litros de leche y facturó 34 millones de euros

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Vaca lechera de la raza frisona en una explotación de Monells (Baix Empordà).

Vaca lechera de la raza frisona en una explotación de Monells (Baix Empordà). / MARC MARTI FONT / DDG

María Jesús Ibáñez

María Jesús Ibáñez

Barcelona
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De La Bimanera, una explotación de vacuno de Vidreres (Selva) que gestionan las hermanas Montse y Maria Ciurana, o de Can Riera, en Palafrugell (Baix Empordà), que lleva Josep Riera, un ganadero que nació en una vaquería familiar antes de montar su propia explotación en Llofriu... Y así hasta el centenar de granjas que comercializan su producción lechera bajo el paraguas de la marca Llet Nostra. La compañía, fundada en 2003 e integrada por diferentes cooperativas ganaderas catalanas, ha celebrado su vigesimosegundo cumpleaños con la incorporación de una tecnología digital que, en forma de código QR, permite a los consumidores conocer la trazabilidad del producto, o lo que es lo mismo, saber de primera mano de qué granja ha salido la leche que se va a beber, cuándo fue ordeñada y cuál es su fecha de consumo preferente.

"No se trata solo de impulsar una innovación tecnológica en el sector lácteo o de buscar elementos para incrementar las ventas, se trata de una declaración de principios y de dar visibilidad al trabajo que hacemos cada día", proclama Jordi Riembau, presidente de Llet Nostra. La información que aparece cuando el cliente escanea el código (de momento solo disponible en las botellas de un litro y medio) está auditada y debidamente avalada y constituye "una iniciativa pionera en Catalunya, que transforma la relación entre el consumidor y el productor", afirma Riembau.

A través del código QR de las botellas, el consumidor accede a una ficha digital con datos reales y verificables sobre las granjas de origen, la fecha de recogida de la leche y otros datos de interés. "De hecho, es una información en la que Llet Nostra ha hecho hincapié desde su creación, porque justamente uno de los principales valores de la marca son las granjas pequeñas y medianas que producen la leche que vendemos, todas ellas de proximidad y con certificado de bienestar animal", subraya el presidente de la compañía, que en 2024 comercializó 35 millones de litros y tuvo una facturación de 33,9 millones de euros.

Un sector que no lo tiene fácil

No es sencillo ser pequeño y sobrevivir durante más de dos décadas (y además tener capacidad para invertir en innovación) en una industria como la láctea, dominada por multinacionales. "Las explotaciones que nos suministran la leche pertenecen a dos cooperativas, Cadí y Ramaders del Baix Empordà, pero son granjas de pequeño tamaño, de unas 250 cabezas de ganado como máximo", explica Riembau, que es también ganadero en la localidad de Palau-Sator. Eso compromete su viabilidad económica, que solo se garantiza con la garantía de un precio justo. "Pagamos a 50 céntimos el litro de leche y son muchos los asociados que nos han dicho en algún momento que sus granjas ya no existirían si no existiera Llet Nostra", indica. Los beneficios que obtiene la marca se destinan siempre a inversiones.

A la falta de relevo generacional en muchas de estas granjas pequeñas "a las que hay que dedicar mucho tiempo, sin horarios ni apenas vacaciones", apunta Riembau, o a la competencia de productos que llaman la atención al consumidor como las bebidas vegetales (cuyo tirón parece haber pasado ya, con unas ventas estabilizadas desde hace tiempo), se le ha sumado en 2025 un nuevo escollo: el brote de dermatosis nodular contagiosa (NDC) declarado en octubre en el Empordà y que ha obligado a mantener inmovilizadas durante más de cuatro meses a las vacas de algunas de las ganaderías que abastecen a Llet Nostra. "Han sido unos momentos difíciles, de mucha incertidumbre, aunque finalmente ninguna de las explotaciones de nuestros socios se ha contagiado", asegura el presidente.

Estació de Vacum de Monells (EVAM), durante una de las actividades del programa AProp, que promueve Llet Nostra.

Estació de Vacum de Monells (EVAM), durante una de las actividades del programa AProp, que promueve Llet Nostra. / MARC MARTI FONT / DDG

Los planes de la compañía para este 2026 pasan, explica su responsable, "por seguir produciendo bajo los criterios de proximidad, calidad y bienestar animal". La compañía, además de leche líquida en diferentes formatos y de distintas modalidades, también vende flanes de huevo, yogures naturales y nata líquida y tiene una parte importante de su negocio centrada en el canal de la hostelería y la restauración.

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