Bebidas
Un hostelero gallego relanza la histórica marca de agua con gas que se sirvió en el Titanic
El empresario Carlos Fontán ha registrado Aguas de Lérez, ya la embotella en Disbepo y prevé producir 100.000 unidades este año, en el que dará el salto a la exportación

El hostelero Carlos Fontán en las instalaciones de Disbepo en Bamio. / Iñaki Abella
La histórica marca de agua con gas que se sirvió en el Titanic ha resucitado de la mano de un hostelero pontevedrés. El empresario Carlos Fontán acaba de relanzar Aguas de Lérez, una bebida carbonatada de la que lleva producidas más de 17.000 botellas en la distribuidora vilagarciana Disbepo y que aspira a surcar el mundo como lo hizo su predecesora hace más de un siglo, tomando como referencia el mismo punto de partida.
La idea surgió en medio de la pandemia del covid y se fraguó con el registro del nombre comercial en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Cinco años después, el pasado septiembre, arrancó la fabricación en serie de los primeros ejemplares que beben del Manantial Sanxinés, ubicado en el corazón del Monte Xiabre.

Fontán junto a varios palés de su marca «Aguas de Lérez». / Iñaki Abella
"El objetivo es llevar el nombre de Pontevedra por el mundo", destaca Fontán, recordando el mítico lema de la ciudad: "Pontevedra es una buena ciudad, da de beber a los que pasan por allí". Aguas de Lérez recoge el testigo de Aguas Minero-Medicinales del Lérez, impulsada a comienzos del siglo XX por Casimiro Gómez Cobas, un indiano nacido en Viascón (Cerdedo-Cotobade) que emigró de joven a América y amasó una fortuna en Buenos Aires con una gran empresa de talabartería conocida como La Nacional. Con ese capital, y en pleno auge del termalismo, promovió el desarrollo del Balneario del Lérez en Pontevedra, a escasos 30 kilómetros de donde se extrae la nueva versión del agua con gas más icónica de la provincia.

Etiqueta de la histórica agua con gas de Pontevedra. / Cedida
Las botellas de la antigua The Lérez Mineral Water Company llegaron hasta Estados Unidos, China, Australia, Japón o Egipto, además de ser el agua oficial de la Casa Real Española. A punto estuvo de serlo también de la familia real británica, aunque el hecho más destacado de su incursión en el Reino Unido es que se sirvió en el Titanic, el buque que protagonizó el naufragio más famoso que se recuerda por su salto a la gran pantalla.
Hoy Aguas de Lérez parte desde una posición mucho más modesta: con una inversión inicial de 10.000 euros y comercializándose en una pequeña red conformada por 25 locales, entre los que se incluyen los pontevedreses El Bruc, La Pipa y Sala Zennet, gestionados en su totalidad o junto a otros socios por Fontán, que además es vicepresidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Pontevedra. La bebida cuenta con una ligera presencia natural de gas origen que se refuerza con gas carbónico añadido. Y el hostelero no tiene pensado impulsar su distribución a través de los supermercados y en el canal horeca tradicional (hoteles, restaurantes y cafeterías), sino en el extranjero, teniendo en cuenta que el mercado nacional ya está copado por gigantes como Perrier, San Pellegrino o Vichy.

Antigua publicidad del agua del Lérez. / Xunta de Galicia
La meta para 2026, primer año completo de la compañía en activo, es poner en el mercado 100.000 unidades. Para ello, Fontán está sondeando el potencial internacional de la bebida de la mano del brazo exportador del Gobierno, el ICEX, y el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), con especial foco en el sudeste asiático y, concretamente, en Indonesia y Singapur. Sobre todo de cara a poder colocarla en instalaciones que mueven un gran volumen de personas y están en continua rotación, como los aeropuertos.
120 años de historia
El proyecto pontevedrés es fruto del trabajo de un lustro en el que no solo se ha desarrollado la imagen del producto: en ese tiempo también se han ido cerrando las compras con distintos proveedores para contar con los elementos necesarios para la puesta en marcha de la actividad —desde el diseño propio de la botella, en formato de plástico y cristal, hasta el tapón o las etiquetas—, así como para tener todos los permisos necesarios para la comercialización.

Antiguo Balenario del Lérez en una imagen de archivo. / Fotografía Pintos
"Esta agua cuenta con un valor muy reducido de sodio y baja mineralización, lo que la hace recomendable para personas sujetas a dietas o pacientes con problemas de salud", dice Fontán. De ahí que otros canales a explotar en el futuro sean las farmacias, la alta cocina (restaurantes Estrella Michelin y Soles Repsol) y las máquinas de vending de centros de salud y hospitales.
Dando continuidad la marca, el hostelero tiene previsto asistir a diferentes ferias del sector alimentario en Boston, Miami o Barcelona, con el objetivo de "ganar reputación y categoría". Coincide este año además con el 120 aniversario del antiguo Balneario del Lérez, inaugurado en 1906.
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