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Surtidor en alerta

Gasolina y diésel: por qué la crisis en Venezuela no dispara (de momento) los precios… y el riesgo real llega por los impuestos

En el corto plazo, el Brent apunta a estabilizarse y el surtidor apenas lo nota; el gran giro podría llegar en primavera si prospera la equiparación fiscal del diésel en España

¿Vas a repostar? Esta es la provincia con la gasolinera más barata de toda España

Imagen de archivo de una gasolinera urbana del barrio de Sants.

Imagen de archivo de una gasolinera urbana del barrio de Sants. / Zowy Voeten - EPC - Archivo

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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El precio de la gasolina y el diésel en España mira estos días a dos frentes: el petróleo internacional, sacudido por la detención de Nicolás Maduro tras una operación de Estados Unidos, y la política fiscal, con la equiparación del impuesto al diésel otro año más sobre la mesa. La gran pregunta para conductores y transportistas es sencilla: ¿se notará en el surtidor en las próximas semanas y meses?

En el mercado del crudo, la reacción ha sido más fría de lo que muchos esperaban. El Brent se ha movido alrededor de los 60 dólares por barril y los analistas citan un factor clave: hay oferta suficiente para amortiguar un shock puntual.

Agencias especializadas como Reuters recogen que, pese a la volatilidad inicial, el mercado asume que el impacto inmediato en suministro es limitado y que la infraestructura petrolera venezolana no ha sufrido daños relevantes.

Además, el escenario macro que manejan los organismos públicos apunta a presión a la baja. La EIA (la agencia energética de EEUU) prevé que el Brent caiga hacia una media de 55 dólares en el primer trimestre de 2026 y se mantenga cerca de ese nivel el resto del año. La IEA (Agencia Internacional de la Energía) también describe un 2026 con crecimiento de oferta muy superior al de demanda, un cóctel que suele traducirse en crudo más barato.

Los impuestos podrían hacer subir el precio

¿Entonces por qué en España puede subir el repostaje? Por el 'otro motor' del precio: los impuestos. En el caso del diésel, el Gobierno intenta cumplir con Bruselas el hito pendiente de equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina, ligado a fondos europeos.

Mucha atención al timo de las gasolineras

Imagen de archivo de un hombre echando combustible al coche. / Freepik - Archivo

Traducido a euros por litro, el salto potencial es alto: la diferencia actual en el Impuesto sobre Hidrocarburos ronda 9,37 céntimos por litro, que con IVA se convierte en unos 11,3 céntimos si se traslada íntegramente al consumidor.

La gasolina, en cambio, depende más del Brent, el euro/dólar y los márgenes de refino. Y también del calendario: el traslado del crudo al surtidor suele llegar con semanas de retraso. En un escenario 'base', con petróleo estable o ligeramente a la baja, lo más probable es ver precios planos o algo más bajos en el primer trimestre.

El riesgo de subidas rápidas existe, pero sería por episodios de tensión (sanciones, bloqueos logísticos, ataques a infraestructuras...), no por una falta estructural de crudo.

A medio plazo, el mensaje es menos dramático para la gasolina y más incierto para el diésel: si el impuesto se aprueba, el diésel tiene más papeletas para encarecerse aunque el petróleo no suba.