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Perfil

Marc Puig, crecimiento, disciplina y proyección internacional

Pau Relat, Sol Daurella y Marc Puig son los directivos mejor valorados de Catalunya

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El presidente ejecutivo de Puig, Marc Puig.

El presidente ejecutivo de Puig, Marc Puig. / David Zorrakino | Europa Press

Paula Clemente

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El destino natural de Marc Puig nunca fue dirigir Puig. O, por lo menos, no cuando accedió al cargo, hace ya casi 20 años. El puesto tenía que ser para su hermano mayor, Marian Puig, primogénito del entonces director de este grupo catalán perfumero, Mariano Puig. Aquel empresario debió ver algo en su hijo menor. Y algo había: Puig ha pasado de ingresar 950 millones de euros el año que Marc Puig fue nombrado consejero delegado y presidente ejecutivo de la compañía (2007), a los más de 5.000 millones de euros que, con toda probabilidad, ingresarán este 2025.

No solo eso. La empresa lleva varios años consecutivos registrando beneficios récord, se ha convertido en el décimo grupo más importante del mundo dentro del sector de la belleza, posee 14 marcas de lo más conocidas (Paco Rabanne, Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Nina Ricci….), vende en unos 150 países distintos, ha diversificado con éxito entrando en el negocio de la cosmética y el maquillaje, y se ha convertido, finalmente, en una compañía cotizada.

Todo ello con Marc Puig al frente, que también es quien está preparando al grupo para que funcione, cuando él decida retirarse, sin alguien de la familia al mando. En teoría, Marc Puig será el último Puig al frente de Puig. Y esta gestión ajena a la familia es algo que el mercado suele premiar.

De hecho, es todo lo anterior lo que, probablemente, ha empujado al empresariado de Barcelona a votarle como el tercer directivo mejor valorado de la ciudad. Disciplinado, discreto, con olfato para los negocios y muy bien conectado con el ecosistema (ha sido presidente del Instituto de Empresa Familiar y vicepresidente del Cercle d’Economía, por ejemplo), lo único que no le está saliendo tan bien como esperaba es la salida a bolsa. La valoración de la compañía ha pasado de los 14.000 millones de euros de su día número 1 cotizando, a los 9.000 millones ahora mismo. Su respuesta a esto siempre ha sido que, en Puig, lo que importa es el largo plazo.