III Foro Financiero de Prensa Ibérica
Los nuevos retos de la banca: simplificación regulatoria, tamaño y la continua digitalización
El sector se dispone a cerrar el año con su tercer beneficio récord consecutivo y buenas perspectivas para 2026, pero afronta el desafío de hacer el resultado sostenible a largo plazo

De izquierda a derecha: Carlos Ventura, director general de negocio de Banco Sabadell; Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA España; Ignacio Juliá, CEO de Banco Santander España; Aitor Moll, consejero delegado de Prensa Ibérica; Martí Saballs, director de Información Económica de Prensa Ibérica y Gemma Martínez, Directora adjunta de EL PERIÓDICO. / Manu Mitru

La banca española vive un momento dulce, pero afronta desafíos relevantes. Aunque pueda sonar a lugar común, lo cierto es que la primera parte de la oración anterior no ha sido nada habitual desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, por más que en los últimos años las entidades hayan salido de una travesía del desierto que duró hasta 2022. La segunda mitad de la frase que encabeza este texto, en cambio, sí que es aplicable al sector en cualquier momento de su historia. Lo que va cambiando es la naturaleza y el alcance de los retos que afronta. Si durante años pasaron por sanear el balance y recuperar la rentabilidad perdida, ahora se centran en hacer sostenible la mejora de los resultados y ganar competitividad en un entorno global cada vez más complejo. Y ello se traduce en, como mínimo, tres ámbitos muy concretos: la simplificación regulatoria, el tamaño y la continua digitalización del negocio.
Estos son los asuntos centrales que vertebraron el III Foro Financiero de Prensa Ibérica, organizado en Barcelona por EL PERIÓDICO y el vertical económico del grupo, 'activos', con el apoyo de la consultora Grant Thornton y el patrocinio de CaixaBank, BBVA, Ibercaja, Cajamar, Arquia Banca, CBNK, Myinvestor y Trade Republic. "El contexto económico es favorable, caracterizado por tipos de interés estables y récords de beneficios. Sin embargo, a pesar de estas condiciones alentadoras, la banca española y europea se enfrenta a retos significativos", advirtió Aitor Moll, consejero delegado de Prensa Ibérica.
Para entender la situación actual del sector bancario, es preciso rebobinar. La digestión de la Gran Crisis Financiera global y del estallido de la burbuja inmobiliaria española (2008-2014) y la era de los tipos de interés ultrabajos para reactivar la economía europea (2014-2021) hundieron los resultados y las cotizaciones bursátiles del sector durante casi 15 años. Sin embargo, la situación se ha revertido en los últimos años. Principalmente por la vertiginosa subida del precio del dinero por parte del Banco Central Europeo (BCE) para combatir la espiral inflacionista provocada por la salida de la pandemia y la guerra de Ucrania (del -0,5% al 4% entre julio de 2022 y septiembre de 2023 y en el 2% desde el pasado junio). Pero también por la buena evolución de la economía y el empleo en España pese al endurecimiento de la política monetaria.
"Los 10 años de tipos de interés cero y negativos nos ayudaron mucho a reinventarnos como negocio y a hacer los deberes para ser más eficientes y estar más cerca de los clientes. Ahora que se han normalizado al 2%, estamos volviendo a tasas de rentabilidad más razonables. Una banca sólida es clave para el desarrollo económico: si los bancos no estamos bien, no podemos prestar a los negocios, que son los que crean empleo y bienestar social. Estamos en un momento mejor, pero tampoco tiraría cohetes, se ha normalizado la situación", apuntó Ignacio Juliá, consejero delegado de Santander España.
Resultados récord
Los bancos españoles, así, lograron superar en 2023 el récord de beneficio que obtuvieron en 2007, pico de la burbuja inmobiliaria (30.954 millones, frente a los 30.640 millones de entonces) y marcaron un nuevo máximo en 2024 (37.672 millones). Dada la evolución del resultado hasta junio (20.069 millones), es previsible que el presente ejercicio lo cierren con una nueva cifra récord. Como consecuencia, su rentabilidad sobre el capital ha subido del 5,5% de los años de los tipos ultrabajos al 14,5% de junio, pese a haber retenido capital hasta aumentarlo del 12,6% del periodo 2014-2020 al 13,75%.
Sumado al aumento de la remuneración a los accionistas, todo ello se ha traducido en una fuerte subida de la valoración de los bancos españoles en bolsa, un 290% de media desde el cierre de 2021. "Los tipos permiten hacer negocio, hay crecimiento económico y el riesgo de morosidad es muy bajo. Por eso hay tanto interés de los inversores en el sector. Pero también porque las valoraciones estaban muy bajas. Hoy cotizamos a 10 veces beneficios y con una rentabilidad por dividendos de entre el 5% y el 7%. Eso genera interés: todavía no estamos en precio", explicó Carlos Ventura, director general de banca de empresas y red del Sabadell.
Si no hay sorpresas negativas, al sector le esperan al menos "tres años buenos", según pronosticó Xavier Ventura, consejero delegado de Arquia. El desafío es lograr que esa mejora del resultado y de la cotización de los últimos años sea sostenible a largo plazo. "La competitividad se ha convertido en el eje central. Los inversores exigen mayor eficiencia, retornos sostenidos y modelos operativos más ágiles, lo que está llevando a las entidades a revisar procesos y estructuras. Y a ello se suma un debate que no puede obviarse, el de la simplificación regulatoria", enumeró Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton España.
Simplificar la regulación
La necesidad de que la Unión Europea simplifique sus normas para poder competir en el mundo se ha convertido, efectivamente, en uno de los principales asuntos de debate en el continente desde que Mario Draghi y Enrico Letta presentaron sus informes para relanzar la productividad y competitividad de la UE en septiembre de 2024. En el ámbito bancario, tanto la Comisión Europea como el BCE han presentado en los últimos días sus propuestas, que todavía tardarán meses en ver el visto bueno definitivo por parte del conjunto de instituciones comunitarias. También la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España han anunciado sus planes.
"La UE tiene una oportunidad única de buscar una mayor integración y se va a dar solamente una vez. Por un lado, por el aislamiento de Europa con tres enemigos: Rusia, con una guerra a las puertas de Europa; un enemigo económico que es China; y un tercero que es Estados Unidos, el aliado tradicional, que ha virado su brújula hacia el sudeste asiático y Latinoamérica. Y por otro lado, porque las reticencias a la integración venían tradicionalmente del centro de Europa porque el sur éramos el problema, y ahora somos la solución y el problema está en el centro, con lo que creo que van a estar más abiertos a la integración", argumentó Javier Marín, consejero delegado de Singular Bank.
"Todos esos debates responden a una realidad, el rol de la UE, con todas sus ventajas de protección social y bienestar, y cuán mantenible es en el tiempo según las reglas que nos estemos dotando a nosotros mismos", abundó Peio Belausteguigoitia, responsable del negocio del BBVA en España. ¿Pero en qué debería traducirse esa simplificación regulatoria en el caso de los bancos? Según el consejero delegado de Santander España, en "eliminar requisitos de capital, porque si no vamos en contra del propio desarrollo" de Europa, que necesita más financiación bancaria. Alberto Calles, presidente de Myinvestor, no se mostró muy optimista: "La regulación tiene tres cajones: el 'reporting', el capital y el coste de los procesos. La industria tiene expectativas de simplificación en las tres y, en mi opinión, los reguladores están pensando solo en el 'reporting'".
La cuestión de la escala
Además de por su impacto en la capacidad de los bancos para prestar, la regulación tiene otra derivada: las trabas que presenta a una mayor consolidación bancaria en la UE. Precisamente, Alexandra Jour-Schroeder, directora general adjunta de la Dirección General de Estabilidad Financiera de la Comisión Europea, defendió que "los bancos europeos pueden y deben hacer más para avanzar en la integración transfronteriza", ya que las entidades del continente siguen siendo "más pequeñas y menos rentables que sus competidoras globales", lo que dificulta y encarece las inversiones a largo plazo.
En este sentido, anunció que Bruselas presentará en la segunda mitad de 2026 sus propuestas para favorecer esa mayor integración. Las fusiones transfronterizas para crear bancos europeos de mayor tamaño, así, son una aspiración comunitaria desde la creación de la Unión Bancaria en 2014, pero en la que no se han dado avances significativos. "Igual algún día puede pasar, pero la normativa no acompaña mucho", sentenció escéptico el representante del Sabadell. ¿Y dentro de España? Enrique Serra, consejero delegado de CBNK, consideró que, pese al fracaso de la opa del BBVA sobre el Sabadell, "indudablemente va a haber un proceso de consolidación" en la banca mediana a medio plazo.
Reto digital
Todo ello, además, se ve presionado por la continua digitalización del negocio bancario, que obliga a realizar inversiones millonarias para adaptarse. Por un lado, en materia comercial, donde "la meta no es hacer números de clientes, sino ser su banco principal", como apuntó Jaume Masana, director de negocio de CaixaBank (hasta su sustitución por Jordi Mondéjar el pasado jueves), que ha logrado que el 72% de los suyos lo sean, frente al 53% de media del sector, que ha logrado que el 72% de los suyos lo sean, frente al 53% de media del sector. Y por otro lado, en aspectos tecnológicos de creciente importancia para el sector como la ciberseguridad, la integración de la inteligencia artificial o la tokenización de activos.
Las entidades tradicionales, además, afrontan la creciente competencia de los neobancos digitales, aunque cada vez las fronteras vayan a ser más difusas. "Los neobancos van a adaptarse a hacer una banca diferente, más apoyada en asesoramiento y no tanto en experiencia de usuario, intentando entrar en el mundo de la banca patrimonial. Y creo que toda la banca nacional está haciendo su esfuerzo también para virar al mundo digital", auguró Ignacio Lozano, director general de banca comercial de Bankinter.
Estas corrientes de fondo se ven tachonadas, asimismo, por riesgos externos, como expusieron varios de los panelistas. Entre otros, la posibilidad de que el valor de las bolsas, en máximos históricos, sufra una corrección significativa; de que la situación geopolítica mundial, marcada por la elevada incertidumbre, vuelva a tensarse de forma significativa; o de que se produzca una crisis fiscal, en un contexto de crecimiento mundial moderado y elevados grados de endeudamiento. En definitiva, la banca vive un momento dulce. Pero afronta desafíos relevantes, como suele suceder. El año que viene serán de nuevo motivo de debate y actualización en el IV Foro Financiero de Prensa Ibérica.
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