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Sector estratégico para Europa

España acelera y concentra ya un 2,7% de las empresas del mundo que se dedican a la cuántica

El porcentaje, aparentemente discreto, duplica la aportación del país a la riqueza mundial, aunque posea menos del 1% de los fondos destinados a compañías de este sector

Catalunya invertirá 43 millones en tecnología cuántica en los próximos cinco años

Dos ingenieros de Qilimanjaro Quantum Tech trabajando en su centro de datos cuántico de Barcelona

Dos ingenieros de Qilimanjaro Quantum Tech trabajando en su centro de datos cuántico de Barcelona / Qilimanjaro

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Calcula el portal estadístico británico World Economics, que España representa un 1,3% de la riqueza mundial. Siendo así, no es dato a desdeñar que el 2,7% de las empresas del mundo que se dedican a la tecnología cuántica tengan su sede en el país. Son una veintena las que se dedican exclusivamente a ello, las suficientes como para que este mercado haya empezado a figurar en las radiografías internacionales.

La Oficina Europea de Patentes (EPO, por las siglas en inglés) publica este martes junto a la OCDE un mapeado de un sector que se prevé que mueva 93.000 millones de euros en todo el mundo de aquí a diez años. El informe señala que el número de patentes que solicitan varios países a la vez (es decir, de innovaciones colaborativas) se ha multiplicado ya por cinco en la última década; que se ha disparado, especialmente, todo lo que tiene que ver con la computación cuántica (también están la comunicación o la sensórica cuántica) o que Estados Unidos es el mercado rey en este área.

Este país norteamericano ha incrementado aproximadamente en un 160% el número de empresas que se dedican directamente a desarrollos cuánticos, en estos últimos diez años, mientras que Reino Unido, Alemania o Francia, las líderes europeas, no llegan ni a duplicarlas. España las ha incrementado en torno a un 20%. Sin ir más lejos, la compañía que más patentes cuánticas ha solicitado desde 2005 es IBM. Además, Intel y Microsoft son la cuarta y quinta del ranking, respectivamente. En medio están la surcoreana LG y la japonesa Toshiba, dos mercados también cómodamente posicionados en la clasificación.

De acuerdo con este análisis, Estados Unidos es el país más prolífico patentando, seguido de Europa (Alemania, Reino Unido y Francia, en cabeza), Japón, China y Corea del Sur.

En cuanto a España, la buena noticia es el acelerón que ha dado este sector en los últimos tiempos. “Estos datos posicionan a España como uno de los países europeos que más han acelerado su estrategia en los últimos dos años, en un momento clave para la competitividad tecnológica global”, subrayan fuentes cercanas al brazo español de la EPO.

Las inversiones españolas

Este avance se relaciona con que el Gobierno lanzara una Estrategia Española de Tecnologías Cuánticas con un presupuesto de 808 millones de euros, pero con potencial de movilizar hasta 1.500 millones de euros, al sumar inversiones privadas y otras inyecciones públicas más allá de las que contemplaba de arranque el Ejecutivo de Pedro Sánchez. También con que se haya aprobado la creación del Centro de Comunicaciones Cuánticas, que movilizará inversiones hacia instituciones clave como el Institut de Ciències Fotòniques de Catalunya (tiene apalabrados 2,4 millones de euros) o el Grupo de Información y Comunicaciones Cuánticas de la Universidad Politécnica de Madrid (1,4 millones).

Donde queda algo más rezagada España es, precisamente, en las inversiones. El país concentra apenas un 0,9% de los fondos destinados a compañías que desarrollan tecnología cuántica, según este informe.

En cualquier caso, este parece un problema generalizado en el continente. “Como destacan este estudio y el informe Draghi, la Unión Europea (UE) tiene margen para aumentar su inversión en cuántica, especialmente en comparación con países líderes como Estados Unidos”, remarca el presidente de la EPO, António Campinos. “Ahora se necesita financiación del sector privado para comercializar la investigación básica, y los gobiernos deberían convertir esto en una prioridad”, concluye.

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