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ENERGÍA

La petrolera Hafesa cambia su nombre por Haxx tras la condena por fraude fiscal y la fuga de su dueño a Dubai

La compañía energética trata de relanzar su imagen mientras recurre para tumbar la sentencia condenatoria de la Audiencia Nacional por un fraude de 154 millones cometido por más de una decena de empresas

El grupo, controlado por el empresario Alejandro Hamlyn declarado en rebeldía por la Audiencia tras su huida y que aparece en los audios de la exmilitante del PSOE Leire Díez, está abierto a la entrada de nuevos socios en su accionariado

El consejero delegado de Haxx (antigua Hafesa), Diego Guardamino.

El consejero delegado de Haxx (antigua Hafesa), Diego Guardamino. / Haxx

David Page

David Page

Madrid
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El Grupo Hafesa, uno de las grandes compañías de comercialización y distribución de productos petrolíferos en España, intenta abrir una nueva etapa y cambia de nombra tras la reciente condena de la Audiencia Nacional a una de sus sociedades por participar en fraude fiscal en el sector de los hidrocarburos de 154 millones. La nueva marca comercial con la que desarrollará sus negocios de almacenamiento y distribución de combustibles y también de su red de gasolineras será Haxx, con la que pretende relanzar su imagen tras años condicionada por un largo proceso judicial y aprovechando la celebración el próximo año de su décimo aniversario.

Hafesa está controlada como único socio por Alejandro Hamlyn, empresario imputado en la misma causa de fraude fiscal pero que no ha podido ser juzgado tras su huida su huida a Dubai y que también salió en unos polémicos audios en los que la exmilitante socialista Leire Díez -ahora presuntamente implicada en una trama de corrupción junto al expresidente de SEPI Vicente Fernández- intentaba sacarle información contra la UCO de la Guardia Civil y contra un fiscal.

Con este escenario la compañía busca relanzar ahora su negocio, intenta desvincular su imagen de estos asuntos y ha recurrido ya la sentencia de la Audiencia Nacional que le condena como cooperador necesario en un fraude fiscal por impago de IVA cometido por empresas a las que suministraba combustible.

El grupo lleva más de dos años trabajando en la renovación de la imagen corporativa y ha estado esperando el momento idóneo para lanzar la nueva marca, con la idea de hacerlo -según sus expectativas- una vez que se cerrara el proceso judicial con una absolución, pero que finalmente ha acabado en condena. La compañía considera la sentencia “injusta” y asegura que pretende agotar todas las vías judiciales para tumbarla.

El consejero delegado de la antigua Hafesa, Diego Guardamino, reconoce que el procedimiento judicial -vinculado sólo a actividades entre 2016 y 2019- ha supuesto un lastre para la actividad de la compañía, por el daño reputacional evidente, porque ha encarecido los costes de financiación por la desconfianza de las entidades financieras y también porque ha supuesto un aumento del precio del producto que le venden algunos proveedores que buscan mayores garantías.

“La compañía opera de manera correcta y honesta. Y a día de hoy cuenta con un sistema de compliance sólido para prevenir irregularidades”, ha subrayado Guardamino en un encuentro con prensa. La compañía espera cerrar este año con una facturación de 1.333 millones de euros, con un descenso en relación a los 1.500 millones de 2024 afectada por la pérdida de competitividad vinculada al impacto del proceso judicial.

La nueva Haxx reconoce que desde hace tiempo ha estado explorando la posibilidad de la entrada de nuevos socios en su accionariado, y que incluso ha contratado a bancos de inversión y consultoras para explorar la venta incorporación de inversores a un capital hoy enteramente controlado por Alejandro Hamlyn. Un proceso que se ve condicionado también por el riesgo que detectan los potenciales socios por el proceso judicial por fraude, y que el grupo prevé poder ejecutar a medio plazo en una o varias fases: rimero con una venta parcial con nuevos socios para ganar pulso y poder impulsar el crecimiento, y más adelante no se cierra la puerta a una eventual venta total a un socio industrial.

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