El futuro del coche eléctrico
¿Por qué Europa da marcha atrás en la prohibición de la venta de los motores de combustión en 2035?
La nueva propuesta de la Comisión Europea responde a la petición de los fabricantes y abre un periodo más lógico de transición al modelo 100% eléctrico

Coches eléctricos en puntos de recarga / Caroline Brehman

Estaba cantado. Y eso que algunos políticos, como los españoles, se mantenían en sus trece. Una deriva peligrosa que podía haber acabado con muchos puestos de trabajo en una industria capital para el país. Prohibir la venta de vehículos con motor de combustión a partir de 2035 suponía echar el freno a la maquinaria productiva en países como España, donde más del 80% de su producción se destina al mercado exterior, y donde la producción de coches 100% eléctricos es más bien pírrica (por el momento). En 2024 se fabricaron 2.377.000 vehículos en total de los que 2.124.000 se exportaron.
Con la decisión de la Comisión Europea de proponer una especie de 'moratoria' para prorrogar la venta de vehículos como motores de combustión bajo unas estrictas premisas, se consiguen tres efectos colaterales esenciales para salvaguardar la economía de España, en la que el automóvil representa más del 11% de PIB. El primero es garantizar el empleo en las fábricas españolas (15 en total), donde la mayoría de los modelos (pese a llamarse electrificados) mantienen su corazón de combustión.
El segundo efecto positivo es que con esta medida tampoco se abandona el objetivo final de cero emisiones de carbono en 2050, y lo que sí se hace es facilitar una transición ordenada (demandada por los fabricantes desde hace muchos años). Y el tercer elemento a tener en cuenta es que con ello se pone freno a la apuesta desenfrenada de los fabricantes chinos que estaban ganando por goleada el partido del coche eléctrico. Y que también se estaban haciendo fuertes con los modelos híbridos e híbridos enchufables.
Sin mercado no hay eléctricos
Las medidas, que ahora deberá aprobar el Parlamento Europeo, van a dar aire a los fabricantes en su cruzada por mantener una creciente eficiencia energética en sus modelos, reduciendo emisiones, pero sin atornillar el mercado al extremo. Hay que partir de una realidad (aplastante): la implantación del coche eléctrico está siendo más lenta de lo previsto. ¿Por qué? Porque, si el mercado no te sigue, es incongruente pedir a los fabricantes que apuesten por el coche eléctrico si no tiene salida. Hace unos meses, el anterior presidente de Seat, Wayne Griffiths, no paraba de preguntarse para qué iba a invertir en fabricar coches eléctricos si luego no tienes quién te los compre. Razón no le faltaba.
Bruselas ha estado a punto de asfixiar a los fabricantes con la prohibición inicial, que ya tuvieron que hacer unas inversiones multimillonarias para acelerar hacia el coche eléctrico sin saber a ciencia cierta si el mercado les iba a seguir. Luca de Meo abandonó ACEA (la asociación de fabricantes) y posteriormente Renault harto de tener que batallar contra mentes políticas unidireccionales, próximas "a un perroflautismo exacerbado, que no valoraban la realidad del mercado". Prohibiendo no se consiguen resultados eficientes. El sector lleva tiempo reclamando una transición ordenada y tecnológicamente posible, algo que parece va a llegar ahora. Se han tenido que poner duros los fabricantes y especialmente el gobierno alemán y el italiano, que no ha querido pasar por el aro populista del cambio climático (emergencia climática como se ha dado en llamar últimamente).
Desde la asociación de fabricantes, ACEA, se da una valoración muy positiva. «Las propuestas reconocen acertadamente la necesidad de una mayor flexibilidad y neutralidad tecnológica para que la transición ecológica sea un éxito. Esto supone un cambio importante con respecto a la legislación actual», declaró Sigrid de Vries, directora general de la asociación. «Ahora estudiaremos el paquete y trabajaremos con los colegisladores para reforzar de forma crítica las propuestas cuando sea necesario».
A primera vista, según ha apuntado ACEA, el paquete necesita medidas más decisivas para facilitar la transición en los próximos años. Sin una acción urgente sobre las flexibilidades para 2030 para los turismos y las furgonetas —el objetivo que se encuentra a cuatro años vista—, las medidas para 2035 pueden tener un efecto limitado.
Se seguirán produciendo coches de combustión más allá de esa fecha, sí, pero con una mayor adaptación tecnológica camino del coche eléctrico. La Comisión Europea ha confirmado que en lugar de reducir un 100% las emisiones en 2035 lo hará en un 90% y apuntará a 2040. Se flexibilizará la producción de vehículos diésel y de gasolina, aunque su camino estará claro ya que deberán formar parte de modelos tecnológicos claramente electrificados como son los híbridos enchufables, los que usen combustibles sintéticos y los de autonomía extendida. Se abre así una válvula de escape, pese a que el techo de 2050 permanece inamovible.
Toda esta operación para España, con Teresa Ribera presionando a los fabricantes de automóviles desde el minuto uno, ha resultado contraproducente. Eléctrico, sí o sí, pero con un camino ordenado. Una petición lógica que, sin duda, ayudará a salvar muchos empleos. Si no, que pregunten en Martorell, Palencia, Valladolid, Zaragoza o Vigo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Miguel Ángel, financiero, va de Valladolid a Madrid a trabajar: 'Tardo una hora; es como si viviera en Leganés
- Juan José Hidalgo (Air Europa): 'Mientras yo viva no dejo que nadie gobierne Air Europa
- Una juez de Barcelona condena a Salut a atender a un enfermo de ELA en su domicilio
- Catalunya plantea bajarle el salario a un funcionario si le falta al respeto a un ciudadano
- Jordi, administrativo: 'Voy de Reus a Barcelona a trabajar en tren y cada día es una historia: averías, retrasos...
- La zona de Catalunya donde Jorge Fernández, presentador de 'La ruleta de la suerte', pasa el invierno
- Furor por la liquidación de un lujoso hotel de Barcelona: “Me he llevado todo lo que he podido”
- La UE defiende que España debería bajar los impuestos de la electricidad para apoyar a los hogares vulnerables