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SIGUEN LAS NEGOCIACIONES

¿Habrá subida del salario mínimo en 2026? Claves sobre lo que está pasando

El Comité de Expertos ya ha fijado la horquilla: el SMI de los trabajadores pasará de 1.184 a un máximo de 1.240 euros mensuales, pero todo depende de una negociación clave entre Trabajo y Hacienda

Los expertos aconsejan subir el salario mínimo 37 o 56 euros al mes

Imagen de archivo de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, las principales protagonistas de la subida del SMI en 2026.

Imagen de archivo de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, las principales protagonistas de la subida del SMI en 2026. / EDUARDO PARRA - EUROPA PRESS - ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España ya ha entrado en la recta final de su negociación para el año 2026. Tras años de incrementos notables que han elevado la renta mínima de los trabajadores, el debate se centra ahora no solo en el porcentaje de aumento, sino en una cuestión clave que afecta directamente al bolsillo: si el SMI debe tributar o no en el IRPF.

La propuesta del Gobierno

El actual SMI se sitúa en 1.184 euros brutos mensuales en 14 pagas. El objetivo, alineado con la Carta Social Europea, es que esta cifra alcance el 60% del salario medio neto en España.

Para guiar la decisión, el comité de expertos que asesora al Ministerio de Trabajo ha presentado dos escenarios muy concretos para 2026, basados en la decisión fiscal de Hacienda:

Escenario Condición fiscal Subida Nuevo SMI (14 pagas) Aumento (€/mes)
Bajo Si el SMI NO tributa en IRPF 3,1% **1.221 euros** +37 euros
Alto Si el SMI SÍ tributa en IRPF 4,7% **1.240 euros** +56 euros

La diferencia, que puede ser de hasta 19 euros mensuales, radica en la compensación que el Gobierno debe ofrecer para asegurar que el trabajador no pierda poder adquisitivo al empezar a pagar IRPF.

Desencuentro de los agentes sociales

Como es habitual, las posturas de los agentes sociales se encuentran muy distantes de la horquilla propuesta por los expertos, poniendo la pelota en el tejado del Gobierno para que tome la decisión final.

  • Sindicatos (CCOO y UGT): su propuesta de subida es más ambiciosa, alcanzando el 7,5%, lo que situaría el SMI en 1.273 euros brutos al mes. Defienden que esta es la única vía para garantizar un nivel de vida digno.
  • Patronal (CEOE y Cepyme): por su parte, los empresarios se mueven en la posición más cauta, proponiendo una subida del 1,5%, hasta los 1.202 euros. Argumentan la necesidad de moderación en línea con la negociación colectiva y el impacto en los costes laborales de las empresas.

¿Qué implica esta subida en su día a día?

El aumento del SMI va mucho más allá del cheque mensual. Esta renta mínima es un factor clave en la economía de millones de familias, y su incremento tiene efectos directos en múltiples variables:

  • Poder adquisitivo: el aumento protege a los salarios más bajos frente a la inflación, asegurando que su capacidad de compra no se vea mermada por el aumento de precios en bienes esenciales.
  • Coste laboral: un SMI más alto supone un coste mayor por trabajador para las empresas, lo que es el principal argumento de la patronal para solicitar una subida más moderada.
  • Ayudas y subsidios: muchas ayudas sociales, como el Ingreso Mínimo Vital (IMV) o los subsidios de desempleo, están referenciadas al SMI. Un incremento de este arrastra al alza los umbrales de ingresos necesarios para acceder a estas prestaciones.

La clave de bóveda de esta negociación es la decisión fiscal. Si el Ministerio de Hacienda decide que el SMI debe empezar a tributar con normalidad, la subida porcentual deberá ser mayor (la del 4,7%) para que el sueldo neto del trabajador no se reduzca.

El Gobierno tiene la potestad de aprobar la cifra por real decreto sin acuerdo de los agentes sociales, aunque la tradición exige al menos la consulta.

Lo que parece claro es que, a pesar de las posturas distantes de sindicatos y patronal, el SMI volverá a subir en 2026, buscando consolidar el 60% del salario medio y mejorar la situación de los trabajadores con menor renta. El dilema de cuánto será la subida y su impacto fiscal será resuelto en las próximas semanas.