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Pagos digitales

El abogado David Jiménez, sobre la última medida de Hacienda con Bizum: "Supone un mayor control tributario"

Confirmado por Hacienda: adiós al umbral de 3.000 euros para que los bancos informen de todos los cobros con tarjeta de autónomos y empresas

Dos usuarios de Bizum.

Dos usuarios de Bizum.

Pedro Sanjuán

Barcelona
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El abanico de posibilidades de pago mediante herramientas digitales ha ido creciendo al mismo ritmo que lo ha hecho la tecnología. Ante el auge de esta alternativa, los bancos y las principales instituciones financieras buscan modernizarse y establecer un marco regulador claro para evitar incumbir en delitos de distintas índoles.

Una de las opciones que viene trayendo de cabeza a la Agencia Tributaria en los últimos años es Bizum. Esta alternativa, que permite transferencias inmediatas entre usuarios, normalmente de pequeñas cantidades, ha ido ganando devotos hasta convertirse en un recurso presente en el día a día de muchas personas. ¿Quién no ha escuchado o pronunciado nunca la frase "Pago yo y ya me haréis Bizum"?

Ahora, Hacienda ha anunciado para 2026 un cambio en su normativa a la hora de vigilar de cerca los movimientos de este tipo. El abogado David Jiménez, muy activo en su perfil de Instagram (donde acumula más de 120.000 seguidores), no ha tardado en pronunciarse al respecto.

Adiós al límite de 3.000 euros

A partir del 1 de enero de 2026, con el Real Decreto 253/2025, bancos, entidades de pago y emisores de tarjetas deberán informar mensualmente a la Agencia Tributaria de todos los cobros con tarjeta y pagos móviles (incluido Bizum) de autónomos, profesionales y empresas, sin importe mínimo. Desaparece así el umbral de 3.000 euros y se refuerza la trazabilidad absoluta de los cobros profesionales. Eso sí, cabe destacar que para particulares solo se controlarán de forma específica las tarjetas cuyo volumen anual de cargos y abonos supere los 25.000 euros.

Hacienda justifica la medida como una adaptación a la digitalización de los pagos y una herramienta para detectar ingresos sin declarar, economía irregular y posibles evasiones fiscales. Sin embargo, genera dudas por el "mayor control tributario" –según palabras del autor del mencionado vídeo– y el impacto en la privacidad financiera, especialmente en autónomos que mezclan movimientos personales y profesionales. El cambio, a su vez, obliga a una gestión contable mucho más rigurosa y abre incógnitas sobre su efecto en el uso de pagos digitales, la economía sumergida y la relación de confianza entre contribuyentes y Administración.