Innovación en el ahorro
Pensumo, la ‘pensión por consumo’ que convierte cada compra en ahorro para la jubilación
Más de 190 comercios, desde grandes marcas hasta negocios locales, se han sumado a esta iniciativa de Ibercaja, un sistema que convierte cada compra en ahorro para la jubilación y refuerza la fidelización con impacto social

David Herrando, Director General de Pensumo.
Pensar en la jubilación mientras se paga una cena con amigos, se reposta gasolina o se hace un pedido en Amazon. Esa es la vuelta de tuerca que propone Pensumo, “Pensión por Consumo”, un modelo que conecta el consumo diario con el ahorro a largo plazo. “Vivimos en una sociedad que consume a diario, pero donde ahorrar pensando en el futuro se ha vuelto cada vez más difícil”, resume David Herrando, director general de Pensumo.
La idea, que nace bajo el paraguas de Ibercaja, se asienta sobre una realidad clara: en España apenas alrededor del 15% de la población tiene un plan de pensiones privado, no tanto por falta de conciencia, sino por la ausencia de vías sencillas, accesibles y sostenidas para ahorrar. A ello se suma la presión sobre el sistema público de pensiones, con una pirámide demográfica invertida y retos de sostenibilidad a largo plazo. En ese contexto, Pensumo plantea “un cambio de paradigma”: dejar de ver consumo y ahorro como fuerzas opuestas y unirlos en una sola acción.
El modelo se inspira en el conocido 'cashback', pero con una diferencia esencial: en lugar de recibir un reembolso inmediato en la cuenta corriente, el dinero se destina automáticamente a un plan de pensiones. “Convertimos algo tan cotidiano como hacer la compra en una aportación automática a tu plan de pensiones. Sin esfuerzo adicional, sin cambiar de banco y sin tener que tomar decisiones complejas”, explica Herrando. Cualquier gasto habitual —comprar por internet, ir al cine, llenar el depósito o salir a comer— se traduce en pequeñas aportaciones constantes que, con el tiempo, pueden suponer un complemento relevante para la jubilación.
Detrás del proyecto está también el empuje de Ibercaja, que detectó el potencial de este modelo y lo impulsó dentro del Sandbox financiero, el entorno controlado de pruebas regulado por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Herrando destaca este respaldo como “clave” para validar una propuesta que combina innovación tecnológica, utilidad social y colaboración público-privada.
Contexto incierto
Herrando admite que en España existe “un déficit importante de cultura del ahorro”, sobre todo cuando se trata de planificación a largo plazo. Pero subraya que no se trata solo de voluntad individual: la inestabilidad laboral, el acceso tardío al mercado de trabajo y el aumento del coste de vida complican que muchos jóvenes puedan destinar parte de sus ingresos a un producto tradicional de ahorro.
“A una persona de 18 o 20 años no se le puede exigir que contrate un plan de ahorro clásico pensando en su jubilación cuando probablemente aún esté estudiando o encadenando trabajos puntuales. Pero lo que sí está haciendo es consumir”, señala. Ahí es donde Pensumo quiere ser una “solución transformadora”: permitir que ese joven empiece a construir un ahorro para su futuro sin cambiar sus hábitos de consumo.
Cada comercio adherido decide qué aportación destina al plan de pensiones del usuario, ya sea una cantidad fija por compra o un porcentaje del ticket. Son aportaciones variables pero recurrentes que, además de generar ahorro, “ayudan a crear conciencia”. El ahorro deja de percibirse como una carga o un sacrificio y se convierte en una consecuencia lógica del día a día.
El ahorro como sorpresa positiva
Pensumo está dirigido a cualquier persona mayor de 18 años, independientemente de su banco o nivel de ingresos. Aunque el modelo digital conecta con rapidez con los más jóvenes, sus responsables insisten en que no es una propuesta exclusiva para ellos. “Pensumo seguro se convertirá en el primer plan de pensiones de mucha gente”, apunta Herrando.
Para los usuarios de más edad, la propuesta también tiene sentido: se trata de ir acumulando, compra a compra, un complemento económico que aparecerá en el momento de la jubilación “como un dinero que en un principio no esperaban, pero que estará ahí”. El objetivo, según el director general, es que cualquier persona pueda cerrar el año con 300, 500 o 700 euros en su plan de pensiones “sin haber tenido que hacer un esfuerzo adicional”. Si lo logran, dice, “habremos cumplido con nuestra misión”.
Más allá del plan de pensiones tradicional
El caso de Pensumo ilustra un movimiento más amplio en el sector financiero, que empieza a explorar modelos de ahorro que vayan más allá del producto tradicional. “El sector bancario está trabajando en innovar, impulsando la búsqueda de nuevos modelos que complementen las soluciones clásicas y acerquen el ahorro a más perfiles, de forma flexible, accesible y adaptada al día a día”, afirma Herrando.
A su juicio, todas las industrias se están adaptando a los nuevos hábitos de consumo y a la tecnología, y la planificación de la jubilación no puede ser una excepción. “Es algo que todos vamos a necesitar. Cuanto antes podamos acercarla al día a día, mejor preparados llegaremos al futuro”, subraya.
Más de 190 comercios adheridos
El interés no llega solo desde la banca. La respuesta del tejido comercial está siendo “excelente”, en palabras de Herrando. Más de 190 empresas de consumo ya se han sumado a la iniciativa, desde grandes marcas como Amazon, Nike o MediaMarkt hasta negocios de proximidad, restaurantes, clubes deportivos como el Casademont Zaragoza o actividades formativas y culturales de Fundación Ibercaja y Click and Plan.
Los comercios valoran Pensumo como “un nuevo modelo de fidelización con impacto”. No asumen costes de implantación ni compromisos de permanencia y pueden decidir de forma flexible el porcentaje que aportan por cada compra. A cambio, mejoran su posicionamiento digital, aumentan su ticket medio, ganan recurrencia y refuerzan su imagen de marca al vincularse a un propósito claro: contribuir al bienestar financiero de sus clientes a largo plazo.
En definitiva, Pensumo busca convertir cada pago en una inversión en el futuro. Un modelo que no pretende sustituir al sistema público de pensiones, pero sí complementarlo a través de la tecnología y del consumo cotidiano, integrando el ahorro en un gesto tan habitual como sacar la tarjeta o el móvil para pagar.
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