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Industria local

Castellón saca músculo con la industria del azulejo

El sector emplea a casi 20.000 personas en la provincia, lo que supone el 13% de todo el empleo industrial de la Comunidad Valenciana, y produce 400 millones de metros cuadrados de baldosas con las que factura casi 4.820 millones

Una imagen de los empresarios más destacados de la industria

Una imagen de los empresarios más destacados de la industria / 'activos'

Bartomeu Roig Martínez

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Los aficionados al fútbol saben que el Villarreal CF juega en el estadio de la Cerámica. Y los seguidores de la prensa rosa saben que Isabel Preysler fue imagen durante décadas de Porcelanosa. Son dos nombres ligados a un sector fundamental para un pequeño territorio de la costa española, la provincia de Castellón. Una industria, la cerámica, que tiene mucho que ver con sagas familiares.

Pamesa, principal grupo productor de Europa, tiene al frente a Fernando Roig, también presidente del Villarreal CF y hermano del dueño de Mercadona. Hace casi medio siglo compró esta azulejera, entonces acabada de nacer, y ha hecho de ella un imperio que ya cuenta con ocho marcas diferenciadas, para proporcionar desde producto de pequeño formato a piezas de varios metros cuadrados de superficie. Según la última clasificación de la lista Forbes, es el hombre más rico de la provincia, con una fortuna estimada de 2.100 millones de euros.

Otros nombres propios, los de José Soriano, los hermanos Héctor y Manuel Colonques, crearon Porcelanosa. Una enseña conocida en todo el mundo que ofrece no solo cerámica, sino todo tipo de materiales y soluciones para la construcción. Su propiedad, que sigue siendo familiar, siempre innova con productos rompedores. Una de sus tiendas más emblemáticas está en la Quinta Avenida de Nueva York desde hace una década.

A estas dos familias se unen los Aparici, al frente de STN, un conglomerado de firmas que está entre los principales fabricantes europeos, y que en el último año han apostado por la novedad del gran formato con la firma Venux.

Entre las tres compañías aludidas, la facturación anual llega a sobrepasar los 3.000 millones de euros, con presencia en más de 180 países. Estos emprendedores, así como el resto de las empresas familiares ligadas al azulejo, no solo desarrollaron en su momento productos innovadores y modelos de negocio capaces de abrir mercados internacionales, sino que también impulsaron una cultura industrial basada en la calidad, la inversión tecnológica y la internacionalización. Cada uno, desde su proyecto particular, contribuyó a levantar un ecosistema productivo que pronto superó las fronteras regionales y nacionales.

Castellón rebasa con creces el objetivo de industrialización marcado desde España y Europa. De hecho, desde hace años supera el 30% de peso industrial en el PIB. Pocas zonas de España pueden alcanzar esta cota, un impulso con un claro protagonista: la cerámica.

Luis Martí, presidente de la patronal provincial CEV Castellón, califica de «éxito histórico» que sea la zona «con mayor peso industrial del PIB en España, lo que ha permitido garantizar durante décadas empleo de calidad, cohesión social y bienestar».

Los retos de la descarbonización y la movilidad

La fotografía actual de la economía de Castellón muestra fortalezas, aunque también hay desafíos. Uno de ellos es el reto de la de la descarbonización, al que obliga la Unión Europea. La cerámica emplea grandes cantidades de gas natural para hacer funcionar sus hornos. Una fuente energética que tiene una difícil sustitución por otras vías, como la electrificación o el uso del hidrógeno verde. Llevar a cabo este cambio tiene un elevado coste añadido, por lo que se pierde competitividad respecto a otras zonas productoras del mundo, como India. Desde hace años se reclaman medidas para hacer compatible la sostenibilidad ambiental con la económica. De lo contrario, el sector advierte del peligro de sufrir una decadencia que puede llegará a hacer que el sector desaparezca. Algo que sería un duro golpe para un territorio que supera con crecer los objetivos de industrialización para la UE.

Otro gran factor es la movilidad. Por Castellón circula el corredor ferroviario mediterráneo, que puede incrementar las posibilidades de las exportaciones al corazón del Viejo Continente a menores costes. Se espera que en 2027 las obras estén lo suficientemente adelantadas como para permitir el paso de trenes con ancho internacional. Dentro de este proyecto se encuentran los nuevos accesos al puerto de Castellón, que incluyen una estación intermodal. En estos momentos, PortCastelló ocupa la novena plaza dentro de los puertos españoles en mercancías transportadas y en los últimos meses ha visto crecer su tráfico. Entre enero y octubre, el puerto de Castellón movió 15.632.516 toneladas, lo que supone un aumento del 5,85% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el conjunto de los puertos estatales registraron un descenso del 2,4%. Alrededor de la estación intermodal se promueve asimismo un parque empresarial, bautizado como LogistiCS, con la intención de dar un nuevo paso adelante a la economía provincial.

Magnitudes del sector

El año pasado, la cerámica empleó a casi 20.000 personas en una provincia que cuenta con poco más de 600.000 habitantes. Se fabricaron casi 400 millones de metros cuadrados, con una facturación total de 4.819 millones de euros, según los datos recopilados por la patronal Ascer, que tiene su sede central en Castellón. Un emplazamiento lógico, teniendo en cuenta que el 95% de toda la producción nacional se concentra en esta provincia.

A ello hay que sumar los 1.342 millones de facturación de las firmas de esmaltes y los 361 millones de la maquinaria. En total, el impacto económico directo alcanza los 6.500 millones. Este fenómeno sostiene a otros actores económicos, como el transporte de mercancías por carretera y PortCastelló, principal nodo logístico provincial. Un informe encargado por Ascer señala que la cerámica genera uno de cada cinco empleos en Castellón y el 13% del empleo industrial de la Comunidad Valenciana.

Recientemente, el Instituto Vasco de Competitividad, ligado a la Universidad de Deusto, destacó la cerámica de Castellón como un referente europeo de distrito industrial. Ello se debe a su posición de líder europeo del sector, por delante de Italia, y por su «alto grado de internacionalización, con al menos el 50% de sus ingresos generados en el extranjero», remarca el informe. Las exportaciones superan el 70% de todo lo que se fabrica, con Estados Unidos como el principal cliente internacional.

«El distrito cerámico de Castellón se considera tradicionalmente como el ejemplo por excelencia de distrito industrial en España», remarca este documento, que también pone de manifiesto su liderazgo en ámbitos como «el suministro de máquinas de impresión digital por inyección de tinta y materiales de recubrimiento para la cerámica». Unos elementos donde la innovación tiene un papel esencial. «Estas empresas destinan una mayor proporción de su producción al comercio exterior, cuentan con plantas en países clave para el negocio mundial de la cerámica, registran un número muy superior de patentes y han sido pioneras en la introducción de avances tecnológicos tanto para el distrito como para la industria cerámica en su conjunto», menciona el estudio en otro punto.

Crecimiento sin ruido

La mayoría de los ciudadanos castellonenses son conscientes de la importancia del azulejo en sus bolsillos, trabajen o no directamente en sus fábricas. Pero esta realidad es poco conocida fuera de la Comunidad Valenciana. Martí afirma que la industria «ha crecido y se ha consolidado a pulmón, sin hacer ruido, sin subvenciones». «Nunca ha sido un problema, siempre sumamos, exportamos, innovamos y crecemos», añade. La ausencia de problemas en el pasado ha hecho que su actividad pase muchas veces desapercibida, aunque en prácticamente todas las casas de España hay hoy materiales fabricados por esta industria, y además la mayoría procedentes de Castellón.

Ante hándicaps recientes, como el encarecimiento del coste de la energía, se evidenció la falta de visibilidad. «Nos falta vendernos más y mejor como motores de la economía valenciana y española», señala Martí. Una visibilidad que se considera imprescindible y que se busca mediante estrategias diversas. Por un lado, mediante la potenciación de los vínculos de este material con arquitectos e interioristas. A nivel empresarial, se ha incrementado el papel de esta industria en la patronal autonómica, y se busca que sus reclamaciones lleguen a la patronal española, CEOE.

Otros pilares económicos

El dinero que mueve la cerámica explica su centralidad en la economía provincial. Pero existen otros sectores clave como la citricultura. Las comarcas de la Plana son referentes en exportación de clemenules (variedad de mandarina sin pepitas), aunque los precios bajos y la competencia desleal de países como Sudáfrica afectan al sector.

En el recuerdo quedan los antiguos almacenes de naranjas junto al ferrocarril para su venta en Europa. Hoy el sector se reduce por el minifundismo y la entrada de grandes corporaciones agroalimentarias. Antes era habitual que las explotaciones se transmitieran de padres a hijos. Ahora, a nadie le extraña que los descendientes de los agricultores que siguen al pie del cañón traten de buscarse la vida en otro ámbito, dejando los terrenos abandonados.

Una pieza de la economía castellonense que crece es el turismo. Martí detalla que se mantiene una elevada estacionalidad y una enorme dependencia del visitante nacional. Una situación que se encuentra a años luz de la provincia de Alicante y que Valencia ha logrado superar en los últimos años. «Avanzamos, pero muy lentamente. Antes, la temporada de verano se limitaba prácticamente a julio y agosto. Ahora hablamos que desde mayo hasta octubre tenemos unas cifras de ocupación muy buenas. Antes los hoteles cerraban ocho meses al año y ahora cerran escasamente seis, por lo que ganamos terreno, pero queda mucho», apunta.

Uno de los ejemplos de este repunte se encuentra en el aeropuerto de Castellón, que a casi un mes para acabar 2025 ya ha superado la barrera de los 300.000 pasajeros anuales y adelanta en número de usuarios a 18 aeropuertos de la red estatal de Aena. El pasado verano se superó el récord de líneas activadas, con 14, mientras que en 2026 se alcanzarán las 16, gracias a la incorporación de Bolonia y Mánchester. Con todo, desde el sector turístico se señala que aún hay mucho camino a recorrer para conseguir una internacionalización del turismo de la que presumen otros destinos nacionales.

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