Universidad y empresa
Ferran Adrià apuesta por la "innovación amable" para el éxito de las pymes españolas: "Con poca inversión se puede generar una ventaja competitiva estratégica"
El chef catalán sostiene que el triunfo en los negocios se basa en la calidad, la buena gestión y una "actitud innovadora", más que en la innovación disruptiva, especialmente en las pequeñas y medianas empresas

Intervención de Ferran Adrià en el marco de la Cátedra Telefónica UPC-UPF / MANU MITRU / VÍDEO: CÁTEDRA TELEFÓNICA UPC-UPF

"La mentira más grande del mundo" es que para tener éxito empresarial es imprescindible la innovación. Por lo menos así lo considera el chef catalán Ferran Adrià, que revolucionó el mundo culinario desde su restaurante El Bulli y que el pasado 2 de diciembre cerró su ciclo de ponencias sobre innovación y creatividad con la Cátedra Telefónica UPC-UPF en la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) en Barcelona.
En los minutos previos que concedió a EL PERIÓDICO antes de su ponencia, argumentó que el éxito empresarial depende más de la calidad que se ofrece, de la buena gestión y de la "actitud innovadora" —estar alerta a tendencias globales— que de disrupciones constantes. Es lo que él llama "innovación amable". En restauración, de 70.000 locales en España, solo unos pocos alcanzan estrellas Michelin mediante innovación de élite (lo que Adrià mide con un nivel 9 y 10), mientras que el 90% restante sobrevive con mejoras incrementales, detalló. Para las pymes —"mi foco", puntualizó Adrià—, que representan el 85% del tejido empresarial español, sin departamentos dedicados específicamente a ello, es "muy complicado". Dicho esto, aseguró que con "poca inversión se puede generar una ventaja competitiva estratégica" y por eso apuesta por hacer pedagogía de técnicas creativas para imaginar e innovar a niveles más sencillos.

El cocinero catalán Ferran Adrià en conversación con EL PERIÓDICO en los minutos previos a su ponencia en la UPC / MANU MITRU
El chef de El Bulli siempre ha sostenido que la creatividad es innata en todos los seres humanos, pero distingue entre ideas imaginarias originales y la ejecución de las mismas para crear algo tangible. "Mejorar, imaginar, crear o innovar no es lo mismo", puntualizó. Y es que, según Adrià, es algo que no se enseña en las aulas tradicionales, sino que se cultiva mediante técnicas para generar conceptos accesibles: "Uno puede ser muy bueno para tener ideas, pero no para crearlas". Una visión que desafía la "teorización de la innovación" en las universidades, donde, a su entender, faltan asignaturas prácticas. Dicho esto, propuso a los presentes:
—Vamos a jugar. Vamos a crear un ravioli nuevo. Dime un vegetal un poquito curioso.
—La berenjena.
—Tú, escoge un producto del mar.
—Erizo de mar.
—Y yo aporto una planta aromática: la menta. Ya lo tenemos. Hemos innovado en un nivel uno.
En opinión de Adrià, medir el impacto real de la innovación es uno de los mayores retos en las empresas. Defiende que cualquier área de la organización puede incorporar procesos originales porque "la innovación es compleja y poliédrica, como el mundo". Para conseguirla, apuntó tres indispensables: la pasión, la constancia y la valentía. "Hay que cuestionarse el 'statu quo' y no ser dogmático", pero aclaró que, "en las pequeñas empresas, la pasión solo se le puede exigir al propietario, y en las grandes, al CEO o al presidente; al resto del equipo se le debe pedir profesionalidad". Además, hizo hincapié en la formación continua como otro factor clave. "He estado con genios como Steve Jobs, Elon Musk, Jeff Bezos y Bill Gates, entre otros, y el común denominador de todos ellos es que estudian cuatro o cinco horas diarias", reveló.
En España, reclamó mayor educación financiera desde casa y escuelas para pymes, "golpeadas por un aumento de costes de entre el 30% y el 40% después del covid y regulaciones fiscales demoledoras". Propuso también crear un pequeño Silicon Valley de la alimentación, sector con impacto del 28% en la economía española. Respecto a la inteligencia artificial, admitió que acelera ideas, pero no podrá sustituir jamás la experiencia sensorial en gastronomía.

Ferran Adrià momentos antes de su ponencia en la UPC / MANU MITRU
Con todo, inició su ponencia en la universidad con un: "Mi intención es compartir, no venir a enseñar, porque nuestra filosofía se basa en aprender de forma continua y ayudar". De hecho, aseguró que en su vida aplica el "no te preocupes por lo que no puedas cambiar, aprende del pasado". "Nunca fracaso, porque fallo muchas veces al día y aprendo de ello", sentenció.
Y prosiguió: "Nuestro país todavía tiene una conexión débil entre universidad y empresa. Con encuentros como el de hoy queremos demostrar que es posible pasar de los laboratorios a la acción, que la investigación puede tener un impacto real en la empresa y en la sociedad".
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