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Planificación patrimonial

Antonio Martínez, abogado, sobre donar en vida: “Puede evitar conflictos familiares, pero no siempre es lo más rentable”

El experto en herencias analiza la forma más correcta para que los padres cedan sus bienes a los hijos

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Imagen de archivo de herencias

Imagen de archivo de herencias / Jirapong Manustrong / DDG_EXTERNAS

Patricia Páramo

Patricia Páramo

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Las herencias siguen siendo una de las principales fuentes de conflicto dentro de muchas familias. Repartos injustos, falta de testamento, problemas con los bienes compartidos o desacuerdos entre hermanos son solo algunas de las situaciones más comunes que surgen tras el fallecimiento de un familiar. Estos conflictos pueden incluso romper relaciones familiares de por vida. Por eso, cada vez más personas se plantean cómo evitar estos problemas antes de que lleguen.

Una de las soluciones más recurrentes es la donación en vida. Muchos padres deciden anticipar el reparto de sus bienes para asegurarse de que sus hijos no discutan el día de mañana. Este tipo de planificación patrimonial evita peleas, agiliza trámites y ofrece tranquilidad a los progenitores. No obstante, tomar esta decisión sin analizar las consecuencias fiscales puede resultar más costoso que una herencia tradicional.

Analizar los costes de la donación

En la práctica, repartir los bienes en vida requiere un estudio minucioso, ya que la fiscalidad varía según el tipo de bien donado y la comunidad autónoma. A veces, lo que parece una buena idea a nivel emocional o familiar, se convierte en una carga económica difícil de asumir tanto para los padres como para los hijos. Por ello, los expertos recomiendan valorar cada caso con asesoramiento profesional antes de dar el paso.

El abogado Antonio Martínez Lafuente explicó recientemente en una entrevista a RTVE que “la mayoría de los padres que deciden donar lo hacen por una cuestión de planificación patrimonial”. Es decir, para organizar su legado y evitar que sus hijos se enfrenten a un proceso complejo y potencialmente conflictivo tras su fallecimiento. “La ventaja de donar los bienes en vida es anticiparse a los problemas. Además, en muchos casos, desde el punto de vista económico, puede salir más barato que heredar, pero no siempre”, advierte.

Dos tipos de donaciones

Martínez Lafuente señala que existen dos tipos de donaciones y que su tratamiento fiscal es diferente. Por un lado, si se trata de la vivienda habitual de los padres, el impacto económico es menor, ya que solo se aplica la plusvalía municipal, un impuesto que pagaría el hijo o hija que recibe el inmueble. Sin embargo, si la donación implica una segunda residencia, como una casa en la playa o en el campo, la operación puede conllevar hasta tres impuestos distintos: el IRPF para los padres, la plusvalía municipal y el impuesto de donaciones para los hijos.

“En el caso de inmuebles antiguos, donar puede suponer una gran carga fiscal para los padres”, explica el abogado. ¿Por qué? Porque si el valor del inmueble se ha revalorizado mucho desde su compra, Hacienda considerará que ha habido una ganancia patrimonial, y eso se tributa en la renta del donante. Esto puede suponer miles de euros en impuestos, por lo que en estos casos podría resultar más conveniente esperar a la herencia. “Hay que hacer números: a veces donar hoy es más caro que heredar mañana”, subraya Antonio Martínez.

Además de los aspectos fiscales, el letrado también alerta sobre una práctica que puede acarrear consecuencias legales: permitir que los hijos vivan en la vivienda antes del fallecimiento de los padres sin haber formalizado la donación o una cesión de uso. “Muchas familias lo hacen de forma informal, pero eso puede generar problemas. Legalmente, esos hijos pueden ser considerados ocupantes sin título válido, lo que complica los trámites futuros e incluso puede afectar a otros herederos”, aclara.

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