Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

A los 101 años

Adiós a Juan Echevarría, el hombre que hizo grande a Nissan en Catalunya

El directivo falleció a la edad de 101 años tras una intensa vida en lo empresarial y lo político

Juan Echevarría Puig, en una imagen de archivo

Juan Echevarría Puig, en una imagen de archivo / GUILLERMO MOLINER

Albert Martín

Albert Martín

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

"¡Usted no es capitán de industria, usted es un general de industria!" El grito, año tras año, se oía en la junta general de accionistas de Nissan. Desde mediados de los 80 su éxito comercial proyectó a la marca a magnitudes insospechadas, hasta el punto que alcanzó los 16.000 empleados en España. Al frente de la filial de la empresa nipona estaba Juan Echevarría Puig, fallecido este martes a la edad de 101 años. Era a él a quien iba dirigido el elogio del entusiasta accionista.

Echevarría, abogado de formación, comenzó su carrera en el campo de las consultoras dedicadas a la organización laboral. En 1966 pasó de Incor a Motor Ibérica, empresa heredera del primer intento de Ford de aterrizar en España, y allí, bajo la dirección de su admirado Gerardo Salvador Merino, aplicó los métodos que había asimilado en sus primeros años como profesional. Las consecuencias de aquello fueron que Motor Ibérica dio un gran salto adelante, y de fabricar una treintena de tractores y camiones al día pasó a pproducir más de 50 diariamente en su fábrica en el Poblenou de Barcelona.

Breve paso por Madrid

La empresa, que pertenecía a la familia Roviralta de Cerdanyola del Vallès y donde también estaba como accionista la americana Massey, vivió una época muy difícil con el fin del franquismo y la llegada de una competencia real al sector de la automoción. Echevarría, persona de la confianza de Manuel Fraga, fue nombrado en 1975 director general de Correos y conoció de primera mano las interioridades del agonizante régimen de Franco. Su retorno a Barcelona no se hizo esperar: en 1979 los responsables de Nissan en Japón le llamaron para comunicarle que habían comprado Motor Ibérica y que apostaban por él como presidente.

Fue con él con quien la empresa puso los fundamentos del gigante que sería: Echevarría, que ha estado en activo hasta el final de su vida por su cargo como presidente de la Mutua Universal, vivió el 'boom' de dos modelos superventas como fueron el Patrol y la Vanette, que llegaron a dar a la compañía japonesa cuotas de mercado del 80%. Antes, sin embargo, Echevarría tuvo un papel clave a la hora de convencer al gigante japonés de apostar industrialmente por España, y lo hizo organizando una comida con el entonces presidente del gobierno Felipe González, que en aquel entonces era visto como un progresista sin ambages. Así rememoraba Echevarría aquel encuentro años después: "Le dije al presidente: 'Si haces de socialista estos tíos no vienen'. Y Felipe estuvo que ni [el entonces presidente del PP, Pablo] Casado es tan de derechas, maravilloso, encantador".

La influencia de Echevarría en las empresas catalanas y españolas fue a más durante los años 80 y 90 y acumuló cargos en Fecsa, donde fue presidente, Cable i Televisió de Catalunya o el Port de Barcelona. También estuvo implicado en iniciativas sociales como el Institut Guttmann o la Pompeu Fabra, i en 1998 recibió la Creu de Sant Jordi.

Echevarría estuvo implicado en diversas polémicas a lo largo de su dilatada vida profesional, como el despido de 67 trabajadores de Motor Ibérica entre los cuales se encontraba el entonces líder de CCOO Marcelino Camacho, en una decisión que los tribunales le obligaron a revertir. También es bien conocida su condición de exsuegro y valedor de Joan Laporta en sus carreras electorales para presidir el Barça; Laporta estuvo casado con su hija Constanza- Fruto de ello, Echevarría mantuvo siempre ciertas cuotas de poder en el club y su hijo Alejandro es una de las personas más próximas al ahora presidente del Barça.

Controversias políticas

La figura de Echevarría ha resultado incómoda y controvertida en Catalunya a causa de su adscripción política. En 1980 fundó Solidaritat Catalana con el expresidente de la CEOE Joan Rosell, en un intento que resultó fallido y del que Echevarría salió escarmentado. Aseguraba, tiempo después, que le habían engañado y que perdió 15 millones de pesetas que recuperó hipotecando su casa.

Echevarría nunca ocultó su admiración por José Antonio Primo de Rivera y de joven fue el jefe en Catalunya y Baleares del Sindicado Español Universitario, una organización falangista. El directivo explicaba así su posicionamiento: "Yo no soy de derechas, la derecha consigue hacer repulsivo todo lo que pretende enaltecer". También citaba una frase del filósofo Ortega y Gasset: "Ser de derechas o de izquierdas es una de las múltiples posibilidades de ser imbécil", decía, para añadir que en algunas cosas era de derechas y en otras de izquierdas. Respecto al hecho identitario, Echevarría decía que se sentía "muy, muy catalán y muy, muy español". Sobre el dictador Francisco Franco respondía sin dudar: "Nunca he sido franquista, pero Franco hizo muchas cosas bien".

Acostumbrado a decir las cosas por su nombre, Echevarría contaba la vivencia, traumática para él, de su choque con el juez corrupto Lluís Pascual Estevill. Ocurrió cuando Estevill, durante una comida en el restaurante La Puñalada, le hizo chantaje: le amenazó con encarcelarlo si no obtenía el cargo de consejero de la empresa cuando dejara la judicatura. "Le dije que sí, es la primera vez en la vida que he mentido a propósito, porque pensé 'cuando él deje de ser juez, a saber dónde estaré yo y dónde estará la empresa'. Salí del restaurante, me metí en un portal de la calle Rosselló y rompí a llorar", relataba.

En los últimos años de su vida. Echevarría vivió con amargura la decisión de Nissan de desinvertir en sus plantas catalanas, en el que supuso el fin de su legado profesional, pero defendió siempre que no se podía culpar de ello ni al gobierno catalán ni al español. De hecho, él veía las bases de aquel adiós en el hecho de que el gobierno de Calvo Sotelo, de la UDC, no quiso reunirse con el presidente de Nissan en el año 1982, en un hecho que llevó a la apuesta del gigante de la automoción por el Reino Unido.

Suscríbete para seguir leyendo