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Despidos

El abogado Juanma Lorente avisa: "La mayoría de cartas de despido están fatal"

Miguel Benito, abogado experto en derecho laboral, expone cómo muchas empresas manipulan la carta de despido

Juanma Lorente, abogado laborista: "Te pagan las vacaciones, te dan de baja y crees que estás fuera de la empresa"

Una empleada recibiendo una carta de despido

Una empleada recibiendo una carta de despido

Patricia Páramo

Patricia Páramo

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Las cartas de despido son un elemento esencial en cualquier finalización de contrato y, aun así, siguen siendo uno de los documentos peor redactados en el ámbito laboral. Muchas empresas utilizan textos genéricos que no explican de manera concreta las razones del despido, a pesar de que la ley exige detallar los hechos, fechas y circunstancias que justifican la decisión. Cuando esto no se cumple, la empresa queda expuesta a reclamaciones que pueden convertir un despido en improcedente.

Los errores de las cartas de despido

Un problema habitual es que las cartas recurren a frases vagas como “bajo rendimiento”, “errores continuos” o “faltas recientes”, sin concretar qué ocurrió ni cuándo. Este tipo de redacción impide al trabajador defenderse, ya que no tiene información específica sobre qué se le atribuye. Para que un despido disciplinario sea válido, la carta debe incluir hechos verificables, fechas exactas y, en muchos casos, pruebas adicionales que respalden la versión de la empresa.

Por este motivo, cada vez más trabajadores están descubriendo que un despido mal explicado puede reclamarse con éxito. La falta de concreción no es un detalle menor: es el elemento que permite impugnar el despido y solicitar una indemnización. Y aquí es donde los abogados laboralistas juegan un papel clave al revisar estas cartas y detectar errores que la mayoría de trabajadores pasan por alto.

El abogado laboralista Juanma Lorente afirma que “la mayoría de cartas de despido están fatal”, y que muchas de ellas “no se las cree nadie”. Explica que se encuentra a diario con textos donde la empresa afirma que el trabajador lleva meses haciéndolo mal o que falló en varias tareas la semana pasada, algo que no sirve como justificación válida. Según Lorente, “esto nunca puede ser una carta de despido, porque no permite defenderse”.

Lorente insiste en que para que una carta sea válida debe ser concreta: “día X, en el pedido X cometiste este error”. Solo con hechos específicos el trabajador puede aportar su versión. En cambio, si la empresa afirma que lleva dos meses rindiendo mal, el empleado no puede demostrar nada, porque no se señala un hecho concreto. Estas deficiencias hacen que la mayoría de cartas terminen siendo calificadas como improcedentes, lo que beneficia claramente al trabajador.

Por eso, el abogado recomienda que cualquier persona que reciba una carta de este tipo busque asesoramiento y demande, ya que muchas veces se gana con facilidad. Señala que gran parte de las empresas se creen que redactar “una carta cualquiera” les ahorrará dinero, cuando en realidad ocurre lo contrario. Al no cumplir los requisitos mínimos de la ley, el despido acaba siendo improcedente y la empresa termina pagando indemnizaciones que podría haber evitado.