"Somos la solución a la falta de mano de obra"
Una casa en 14 días: así es como se levanta una vivienda industrializada de madera en Barcelona
La catalana Arquima levanta una vivienda unifamiliar de tres plantas en Barcelona en solo dos semanas por 1.800 euros el metro cuadrado. Así es cómo se lleva a cabo "la obra".
La vivienda industrializada emerge como alternativa para solventar los problemas de la construcción
Arquima: casas de madera sostenibles para arrinconar el ladrillo

Manu Mitru
Desde el martes pasado, en las fronteras del barrio de Poble Sec (Barcelona) con Montjuic, se construye una vivienda unifamiliar de 460 metros cuadrados y tres plantas (cuatro, si se incluye la azotea). Este jueves, siete días laborables después desde la colocación de la primera a la última pieza, la “obra” estará terminada. “Obra”, entre comillas, y “pieza”, en vez de ladrillo. Porque detrás de este edificio, que por su tamaño, diseño y ubicación roza el segmento del lujo, se encuentra un ejemplo del ritmo que permite la construcción industrializada.
“Estructura, aislamiento, cerramiento, láminas de hermeticidad y rastrelados interiores; todo esto se ha fabricado en siete días; aquí lo montamos en otros siete, y la dejamos lista para que carpinteros y albañiles realicen los acabados interiores”, explica Stefano Carlo Ascione, director de comunicación de Arquima, empresa especializada en construcción industrializada de madera.
Ascione atiende a los medios de comunicación este lunes. A sus espaldas, un camión con las piezas de madera, una grúa y cuatro operarios montan lo que será la futura vivienda, cuyo precio por metro cuadrado ronda los 1.800–2.000 euros. En este caso, la promueve un particular y el diseño corre a cargo de la arquitecta Ana Julibert. “Nosotros solo fabricamos las piezas y las montamos”, traslada Ascione. “El diseño corre a cargo de un estudio externo, y nosotros nos ocupamos de adecuar su plano a nuestra capacidad operativa”. Quien se ocupa de ello es la técnica de envolventes Maria Ayestarán, arquitecta formada en la Universidad de Valladolid que desde hace cinco años trabaja en Arquima.
El proceso de construcción
Ayestarán cuenta que el proceso empieza mucho antes de que las piezas lleguen a obra. Primero, el cliente busca una constructora con un presupuesto inicial. Si la constructora está interesada en el sistema de Arquima, se solicita una propuesta comercial con una desviación máxima del 10%. Una vez aceptada, se firma un contrato de slot, “un primer pago de unos 15.000 euros que permite iniciar el cálculo estructural y poner el proyecto en marcha”, explica. Esta fase comercial puede resolverse en un mes. A partir de ahí empieza la adaptación técnica, donde se realiza el cálculo estructural y se ajusta el proyecto al sistema constructivo de la empresa. Este proceso puede durar entre uno y cuatro meses, según la agilidad del arquitecto del cliente. Cuando todo está cerrado, se pasa al modelado BIM, un programa que integra cada detalle del edificio y que, en aproximadamente un mes, permite detectar colisiones como el cruce de tuberías o conductos.
Solo entonces se procede a la compra de materiales, la fabricación y, finalmente, el montaje en obra. En total, el proceso completo puede abarcar desde cuatro meses hasta un año y medio, “dependiendo del ritmo del cliente y de su arquitecto”. Ayesterán advierte, además, de que si los plazos se alargan, el precio puede variar, ya que el contrato definitivo para fabricar y adquirir materiales se actualiza con los costes vigentes. “Con el estallido de la guerra de Ucrania, por ejemplo, tuvimos grandes desajustes porque los costes subieron de un día para otro y muchos proyectos se quedaron paralizados”, comenta. En el caso de la vivienda de Poble Sec, Julibert espera entregar las llaves en cinco o seis meses.
Desde Teruel a Abrera
Uno de los aspectos más llamativos de los edificios de Arquima es su elección por las estructuras de madera. Hasta hace unos años, la importaban de Austria, donde abunda el abeto. Ahora, sin embargo, la traen desde una serrería de Teruel, que transforma troncos de pino en tablas y piezas listas para trabajar en la fábrica de Arquima, situada en Abrera (Barcelona). El complejo, de 6.000 metros cuadrados, produce cerca de 60.000 metros cuadrados de elementos constructivos por turno al año y la empresa calcula que un proyecto empieza a ser rentable a partir de los 150 metros cuadrados construidos.

Vista del interior de la fabrica de Arquima en Abrera / Joan Deulofeu
Aunque su actividad se centra en vivienda unifamiliar —más del 80% de los encargos—, también han levantado plurifamiliares y han firmado proyectos para hoteles, restaurantes y promociones residenciales. Con una plantilla de 27 trabajadores, su mercado principal está en Catalunya, Baleares y el País Vasco, aunque reconocen que están empezando a extenderse a otras comunidades a medida que crece el interés por la industrialización en madera.
¿Por qué madera?
Pero, ¿por qué madera y no acero u hormigón? Desde Arquima despejan rápidamente las dudas con estudio interno que compara las emisiones de una vivienda unifamiliar industrializada con distintos materiales. “Los análisis de ciclo de vida muestran que los sistemas de madera registran unas emisiones de alrededor de 414 kgCO₂eq/m² en 50 años, muy por debajo de los 770–1.000 kgCO₂eq/m² que presentan las soluciones industrializadas en acero o en hormigón prefabricado”, recoge el informe. Esta ventaja se debe a que los árboles absorben carbono y a que la fabricación de la madera emplea procesos eléctricos menos intensivos que los necesarios para el acero o el hormigón.
La construcción industrializada en madera reduce las emisiones entre un 45% y un 60% respecto a sistemas equivalentes en acero u hormigón prefabricado.
Además —y por contradictorio que parezca— la madera ofrece un comportamiento más predecible y seguro frente al fuego que otros materiales como el acero. “Sí, es combustible, pero su gran ventaja es que sabemos exactamente cómo y a qué ritmo quema. La conífera empleada en este edificio se carboniza a 0,7 milímetros por minuto. La capa de carbón que se forma protege el núcleo estructural, lo aísla y le permite seguir soportando cargas durante más tiempo”, explica Ascione. En función de los minutos de resistencia que exige la normativa para garantizar la evacuación, se dimensiona la sección de madera o se añaden recubrimientos de yeso para prolongar la protección.

Piezas de Arquima para la construccion de una vivienda unifamiliar industrializada de madera en Barcelona. / MANU MITRU
La regulación y la falta de mano de obra especializada son otros de los factores que explican su crecimiento. “Hace dos semanas, el Ministerio publicó el borrador del que será el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), por el que será obligatorio, a partir de 2026, declarar las emisiones de los edificios”, recuerda Ascione. Para obra nueva, se prevé un umbral de 500–600 kgCO₂eq/m². En paralelo, la Directiva europea de eficiencia energética y el PERTE de industrialización de la vivienda impulsan modelos más limpios, dando ventaja a la construcción industrializada en madera para cumplir las nuevas exigencias y acceder a la contratación pública. "Una casa unifamiliar industrializada no será más barata que la de obra tradicional, pero sí que consigue ser más sostenible, segura y, sobre todo, paliar el déficit de mano de obra en el sector de la constucción" asegura Ascione.
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