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Empresas

Wallbox refinancia su deuda y obtiene el ansiado oxígeno financiero

La empresa catalana de cargadores eléctricos pacta con el 65% de sus acreedores y obtendrá nueva liquidez

Wallbox negocia con la banca una nueva reestructuración de su deuda

El consejero delegado de Wallbox, Enric Asunción.

El consejero delegado de Wallbox, Enric Asunción. / Ferran Nadeu / EPC

Albert Martín

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Barcelona
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La empresa de cargadores de coche eléctrico Wallbox ha logrado 'in extremis' el oxígeno que necesitaba para hacer frente a la compleja situación económica que vive. La compañía catalana ha anunciado este lunes que ha alcanzado un acuerdo con la mayoría de sus acreedores para tener más tiempo para devolver los créditos y obtener una inyección de liquidez de 22,5 millones entre deuda y nuevas acciones.

El acuerdo, que ser alcanza tras meses de negociaciones, se ha alcanzado con Banco Santander, BBVA y CaixaBank, que concentran el 65% del pasivo de la empresa fundada en 2015. Wallbox ha expresado su voluntad de hacerlo extensivo a otros acreedores, entre los cuales bancos públicos como el ICF. Tal y como avanzó EL PERIÓDICO, el banco más reacio a alcanzar un acuerdo es HSBC.

Wallbox acumula una deuda de 182 millones de euros, una losa difícil de gestionar para una empresa que sigue perdiendo dinero y que no alcanza aún un EBITDA positivo. Los últimos resultados presentados, los del tercer trimestre de este año, informaban de unas pérdidas de 20,8 millones de euros. Pero el problema de la empresa, según apuntan fuentes cercanas a la misma, estaba en su liquidez, ya que sigue quemando mucha caja y su posición de efectivo es apretada.

En virtud a la renegociación firmada, los vencimientos de créditos se aplazan de 2026 a 2028 y 2030, en un acuerdo que incluye el compromiso de los accionistas claves de aportar otros 10 millones de euros a la empresa. Fuentes financieras consultadas por este diario afirmaban meses atrás que esta posibilidad era difícil, tras la media docena de ampliaciones de capital de los últimos dos años, que por una parte costaron dinero a estos inversores y por otra diluyeron su posición en la compañía.

De los mencionados 10 millones, cinco provienen de los actuales accionistas, como Iberdrola o la familia Riberas (Gestamp), mientras que los otros cinco aún están en el alero. Cabe recordar que en junio de este año Wallbox, que ya entonces se encontraba en una situación apurada, logró la entrada del Estado en su capital a través de una inversión de 8,3 millones de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) y no se descarta que esta inversión vaya a más.

La empresa, que cuenta con 900 empleados y opera en 17 países, ha tenido una breve e intensa vida hasta fecha de hoy: fundada en 2015, en 2021 alcanzó la condición de unicornio, lo que quiere decir que tenía un valor en bolsa superior a los 1.000 millones. Pero desde entonces sus resultados no han cumplido expectativas y, muy castigada por la lentitud en el despliegue del vehículo eléctrico, ha sufrido una dura caída en bolsa. Wallbox, que había llegado a valer 3.000 millones de dólares en bolsa, vale a día de hoy 57 millones de euros.

Uno de los últimos capítulos de su convulsa historia se vivió esta primavera, cuando, tal y como explicó este diario, perdió a seis consejeros en sólo tres meses, en un movimiento que la empresa justificó por la necesidad de simplificar sus operaciones. Al frente de Wallbox se mantiene el que fue uno de sus fundadores, Enric Asunción.

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