Ética
La receta de Ferran Adrià para el éxito en la hostelería: "Los inmigrantes son el motor silencioso de la hostelería española y merecen mejores condiciones"
Apuesta firmemente por la regulación de ciertos tipos de turismo para mitigar los impactos negativos en la convivencia vecinal y el tejido urbano

El chef Ferran Adrià interviniendo en un acto. / FERRAN NADEU
Hablar de la revolución gastronómica mundial implica, inevitablemente, mencionar un nombre propio que transformó para siempre la manera en que entendemos la cocina: Ferran Adrià. Considerado el artífice de la deconstrucción y el padre de la cocina molecular, su legado trasciende los fogones para adentrarse en la gestión del talento y la visión empresarial. Desde el cierre de su mítico restaurante, el chef ha canalizado su inagotable energía creativa hacia la educación y la investigación, convirtiéndose en una voz autorizada para analizar el estado actual del sector turístico y hostelero en España.
Su proyecto más reciente, elBulli1846, se erige sobre los cimientos del antiguo restaurante en Cala Montjoi. Esta iniciativa, impulsada a través de la Fundación elBulli, opera como un centro dedicado a investigar, preservar y promover la innovación gastronómica. Funciona como un híbrido entre laboratorio de ideas y espacio museístico, donde se custodian maquetas, archivos y documentos que narran la historia de un establecimiento que cambió el curso de la alta cocina. Adrià define este espacio con una sensibilidad particular: mantiene el espíritu de servicio y excelencia, tratando al visitante del museo con la misma hospitalidad que recibiría en un hotel de lujo, aunque el objetivo ya no sea servir cenas, sino conocimiento.
Una visión constructiva sobre Barcelona y el turismo
Durante su reciente intervención en el programa 'Cafè d'idees' de TVE, el chef catalán aprovechó para compartir su diagnóstico sobre la salud turística del país. Barcelona, como epicentro de atracción internacional, fue uno de los temas centrales. Adrià aboga por realizar mejoras estratégicas que potencien el atractivo de la ciudad condal, rechazando las posturas que demonizan la llegada de visitantes. Para él, el turismo es una fuente de riqueza indispensable que debe ser protegida.
Sin embargo, su defensa del sector incluye matices importantes. Apuesta firmemente por la regulación de ciertos tipos de turismo para mitigar los impactos negativos en la convivencia vecinal y el tejido urbano. Gestionar el éxito de una ciudad turística requiere equilibrio, y según su criterio, las administraciones deben trabajar para que la afluencia de visitantes sea sostenible y respetuosa con el entorno local.
El inmigrante como motor indispensable del sector
Quizás el punto más contundente y humano de su discurso se centra en la fuerza laboral que sostiene la hostelería en España. Las cifras que maneja el chef son reveladoras: de los aproximadamente 1.400.000 trabajadores que componen el sector en el país, más del 35% son inmigrantes. Esta realidad estadística le sirve para lanzar un mensaje reivindicativo sobre la necesidad de cuidar y valorar a estos profesionales, a quienes considera esenciales para el funcionamiento de bares, restaurantes y hoteles.
Recordando su etapa al frente de elBulli, Adrià destaca que por su cocina pasaron cerca de 2.000 personas, gran parte de ellas provenientes de América Latina. Jamás existieron barreras o distinciones en su equipo. Hombres, mujeres, locales o extranjeros eran evaluados únicamente bajo el prisma del mérito y la capacidad. La búsqueda de la excelencia se basaba exclusivamente en el talento individual, ignorando cualquier etiqueta de procedencia.
Igualdad salarial y empatía corporativa
La filosofía de gestión de personas que propone Ferran Adrià va más allá de la simple contratación; entra en el terreno de la ética y la empatía. En elBulli Foundation, la política retributiva es clara: un profesional extranjero cobra exactamente lo mismo que uno local. Incluso, el chef introduce una variable emocional en la ecuación salarial, intentando pagar un poco más a aquellos que han dejado sus hogares, reconociendo el sacrificio personal que supone estar lejos de la familia.
Falta, según sus propias palabras, mucho "cariño" hacia los buenos inmigrantes, que constituyen la inmensa mayoría del colectivo. Cuidar a quien viene de fuera para trabajar no es solo un acto de justicia social, sino una estrategia inteligente para retener a los mejores en un mercado laboral cada vez más competitivo. La integración real y el reconocimiento económico son, para Ferran Adrià, ingredientes tan importantes como la sal o el fuego en la receta del éxito hostelero del futuro.
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