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Negocio

Marc Álvarez, fundador de Sips, uno de los mejores bares de coctelería del mundo: “Barcelona es peor que Ibiza”

El emprendedor asegura que "facturamos unos 6.000 euros al día más o menos"

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Simone Caporale y Marc Álvarez, en Sips Bar.

Simone Caporale y Marc Álvarez, en Sips Bar.

Mariona Carol Roc

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Emprender se ha convertido en una tarea cada vez más compleja. Con unos precios que no dejan de subir y unos costes iniciales que se disparan, especialmente al abrir un local, muchos futuros emprendedores se preguntan lo mismo antes de dar el paso: “¿Será rentable o acabaré perdiendo dinero?”.

En el sector de la hostelería, ese desafío se multiplica. La competencia es feroz, los clientes buscan propuestas innovadoras y, si un bar no arranca con fuerza desde el primer día, suele resultar complicado remontar.

Sips: éxito, presión y adaptación constante

Marc Álvarez, uno de los fundadores de Sips, el bar de coctelería reconocido en 2022 como el tercer mejor bar del mundo, describe con sinceridad la situación actual del sector.

Según confiesa en 'Mask Off Podcast', “Barcelona es peor que Ibiza” para emprender en hostelería, a pesar del enorme volumen de trabajo que manejan.

El empresario asegura que, de media, “facturamos unos 6.000 euros al día más o menos”, una cifra altísima dentro del sector y que despierta el interés de quienes sueñan con abrir su propio negocio.

Pero detrás de esos números hay un esfuerzo considerable. Tal y como explica en el pódcast, para alcanzar ese nivel de ingresos es necesario trabajar sin descanso.

Rotación extrema y flujo constante de clientes

El local cuenta con “un sitting [aforo de personas sentadas] de 37 sillas”, que llenan hasta cinco veces al día. En total, Sips puede recibir “entre 160 a 200 personas al día”, según detalla Álvarez.

Al principio, reconoce, “nos quedábamos sin existencias y nos frustraba”, pero con el tiempo lograron adaptarse al ritmo frenético del negocio.

A pesar de mantener el mismo equipo, la presión aumentaba conforme crecía también la facturación. “Subía el volumen de trabajo y también lo hacía la facturación, y eso ya nos empezaba a gustar más”, explica Álvarez.

El fundador destaca que Sips “tiene una rotación bastante alta, es muy energético”, y subraya la importancia de mantener un flujo constante de clientes: un elemento clave para sobrevivir en una ciudad tan competitiva como Barcelona.

Ingresos altos… pero variables

Aunque no existe una cifra fija -debido a la fuerte estacionalidad del sector-, Sips alcanza unos 6.000 euros diarios de facturación.

Estos datos demuestran que el negocio puede llegar a moverse en volúmenes muy altos, pero también que está sujeto a variaciones según las temporadas, un factor que todo emprendedor debería tener en cuenta antes de lanzarse.