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Auge de la tecnología

Ciberseguridad y espacio, las grandes fortalezas de Catalunya en la carrera de la defensa

La estrategia Catalunya Espai 2030, respaldada por hasta 150 millones de inversión pública y diseñada para movilizar 300 millones privados, impulsa un potente ecosistema de ‘startups’ y empresas tecnológicas 

Observatorio astronómico del Montsec.

Observatorio astronómico del Montsec. / Oriol Clavera

Pablo Gallén

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Madrid
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Catalunya ha decidido redoblar su apuesta en dos ámbitos clave: el espacio y la ciberseguridad, en plena carrera europea por reforzar la soberanía tecnológica y de defensa. Sobre estos dos pilares se levanta la estrategia Catalunya Espai 2030, concebida por la Generalitat como una “iniciativa de país” para situar al territorio en la primera línea de las tecnologías emergentes y de la economía del conocimiento.

El plan arranca con una inversión inicial de 40 millones de euros, a los que se suman 7,5 millones ya presupuestados para las primeras actuaciones. El objetivo es alcanzar los 150 millones de inversión pública hasta 2030, capaces de movilizar al menos 300 millones de capital privado, aprovechando el fuerte efecto tractor del sector espacial. Según los cálculos que maneja el Govern, por cada euro público invertido en este ámbito se pueden movilizar entre dos y cinco euros privados, lo que refuerza la apuesta por un sector de alto valor añadido y empleo cualificado.

En paralelo, el Govern proyecta ocho misiones satelitales en cinco años, centradas en dos grandes objetivos: mejorar la observación de la Tierra —para responder con más agilidad a sequías, inundaciones, incendios masivos u otras emergencias— y reforzar la capacidad de comunicaciones en zonas remotas o en escenarios críticos, como grandes apagones o crisis de ciberseguridad. Las misiones están pensadas tanto para capacitar al tejido empresarial como para dotar a Catalunya de infraestructura estratégica propia en el ámbito espacial.

La estrategia se articula en torno a cinco grandes líneas de actuación: conectar el ecosistema catalán con otros hubs europeos, contribuir de forma más directa a los objetivos nacionales y comunitarios en defensa e industria aeroespacial, atraer talento especializado, impulsar un modelo en el que las empresas ganen protagonismo frente a las misiones puramente públicas y proyectar “Catalunya Espai” como marca global. Entre las actuaciones concretas destacan la creación de una Factoria de l’Espai —donde las empresas puedan testar sus soluciones—, una Vall de l’Espai como polo de fabricación de cargas útiles de alto valor añadido y el programa Catalunya Observa, que concentrará grandes volúmenes de datos para que empresas y centros de investigación desarrollen nuevas aplicaciones.

La hoja de ruta se apoya también en nuevas infraestructuras repartidas por el territorio. En el Parc Astronòmic del Montsec se ultima la primera estación terrestre de control y recepción de datos satelitales de Catalunya, pieza clave para gestionar la constelación de satélites que se quiere desplegar. Barcelona, por su parte, alberga una sede del Phi-LabNET de la Agencia Espacial Europea, dedicada a impulsar proyectos innovadores vinculados al espacio. El aeropuerto de Lleida-Alguaire se refuerza como banco de pruebas para satélites y cohetes y acogerá un vivero de empresas aeroespaciales, mientras que el CoEbrLab de Móra la Nova incorporará un laboratorio de tecnologías del espacio y una estación óptica terrestre para experimentos de comunicaciones láser y 6G. Todo ello dibuja una red de nodos pensados para consolidar un auténtico hub espacial catalán.

Pangea, Sateliot y Aistech reclaman su espacio

Este marco acelera la consolidación de un ecosistema espacial catalán que ya compite en Europa. Uno de sus nombres de referencia es Pangea Propulsion, especializada en sistemas de propulsión para cohetes. Con equipo repartido entre Barcelona y Toulouse, la empresa dispone de instalaciones de prueba en el Aeropuerto de Lleida-Alguaire y está proyectando dos nuevos bancos de ensayo, uno horizontal y otro vertical, ambos con capacidades criogénicas. Estas infraestructuras serán clave para avanzar más rápido en el desarrollo y las pruebas de sus motores y para paliar una carencia crítica en Europa: la escasa disponibilidad de bancos de ensayo de alto nivel para propulsión. En paralelo, Pangea está ampliando sus capacidades industriales con una nueva nave en la provincia de Barcelona, que le permitirá internalizar y optimizar la producción de subcomponentes, ganar eficiencia y reforzar su posición en la cadena de valor.

También en el área metropolitana de Barcelona, Aistech Space se ha consolidado como una de las joyas del nuevo espacio catalán. Con sede en Sant Cugat del Vallès, cuenta con 48 trabajadores en Catalunya y ha cerrado una Serie A de 5 millones de euros, además de estar ejecutando una Serie B con la que prevé captar 46 millones. En este marco ya ha levantado 8,5 millones, y tiene comprometidos 22,5 millones por parte del fondo Innvierte del CDTI. En julio de 2025, el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación la declaró empresa estratégica, un reconocimiento que refuerza su papel como actor clave del sector espacial en España y Europa.

La firma prevé lanzar en 2026 una constelación de seis satélites dedicados a medir los cambios de temperatura de la superficie terrestre mediante imagen térmica de alta resolución: el primero se lanzará en enero, el segundo en abril y los otros cuatro entre el tercer y cuarto trimestre del año. Aistech cuenta ya con un pipeline comercial superior a 65 millones de euros y en 2023 firmó un contrato de 5 millones y cinco años con la Agencia Espacial Europea en el marco del programa Copernicus, para desarrollar soluciones de inteligencia basadas en imágenes térmicas. Además, impulsa —junto a otras empresas y la Universidad de Vigo, con apoyo de la Agencia Espacial Española— un proyecto pionero de detección satelital temprana de incendios forestales, dotado con 4 millones de euros y 30 meses de duración, destinado a proteger infraestructuras y áreas de alto interés.

Junto a Pangea y Aistech, otras compañías como Sateliot completan un tejido de ‘start-ups’ espaciales que la Generalitat quiere retener y hacer crecer en Catalunya, evitando que tengan que buscar infraestructuras y capital en otros territorios cuando escalen sus proyectos.

TRC y Oesía refuerzan el músculo digital

El otro gran pilar de la apuesta catalana es la ciberseguridad y la ciberdefensa. En este ámbito, TRC ha sido uno de los últimos operadores en aterrizar. La compañía ha abierto una delegación en Barcelona para acercar sus soluciones de seguridad, ciberdefensa y transformación digital a administraciones públicas y empresas privadas, con un equipo local en crecimiento y una facturación global de 86,7 millones de euros en 2024.

Por su parte, el Grupo Oesía opera también desde Barcelona, con más de 100 profesionales en Catalunya, desde donde impulsa proyectos de comunicaciones seguras, ciberseguridad e inteligencia artificial. Junto a la Generalitat estudia nuevas líneas de trabajo en sistemas fotónicos de defensa, sistemas autónomos de uso dual, un nodo principal de ciberseguridad avanzada y un centro de diseño y fabricación de radios tácticas SDR, con una inversión potencial conjunta de 140 millones de euros y 350 empleos de alta cualificación.

Indra, pieza clave

Sobre este tejido innovador se apoyan igualmente los grandes grupos de defensa. Indra mantiene en Catalunya una presencia consolidada, con doce sedes y más de 3.500 profesionales, y ha anunciado la creación de hasta 1.000 nuevos empleos vinculados en buena parte a espacio, ciberseguridad y ciberdefensa. Desde Barcelona, la compañía lidera desde hace más de dos décadas el diseño y desarrollo de parte de la infraestructura terrestre de los sistemas europeos de navegación Galileo y EGNOS, y participa en el Servicio Público Regulado (PRS) de Galileo, destinado a proporcionar posicionamiento seguro a fuerzas armadas, cuerpos de seguridad, servicios de emergencia y gestores de infraestructuras críticas.

La combinación de la estrategia Catalunya Espai 2030, el empuje de las ‘start-ups’ espaciales y la presencia de grupos especializados en ciberseguridad y defensa dibuja un escenario en el que Catalunya reúne todos los ingredientes para convertirse en uno de los hubs europeos de referencia en soberanía tecnológica, seguridad y espacio, en primera línea de la nueva carrera de la defensa.

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