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Trimestre dorado

Boicot creciente al Black Friday en el pequeño comercio: “Hemos importado algo que no se a quién beneficia”

La empresa de calzado Castañer cerrará sus tiendas este viernes en forma de protesta, mientras que varios ejes comerciales de Barcelona esperan una adhesión mínima a la campaña

El Black Friday 2025 estrena la primera campaña de Navidad sin amenazas de los últimos 5 años

Gente comprando en el centro de Barcelona durante la 'Black Week' de 2025, la semana previa al Black Friday

Gente comprando en el centro de Barcelona durante la 'Black Week' de 2025, la semana previa al Black Friday / Sandra Román / EPC

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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“No existe Black Friday que se ajuste a nuestra forma de ser”, cargan. “No hay Black Friday que compense nuestro trabajo artesanal, compromiso con la sostenibilidad y amor por lo natural”, apuntan. “Queremos hacer las cosas de forma diferente, estar cada vez más cerca del cambio real, dar pasos hacia una producción cada vez más sostenible y honesta”. Fuego. La empresa de calzado Castañer bajará la persiana y bloqueará su comercio electrónico durante el próximo viernes. Lo hará para escenificar su oposición al Black Friday, cita de consumo que, desde hace unos años, inaugura la campaña de Navidad.

Aunque no van a ser muchos los que sigan su ejemplo (“No tiene mucho sentido cerrar uno de los días de más consumo de la semana y en estas fechas”, opina un comerciante), sí son varios los que comparten el malestar.

Un sondeo informal de la asociación Barcelona Comerç entre sus socios concluía la semana pasada que de aproximadamente 200 negocios que forman parte del eje Sants-Les Corts, apenas 8 pretenden participar activamente del Black Friday. Lo mismo en el barrio de Sant Andreu, de estos mismos 200, si acaso una docena utilizarán los descuentos y promociones como reclamo. Una tercera parte de los socios de Comertia –empresas familiares catalanas pero, la mayoría, cadenas al fin y al cabo– también han decidido voluntariamente no participar de la fiesta.

“En los ejes con más presencia de cadenas está más extendido”, razona el presidente de Barcelona Comerç, Pròsper Puig, quien pone también el ejemplo del representante de los comerciantes del barrio de Sant Antoni: no cerrará, pero sí hará, como ha hecho otros años, campaña en redes sociales de por qué no celebrará el Black Friday. “Es de su contenido más visto y más aplaudido por su público”, sostiene, como prueba casi irrefutable de que sus clientes comparten la filosofía.

Menor beligerancia

Su punto es que cada vez menos comercios se suman al Black Friday y que los que sí participan, lo hacen casi por obligación, porque su competidor lo hace y sienten que no tienen otra salida. “Ha ido a la baja por una cuestión de sentido común: es absurdo hacer una campaña de descuento justo antes del momento de mayor consumo del año”, defiende Puig, que considera que en Estados Unidos, de donde surge esta campaña, sí tiene sentido, por ser un evento de compras posterior a Acción de Gracias, uno de los eventos de más consumo del año en este mercado norteamericano. “Hemos importado una cosa que no sé a quién beneficia”, agrega.

No se respira, en cualquier caso, la beligerancia de otros años. “Los nuestros tienen muy claro que esto es para las grandes empresas y el comercio electrónico; nosotros no jugamos en esta liga, jugamos en otra”, ratifica el presidente de Barcelona Comerç. Probablemente sea porque, también el pequeño comercio, lleva un año considerablemente bueno y percibe un buen comportamiento del consumo.

“La única amenaza es la renta disponible de las familias”, expone Puig. “Hay un incremento de los alquileres, así que la renta que va directamente a consumo cotidiano baja, porque hay una serie de gastos que no son adaptables”, se explica. “Sabemos que en Navidad la gente hace un extra, es muy difícil que la Navidad vaya mal, pero nos preocupa un poco esto: qué gastos priorizará la gente”, concluye.

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