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CRISIS EN LOS BALANCES CORPORATIVOS CRIPTO

Las empresas dejan de lado las criptomonedas por temor a una mayor caída y venden sus reservas

La avalancha de ventas corporativas de bitcoin y otros tokens acumula ya 77.000 millones de dólares desde julio

El sector de las criptomonedas descarta un 'criptoinvierno' pese al desplome del bitcoin: "La industria está en su mejor momento"

Representación de Bitcoin, Ethereum, Litecoin y otras criptomonedas.

Representación de Bitcoin, Ethereum, Litecoin y otras criptomonedas. / ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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Tras años de auge, la estrategia de acumular criptomonedas en los balances corporativos, con Bitcoin (BTC) como protagonista, vive un vuelco radical. Empresas que en su momento vieron en los criptoactivos un "as bajo la manga" financiero están ahora vendiendo parte de sus reservas en un intento de sostener unas acciones castigadas por la reciente debacle del mercado.

Lo que hace apenas meses era tendencia, hoy luce como experimento arriesgado: el desplome de cerca de 1 billón de dólares en valor de mercado ha pulverizado la narrativa de un "oro digital" empresarial, según adelantó Financial Times.

El fenómeno comenzó con compañías que adoptaron una fórmula audaz: emitir acciones o deuda para comprar Bitcoin, engordando sus balances con reservas digitales. Durante el ciclo alcista de 2024 y principios de 2025, esta estrategia generó enormes plusvalías no realizadas y un efecto aspiracional: invertir en esas empresas era una forma indirecta de obtener exposición a BTC sin adquirirlo directamente.

Strategy (antes MicroStrategy) simbolizó esta ola. Con Michael Saylor al timón, la empresa acumuló cientos de miles de bitcoins, llegando en verano de 2025 a poseer más de 600.000 BTC, una cifra solo superada por grandes fondos y algunos gobiernos. Pero el modelo empezó a tensarse cuando confluyeron dos elementos:

  • La fuerte caída del precio de Bitcoin, que hoy ronda los 87.500-88.000 dólares.
  • La estructura de alto apalancamiento que muchas empresas usaron para financiar sus compras.

Cuando el valor de sus reservas se derrumba, la presión sobre sus acciones y su balance se dispara.

Ventas forzadas y recompras para sobrevivir

Con el hundimiento del mercado cripto, varias "cripto-tesorerías" han comenzado a deshacerse de sus activos digitales para conseguir liquidez.

Tal y como avanzó Financial Times, empresas de sectores tan dispares como biotecnología, software o semiconductores han vendido tokens para sostener sus programas de recompra de acciones, refinanciar deuda o evitar incumplimientos de pago.

Representación Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas

Representación Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas / ARCHIVO

Entre los casos más destacados:

  • Metaplanet (Japón), cuyas acciones han caído un 80% desde junio, obtuvo un préstamo respaldado por sus bitcoins.
  • Sequans Communications (Francia) liquidó cerca de 100 millones de dólares en BTC para atender sus obligaciones financieras.
  • En EEUU, FG Nexus y ETHZilla vendieron entre 40 y 41 millones en tokens para financiar recompras corporativas.

Desde julio, se han evaporado 77.000 millones de dólares de capitalización bursátil en compañías que apostaron por esta estrategia. "Es un círculo vicioso: cuando los precios caen, el desplome se acelera", advirtió un analista citado por FT.

Volatilidad, dependencia y correlación extrema

En esencia, el desplome revela las debilidades estructurales del concepto de "tesorería cripto":

  • Tener BTC en balance implica asumir una volatilidad extrema, difícilmente compatible con la estabilidad que exigen los mercados de renta variable.
  • Muchas de estas firmas habían utilizado deuda o emisiones masivas de acciones para financiar las compras.
  • En ciclos bajistas, sus acciones empiezan a moverse casi en paralelo al precio del bitcoin, amplificando tanto subidas como caídas.

Diversos estudios recientes muestran que la 'beta' de estas compañías respecto a BTC supera con creces la de empresas tecnológicas convencionales, lo que convierte sus acciones en apostarlo todo a una sola variable.

El resultado: cuando el bitcoin cae, caen aún más rápido estas empresas, empujándolas a vender parte de sus reservas, lo que a su vez añade presión bajista al propio mercado cripto.

Consecuencias para los inversores

La crisis actual tiene varias implicaciones clave:

  • Menor demanda institucional vía empresas. Las compras corporativas que impulsaron parte del rally de 2024 se están agotando, y la demanda neta se ha frenado de forma evidente.
  • Riesgo de contagio. Cada nueva venta masiva de estas compañías añade volatilidad al mercado de BTC y puede generar un efecto dominó en otras firmas del sector.
  • Fin del atractivo de los “cripto-equities”. Las empresas que se presentaban como "proxy de bitcoin" han perdido narrativa y atractivo para los inversores, que ahora buscan exposiciones menos flamboyantes y más diversificadas.
  • Revisión del papel de BTC en balance. Muchos gestores empiezan a revaluar si el bitcoin debe ser tratado como activo de reserva a largo plazo o simplemente como un activo de riesgo —con un lugar limitado en la estructura corporativa.

El desplome actual marca el cierre de una etapa en la que muchas empresas vieron en los criptoactivos un vehículo para multiplicar valor accionario. La realidad ha demostrado que la estrategia funciona en tiempos de euforia, pero es insostenible en mercados bajistas, donde la volatilidad de BTC golpea con fuerza los balances corporativos.

Es probable que en los próximos meses asistamos a más ventas, más ajustes y quizá a la desaparición de algunas de estas "cripto-tesorerías". Para los inversores, la lección es evidente: la diversificación real importa, y apostar el balance a una sola clase de activo (y especialmente una tan volátil) puede convertirse en un riesgo existencial.

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