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TSJ de Castilla y León

Una sentencia pionera avala los despidos de una empresa que perdía dinero por culpa de la IA

Una compañía cesa a una traductora alegando que le baja la facturación porque sus clientes han dejado de contratar sus servicios y traducen con inteligencia artificial

La IA ya sacude las oficinas y destruye en dos años casi 3.000 empleos en Barcelona

Fotografía de archivo que muestra una imagen ilustrativa de un teléfono con el logotipo de Open AI y Chat GPT.

Fotografía de archivo que muestra una imagen ilustrativa de un teléfono con el logotipo de Open AI y Chat GPT. / ETIENNE LAURENT / EFE

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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Las pérdidas económicas ocasionadas por la irrupción de la inteligencia artificial son una causa justificada para despedir a un trabajador. Así lo ha avalado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que en una sentencia pionera reconoce "la transformación profunda" generada por los algoritmos y la computación cognitiva como una causa objetiva de despido. Los magistrados ven lícito el proceder de una empresa especializada en traducciones que cesó a una empleada alegando números rojos. La corporación los ha justificado por el descenso en la facturación que le ha provocado la irrupción de la IA, en tanto que parte de sus clientes han dejado de contratar sus servicios porque traducen ahora sus textos con programas informáticos.

El avance tecnológico a lo largo de la historia ha ido creando nuevas oportunidades de negocio y ha destruido otras, dejando obsoletos algunos perfiles profesionales por el camino y demandando otros nuevos. La entrada en escena de los modelos de lenguaje avanzados como Chat GPT o Gemini no está siendo una excepción y su impacto en el mercado laboral ya se están notando. Un informe reciente de la Diputación de Barcelona y la Cambra de Comerç ya alertó que en la provincia de Barcelona la penetración de la IA había contribuido a destruir casi 3.000 empleos entre los oficinistas durante los dos últimos años.

Oficinas

Oficinas / EPC

El impacto está siendo vasto y no se circunscribe a un único sector, tal como alerta el último informe presentado esta semana por el Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (Ctesc). Según este documento elaborado de forma conjunta por patronales y sindicatos, "el 27% de las actividades laborales podrían ser automatizadas o profundamente transformadas por la digitalización y el uso creciente de la IA". Y los traductores de textos forman parte de ese no menor porcentaje y ya se están viendo reemplazados por programas que generan automáticamente transcripciones que hasta ahora pasaban por ellos. Según el mismo informe del Ctesc, una de cada cuatro empresas en Catalunya emplea tecnología para la generación de lenguaje ya sea escrito o hablado.

Despido objetivo

La compañía Traductores e intérpretes Eurotext S.L., una microempresa con tres empleados contratados, decidió despedir el año pasado a una traductora que llevaba 17 años en plantilla. Y el motivo que alegó fueron pérdidas económicas. "El importe neto de la cifra de negocios de la empresa demandada se viene reduciendo cada ejercicio, motivado en su mayor parte por la situación de su sector cuya competencia se ha visto incrementada los últimos años por los traductores automáticos de internet y la inteligencia artificial", reconocen como hecho probado los magistrados castellanoleoneses en su sentencia.

La competencia en el sector ha aumentado durante los últimos años por los traductores automáticos de internet y la inteligencia artificial

Magistrados del TSJ de Castilla y León

Es por ello que invocaron un despido objetivo, es decir, cesaron con la indemnización mínima a la empleada al entender que ese impacto en la cartera de clientes que les estaba generando la IA era una causa lícita. La normativa española contempla para un trabajador que sea objeto de un despido objetivo una compensación equivalente al salario percibido durante 20 días por año trabajado, con tope de 12 mensualidades. Si las causas del cese fueran ilícitas, este sería improcedente y la indemnización se eleva a 33 días por año, con tope de 24 meses.

Y, con las pruebas aportadas y los balances presentados por la empresa ante el registro mercantil, los magistrados del TSJ han dado por bueno que la inteligencia artificial está impactando en el negocio de esta empresa y justifica el cese de la traductora. En este sentido, la sentencia de este tribunal avala el fallo previo del juez de primera instancia, que ya reconocía "la procedencia del despido por la concurrencia de las causas económicas alegadas por la empresa demandada". La sentencia del TSJC rechaza el recurso interpuesto por la empleada afectada y da por bueno el proceder de la compañía.

Ante casos como los de esta traductora, que ha perdido su empleo por la irrupción de la IA, patronales y sindicatos catalanes instan a la Administración a "adaptar las políticas de ocupación a las exigencias derivadas de las tendencias emergentes y a las nuevas realidades laborales, fomentando la actualización de los servicios de ocupación a los nuevos requerimientos derivados de las transiciones como la digitalización, la economía verde y la transición demográfica".

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