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Vivienda

El arquitecto Edu Saz revela los motivos por los que se ha roto el ciclo vital de la vivienda: "Los jóvenes no se pueden emancipar"

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Jóvenes mirando pisos en venta y alquiler

Jóvenes mirando pisos en venta y alquiler / EPC

Pedro Sanjuán

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En España, los jóvenes no se pueden emancipar. Siete de cada diez jóvenes con empleo viven con sus padres, el 85% de los menores de 30 años, según el último estudio del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE). Este mismo informe destaca que solo el 15,2% de las personas con edades comprendidas entre 16 y 29 años vive fuera del hogar familiar, el peor dato registrado en un segundo semestre desde 2006, cuando comenzaron a realizarse registros oficiales.

Una situación que, alerta el arquitecto y divulgador Edu Saz, "ha roto el ciclo vital de la vivienda en España". "La vivienda es la estructura vertebral de una vida y a lo largo de una vida las necesidades de alojamiento cambian por completo. Esto es el ciclo vital de la vivienda. Ahora mismo ese ciclo se ha roto en uno de los puntos más importantes de la cadena, el de la emancipación".

La tasa más alta de emancipación la ostenta Madrid (17,9%), seguida de Catalunya (17,6%), aunque con 3,8 puntos porcentuales menos respecto al último informe. "Los jóvenes se emancipan de media cerca de los 30 años, los alquileres se comen más del 90% de sueldo medio si viviera solo y la natalidad está en mínimos históricos, expone Saz.

Seis escenas clave de una vida

El arquitecto explica que "el ciclo de la vivienda se puede entender en seis escenas clave de una vida". La primera escena sería la infancia y adolescencia: "Esto es la casa familiar. Aquí deciden por ti y lo importante es el barrio, el colegio, el parque y los amigos. Pero pronto te haces mayor y aquí es cuando muchos deciden o tienen que irse a estudiar fuera".

La segunda fase suele ocurrir en torno a los 18 años, cuando muchos estudiantes (no todos) se mudan a la ciudad para estudiar, con la ayuda de los padres. "Esta es la primera salida y suele producirse a una residencia o a un piso compartido. Suele ocurrir en torno a los 18 años y aquí la ubicación y el coste mandan. Es cierto que no es una etapa por la que todo el mundo pase, sobre todo si ya vives en una gran ciudad, pero sigue siendo una etapa", cuenta Saz.

La emancipación, el punto más débil

La tercera es la fase de emancipación, cuando uno se incorpora al mercado laboral y empieza a ganar su propio dinero. "Aquí es cuando se busca el primer alquiler en solitario o con pareja o amistades y esta es la etapa de la emancipación. Y normalmente lo que inclina la balanza es la proximidad al trabajo y el precio, además de la cercanía, pues a zonas de ocio". Este es el punto más débil, el que se ha roto, según el arquitecto.

Después ya vendrían la etapa familiar, "cuando la carrera profesional empieza a despegar y saltas a una vivienda con más superficie, mejor distribución, más luz, zonas comunes". Y, por último, cuando los hijos empiezan a emprender su propio camino, llega la etapa del nido vacío.

Un círculo vicioso

Un ciclo que se ha truncado y que acaba llevando a un círculo vicioso a muchos jóvenes. "Muchos jóvenes están en un círculo vicioso del que es muy complicado salir, han cursado estudios con muy baja empleabilidad, esto da paso a una precariedad laboral que se extiende durante muchos años con gastos mensuales tan elevados que no pueden pensar en ahorrar y mucho menos en un proyecto vital a futuro. Y la emancipación tardía es la clave para entender la escasez y el retraso de los nacimientos. En España tenemos uno de los datos de fertilidad más bajos del mundo con 1,12 hijos por mujer", expone Saz.

"En los últimos 30 años los salarios reales apenas han aumentado un 2,7% estando a la cola de Europa, sin embargo, en lo que España lidera es en desempleo juvenil. A finales de 2024 el alquiler medio estaba en torno a 1.080 euros mensuales que fue el precio más alto registrado nunca hasta esa fecha y eso equivale al 92,3% del sueldo medio juvenil, es decir prácticamente todo su salario si pretendiese vivir solo. Esto ilustra la brecha enorme que hay entre salarios y vivienda y no es de extrañar que el 58% de los jóvenes emancipados vivan de alquiler y de estos un tercio compartan piso para poder asumir los gastos", concluye.