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IMPULSO INESPERADO

La Comisión Europea mejora las previsiones de crecimiento para España que consolida la reducción del déficit y la deuda pública

La previsiones de la Comisión Europea no podían ser mejores para España, hablando de un mayor crecimiento, menor déficit y caída del desempleo para 2026

Bruselas mejora las previsiones de crecimiento de la economía europea pese a las turbulencias comerciales

Archivo - Sede de la Comisión Europea en Bruselas.

Archivo - Sede de la Comisión Europea en Bruselas. / Alicia Windzio/dpa - Archivo

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La economía española recibe un balón de oxígeno tras la última revisión macroeconómica de la Comisión Europea, que eleva sus previsiones para el país, adelantando un crecimiento más sólido y un déficit más contenido.

Estas nuevas cifras, publicadas en sus previsiones de otoño, marcan un giro optimista frente a estimaciones anteriores.

Rumbo hacia un crecimiento más robusto. Según el informe comunitario, el PIB de España crecerá un 2,9% en 2025, tres décimas más de lo previsto en primavera, y se moderará hasta el 2,3% en 2026.

Este vigor económico se apoya principalmente en la demanda interna, con un fuerte empuje del consumo de los hogares y de la inversión, gracias entre otras cosas al Plan de Recuperación. La Comisión prevé que el gasto de los consumidores se beneficiará de un mayor poder adquisitivo y del empleo, impulsado a su vez por una inmigración sostenida.

Déficit: mejora y retos por delante

Bruselas también ha mejorado su pronóstico para el déficit público, situándolo en un 2,5% del PIB para 2025, frente al anterior 2,8%. Para 2026 espera que baje aún más, hasta el 2,1%

Esta evolución, según el Ejecutivo comunitario, vendrá tanto de la eliminación progresiva de las ayudas energéticas como de la retirada de medidas extraordinarias adoptadas tras las inundaciones, aunque se verán parcialmente compensadas por un mayor gasto en defensa y un incremento de los pagos por intereses.

En cuanto a la deuda pública, la Comisión proyecta que la ratio deuda/PIB descenderá hasta el 100% en 2025 y seguirá bajando en los años siguientes, hasta el 97,1% en 2027, gracias al crecimiento nominal del PIB que superará el coste del servicio de la deuda.

Inflación y paro: moderación y mejora

Las previsiones para la inflación armonizada no son menos halagüeñas: se estima que alcanzará el 2,6% en 2025 y se moderará al 2% en 2026, impulsada por una desaceleración de los precios de los alimentos y una caída más gradual de los servicios.

Además, se espera que la tasa de desempleo baje del 10,4% en 2025 al 9,8% en 2026, gracias a una creación continua de empleo, mucho del cual estaría vinculada a la llegada de inmigrantes, que amplía la fuerza laboral.

Reacción del Gobierno

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha valorado positivamente estas cifras: "Sorpresa positiva que ha hecho que todos los servicios de analistas hayan ido actualizando al alza sus previsiones para España".

Carlos Cuerpo, ministro de Economía, durante su intervención.

Carlos Cuerpo, ministro de Economía, durante su intervención. / CONGRESO

Además, el Gobierno ha decidido alinear sus propias estimaciones macroeconómicas con las de Bruselas, actualizando su cuadro macro para 2025 también al 2,9%.

Este optimismo oficial choca con algunas instituciones independientes. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido de que, aunque mejora su previsión macro, identificaría "dificultades en cumplir los compromisos fiscales europeos" en el medio plazo.

Riesgos a la vista

Bruselas no olvida los potenciales escollos: advierte que una ralentización de la actividad en los principales socios comerciales de España podría afectar al turismo y frenar la inversión.

Asimismo, una caída más pronunciada de los flujos migratorios podría debilitar el mercado laboral, reduciendo la creación de empleo y las perspectivas de consumo e inversión privados.

Con estas nuevas previsiones, España refuerza su papel como una de las economías más dinámicas de la eurozona, pero con desafíos estructurales por delante, especialmente en su política fiscal y en la sostenibilidad del crecimiento. ¿Cómo responderá el Gobierno si las condiciones globales cambian? Esa será una de las preguntas clave para los próximos meses.

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