Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | OPINIÓN

Desafíos contra la fragmentación

Frente a los defensores de la España segmentada y de aquellos a quienes solo les interesa el "que hay de lo mío", es necesario apostar por la colaboración entre territorios

El río Gudalquivir a su paso por Sevilla

El río Gudalquivir a su paso por Sevilla / M.S.

A punto de llegar a los 50 millones de habitantes, la realidad demográfica, económica, social y cultural de España es mucho más diversa que la de aquellos que, mirándose obsesivamente el ombligo, se creen que todo empieza y acaba dentro de la M-30 madrileña. Si algo se ha gestado en los últimos años es el peso cada vez mayor que están asumiendo las autonomías. Tanto por su capacidad presupuestaria como por su visión a la hora de fijar el rumbo e ir a buscar inversiones.

Es tan ajetreada la agenda internacional de los presidentes de algunas comunidades como la del Gobierno central. Cuando no es Salvador Illa (Catalunya), quien se va al Extremo Oriente a buscar capital en el sector del automóvil, entre otros; es Jorge Azcón (Aragón), quien se va a EEUU a hablar con los inversores de centros de datos, o Juanma Moreno (Andalucía), quien ha hecho más que pasearse por Japón. Por cierto, para llevar la acción exterior de la Junta, Moreno tiene al frente a un viejo conocido de la política catalana: Enric Millo, exdelegado del Gobierno en esa comunidad durante el procés. Hay que imaginarse qué puede pensar el responsable de inversiones internacionales de una multinacional china, coreana, japonesa o estadounidense, a la hora de recibir a presidentes de regiones (es la acepción que entienden) españolas diciéndoles: "Vengan aquí". Y si solo fueran españolas, aún. De Renania a la Lombardía, todos a pescar.

Uno de los grandes defectos -¿o es un vicio?- de España es la proclividad a que cada uno haga las guerras por su cuenta. El complejo de poligonitis llevado a su extremo significa que todos los municipios, importa poco el número de habitantes, quieren tener su centro tecnológico, su parque industrial, su polideportivo y su museo. Bien llevada, esta competencia puede ser incluso sana. Pero, si se desmadra, puede ocasionar el caos, despistar a los inversores, ocasionar malentendidos y acabar perjudicando a todos, empezando por ciudadanos y empresas, que son los paganos de las funciones y ocurrencias de los políticos. La descentralización excesiva tiene su precio.

Como resulta fútil pedir la fusión de municipios (hay 8.132) para facilitar la gobernanza y reducir burocracia, o volver a rediseñar el mapa autonómico, sí es más fácil abanderar que haya más colaboración y que se establezcan estrategias comunes entre unos y otros. Precisamente, ocurre en un momento en el que, desde un extremo a otro de la Península y archipiélagos, todos quieren tener en su cartera su propio sector de defensa y aerospacial, de semiconductores, de IA, de energías renovables, de agroalimentario y de herramientas de precisión mecánica, a sumar otros.

España no son solo los siete millones de habitantes que viven en la Comunidad de Madrid, por mucho que pese a los ombliguistas, obsesionados con lo que pasa en los pasillos del Congreso y las trapisondas judiciales del barrio de las Salesas y Tribunal. Los errores cometidos al apostar por la España radial en el desarrollo de infraestructuras llevan tiempo encima de la mesa y con afán de corregirse.

Lanzamiento de nuevos foros

Con el lanzamiento del Foro del Mediterráneo, que el año próximo tendrá su tercera edición, Prensa Ibérica ha querido manifestar su defensa de los desafíos de las provincias que orillan este mar; y con el primer Foro del Noroeste se quiso poner de manifiesto la necesidad de potenciar el desarrollo de esa esquina del país, situando las inversiones en infraestructuras en primer término. La portada de esta semana de ‘activos’ sobre Arcelor es otra llamada para alertar sobre los retos industriales de Asturias, comunidad que vive su particular transformación.

Es hora de mirar al suroeste español, un espacio geográfico que engloba a las dos provincias extremeñas y a cuatro andaluzas. Estas seis demarcaciones suman 5,5 millones de habitantes y un espacio común con sus propias diferencias y objetivos, con empresas familiares (Magtel, Persan, Cristian Lay por poner ejemplos que hemos destacado) que han ido generando riqueza y empleo desde la discreción y también importantes multinacionales, empezando por Airbus y acabando por las grandes energéticas nacionales e internacionales. Un espacio geográfico en el que juegan una baza fundamental las relaciones y las conexiones con Portugal más allá de la prometida y proyectada línea de AVE que vaya de Madrid a Lisboa.

En este número, 'activos' aprovecha la fuerza de sus medios líderes e introduce el primero de diversos reportajes que tienen como fin seguir mostrando qué es España. Esta vez, con una mirada al suroeste peninsular. Cuáles son sus necesidades y sus agentes, fundamentales para avanzar en aras de la cohesión social que permita establecer nuevos equilibrios, eliminar tópicos, descubrir territorios e intentar superar la fragmentación local.

Suscríbete para seguir leyendo