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Tecnología

Una IA para gestionar ensayos clínicos que va camino de facturar 12 millones en 9 meses

Biorce, empresa fundada en Barcelona, ya trabaja con grandes farmacéuticas, ha cerrado una ronda de 5 millones y ha duplicado el tamaño de su plantilla en un verano

Barcelona es la tercera ciudad del mundo que más inversión extranjera capta para proyectos de IA

Pedro Coelho, fundador de la empresa Biorce.

Pedro Coelho, fundador de la empresa Biorce. / RICARD CUGAT

Paula Clemente

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Barcelona
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Cuando se le pregunta por los inicios de Biorce, responde que están en un padre con un trabajo que hizo que él, con solo 18 años, hubiese vivido en 19 sitios distintos. “No era diplomático, trabajaba en el sector de los supermercados”, desvela Pedro Coelho, portugués de nacimiento, y emprendedor en Barcelona por elección. Hace referencia al trasiego laboral de su padre porque probablemente fue eso lo que llevó a ese empleado del sector de la distribución a desear para sus hijos algo más estable: por ejemplo, una carrera médica. Y porque fue probablemente esa determinación la que hizo que Coelho se rebelara y decidiera, una vez formado para entrar en la facultad y una vez aceptado en ella, hacer cualquier cosa menos estudiar medicina. Su ambición, de hecho, estaba en los negocios.

Estudió para ello en la capital catalana, terminó escalando en una empresa polonesa de producción de pollo hasta llevarse un pellizco cuando sus fundadores decidieron venderla, luego desempolvó sus conocimientos médicos para involucrarse con una empresa sanitaria en Londres, de ahí saltó a otra compañía para montarla prácticamente desde cero, empalmó aquello con la constitución de un proyecto de empresa dedicada a la gestión de ensayos clínicos… Y entonces murió su padre de un cáncer. “Y entonces tuve una crisis temprana de la mediana edad”, rememora Coelho.

No tenía ni 30 años, pero no podía parar de cuestionarse todo lo que hacía. Así que permaneció en esta última empresa hasta lograr venderla e ingresar, con ello, la cantidad suficiente como para poder parar sin remordimientos. Y fue ese tiempo libre el que le llevó a acompañar a un amigo a un congreso profesional y a aprovechar el trayecto en avión para contarle de forma imprevista una idea que le rondaba hacía tiempo. Aquella idea fue el germen de Biorce, una ‘startup’ que acaba de cerrar una ronda de financiación de 5 millones de euros, tiene 40 empleados (eran 20 antes de verano) y que ya cuenta entre sus clientes a alguna de las mayores farmacéuticas de España, entre otras multinacionales extranjeras.

El centro de todo es una plataforma llamada Aika que se encarga de gestionar un ensayo clínico de principio a fin. Aplicando inteligencia artificial (IA) sobre la montaña de datos que el científico en cuestión considere básicos (qué tiene entre manos, qué pruebas ha hecho ya, qué muestra necesita...), la herramienta propone formato, personas u hospitales, calcula costes y fechas, cruza resultados, elabora la documentación posterior…

Por lo menos, todo eso es lo que hará a partir del otoño de 2027, que es cuando esperan tenerla del todo lista. De todos modos, la solución ya rueda en varias empresas solo con sus funcionalidades iniciales, más centradas en la parte documental. “La idea nunca fue terminarlo para empezar a vender”, argumenta el emprendedor, que constituyó la empresa en enero de 2024, empezó a vender este marzo y estima que terminará este ejercicio facturando 12 millones de euros.

Planes de crecimiento

La ronda de inversión recién cerrada desempañará un papel clave en que todo esto vaya a más en 2026. A diferencia del medio millón que invirtió él de su bolsillo para poner a rodar la compañía o los 3,5 millones que obtuvieron hace un año especialmente para i+D, estos 5 millones –que proceden de la asociación de emprendimiento de impacto y también fondo de inversión sueco Norrsken empiezan a estar pensados también para empezar la actividad comercial proactiva.

“Continuaremos invirtiendo en lo que es creación, porque el producto no está terminado, pero al mismo tiempo invertiremos en ventas, no solo para llegar a los 12 millones de euros este 2025, sino también para intentar tener un 2026 aún más fuerte”, afirma.

Lo harán desde Barcelona, aunque cuenten ya también con una oficina en Nueva York, porque la reflexión que motivó la constitución de la empresa en la capital catalana sigue vigente: tener acceso a profesionales de primer nivel, disponer de oficinas atractivas, que hubiese calidad de vida y que el sector salud estuviese en apogeo. Se establecieron en el espacio de ‘coworking’ que Norrsken tiene en Barcelona pero han crecido tanto que ya barajan la posibilidad de mudarse a unas oficinas propias.

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