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ENERGÍA

España blinda una llegada masiva de gas con contratos para una avalancha de más de 2.100 barcos hasta 2040

Enagás confirma en sus últimas subastas el enorme interés de las empresas energéticas globales por exprimir la red de plantas de gas españolas a largo plazo.

El grupo ha cerrado también acuerdos para la reexportación de gas para otros 1.000 metaneros

Buque metanero en el Puerto de Barcelona.

Buque metanero en el Puerto de Barcelona. / Joan Puig

David Page

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Madrid
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España exprime su amplia red de plantas regasificadoras (las que reciben y envían el gas en barco) para garantizar la seguridad de suministro nacional y para seguir siendo un gran ‘hub’ internacional de llegada y reexportación a otros países. Enagás, el gestor del sistema gasista español y de la red de gasoductos, cuenta con contratos cerrados que garantizan la descarga en las instalaciones nacionales de más de 2.100 barcos metaneros hasta 2040.

España consiguió durante lo peor de la crisis energética sacar partido de sus plantas para convertirse en una pieza clave del tablero gasista continental. En mitad del terremoto geopolítico y económico provocado por la invasión militar rusa sobre Ucrania y de la sacudida histórica en el sistema energético europeo, el sistema gasista español se erigió en un gran centro continental de recepción y reventa de gas natural licuado (GNL), el que se transporta congelado en buques, hasta alcanzar máximos históricos.

Cabe recordar que la Comisión Europea y los Veintisiete se movilizaron desde el inicio de la invasión rusa sobre Ucrania para levantar un escudo para blindarse frente al pulso energético de Vladímir Putin. Y entre las medidas implantadas por la UE se incluía la obligación para los estados miembros de ir llenando sus almacenes de gas para garantizar el suministro. España ha ido cumpliendo durante la crisis muy por adelantado las exigencias de llenado y ha mantenido sus reservas en niveles históricamente altos desde entonces.

La actividad de las empresas energéticas de compra y reventa de gas a través de España se ha normalizado con el fin de la crisis energética, pero el negocio está garantizado hasta el final de la próxima década. La última subasta a largo plazo de Enagás para la descarga de gas en sus plantas de regasificación se saldó con la colocación de la totalidad de la capacidad ofertada hasta el tercer trimestre de 2040, sumando en torno a 200 slots adicionales a la programación que ya tenía asegurada.

Tras la colocación de esta nueva oferta, España tiene ya asegurada la llegada de una avalancha de gas natural licuado al país al tener contratados más de 2.100 descargas de barcos durante los próximos quince años en las plantas, según los datos de Enagás a los que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. Esos más de dos millares de buques metaneros sirven para garantizar aproximadamente la mitad del todo el suministro nacional, y Enagás seguirá completando la contratación de llegadas de barcos para descargar GNL en las plantas regasificadoras con las continuas subastas mensuales y anuales que organiza.

Amplia red de plantas

España ha conseguido convertirse en un gran centro global de reventa de gas gracias a su amplia red de plantas regasificadoras -que concentra un 33% de la capacidad de regasificación de toda la Unión Europea y un 44% del almacenamiento de GNL del continente- y a sus conexiones por gasoductos con Europa. La actividad de reexportación desde el mercado español también está garantizada a largo plazo.

Tras la última subasta anual de slots de carga de gas natural licuado en las plantas españolas (realizada el pasado septiembre y en la que también se adjudicó toda la capacidad ofertada), el sistema gasista nacional acumula contratos para más de 1.000 buques metaneros para reexportar gas. “Estas cifras muestran un elevado interés en las terminales del sistema gasista español a largo plazo”, subrayan fuentes de Enagás.

España tiene una cartera de proveedores internacionales muy diversificada, con una quincena de países de origen. El principal suministrador, con en torno a un tercio del total de importaciones, es Argelia, que proporciona el gas natural casi en su totalidad por tubo, por gasoducto. Los otros dos tercios de las llegadas de gas al país lo hacen por barco, con Estados Unidos como mayor proveedor de GNL.

En los últimos años, se ha producido una tendencia al incremento de las puntas de consumo, que son cada vez mayores, tanto en la demanda convencional de gas (industria y hogares), como en la demanda del sector eléctrico. Lo puso de manifiesto hace unas semanas un estudio de la consultora PwC para la patronal de Enagás y Naturgy, Sedigas, según el cual entre el 28 de abril, día del gran apagón en la Península Ibérica, y el 1 de julio la generación de electricidad con gas (ciclos combinados) aumentó en un 78% respecto a la media antes del apagón. El año anterior, en el mismo periodo, el incremento de esta tecnología era de apenas un 5%. Y en los meses siguientes ese incremento se ha consolidado creando un "efecto escalón" al que se suma el aumento de la demanda y la menor presencia de renovables en el sistema.

Las actividades de distribución (gasoductos que transportan el gas hasta el consumidor final), del transporte (los gasoductos más grandes) y de la regasificación de gas natural (conversión del gas en estado líquido a gaseoso), son actividades reguladas por ley, que pagan los consumidores a través de sus facturas de gas. En el vigente periodo regulatorio 2021-2026, las empresas acusan una reducción acumulada en sus ingresos de 2.495 millones de euros frente al periodo anterior después de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recortara el pago a estas actividades reguladas en el periodo anterior al considerar que estaban sobreretribuidas.

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