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Operación abierta

García Carrión estudia adquirir el 68% del grupo Raventós Codorníu

La propietaria de Jaume Serra, Pata Negra y Marqués de Carrión también se plantea comprar las riojanas Bodegas Faustino

Codorníu logra récord de ventas y beneficios a las puertas de la salida de Carlyle

Sede de Codorníu.

Sede de Codorníu. / CODORNÍU

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La compañía bodeguera J. García Carrión estaría analizando entrar en la puja para convertirse en socio mayoritario del grupo Raventós Codorníu, concretamente del 68% de la propiedad que actualmente pertenece al fondo inversor Carlyle, que ha anunciado que quiere salir de la empresa fabricante de cava. El precio fijado por el gestor estadounidense para esta operación, que todavía se encuentra en una fase muy inicial, ronda los 700 millones de euros, según ha informado este jueves el diario elEconomista.es.

Tras batir récord de ventas y beneficios en el último ejercicio y después de haber refinanciado un préstamo sindicado de 211 millones de euros, García Carrión está explorando la entrada también en otra compañía de envergadura, Bodegas Faustino, con sede en la localidad riojana de Oyón.

Fuentes próximas a García Carrión han confirmado a elEconomista.es el interés en ambas empresas, aunque no concretan si se ha decidido ya presentar oferta por alguna de ellas. La familia García Carrión es propietaria de marcas de vino como Antaño, Pata Negra, Mayor de Castilla, Señorío de los Llanos, Viña Arnaiz o Jaume Serra, además de los zumos, caldos, cremas y sangrías Don Simón. Fuentes de Codorníu consultadas por este diario tampoco han querido comentar la operación ni hacer declaraciones al respecto.

García Carrión cerró el último ejercicio con un resultado después de impuestos de 52,4 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 7,6% respecto al año anterior. Sus ingresos aumentaron un 1,6%, hasta 1.161 millones, lo que supone que desde 2010 el grupo ha duplicado su tamaño. Además, la empresa tiene en estos momentos capacidad financiera y ha amortizado en los últimos tres años, antes de la refinanciación, cerca de 200 millones. Ha alcanzado asimismo un acuerdo con BankCaixa, Santander, BBVA y Rabobank para extender el vencimiento del crédito sindicado de noviembre de 2026 a marzo de 2031 en unas condiciones más ventajosas, que prevén, entre otras cosas, una nueva línea adicional, no dispuesta por el momento, de otros 40 millones de euros.

Carlyle saca su parte a la venta

Como ya anunció el pasado enero, tras siete años en el accionariado, Carlyle ha puesto a la venta su participación en Codorníu y lo hace justo el año en el que la compañía ha cerrado un ejercicio, el de 2024-2025, con un nuevo resultado récord tras registrar un beneficio antes de impuestos (ebitda) de 44 millones de euros. La facturación neta fue de 195 millones de euros, lo que le supuso un crecimiento del 4%. Pese a lo saneado de la situación de la empresa y pese a que se esperaba que la operación se completara en unos meses, parece que el proceso estaría yendo más lento de lo esperado, por la inestabilidad que han generado en el mundo del vino los aranceles de Estados Unidos y por el alto precio que pide el fondo inversor.

Por otro lado, la familia Martínez-Zabala, propietaria de Bodegas Faustino, ha encargado la venta al banco de inversión Rothschild. Al igual que Codorníu, Faustino es una empresa saneada que cerró su último ejercicio con ventas cercanas a los 240 millones de euros y un ebitda de 50 millones, el mejor resultado de su historia reciente.