CONSTRUCCIÓN
Mujeres en la construcción, del 2% en las aulas al 11% en obra: "Es una brecha que se reproduce a lo largo de toda la cadena de valor"
Aunque las mujeres ya representan el 11,4% del sector en España, siguen siendo minoría en los oficios técnicos
La iniciativa ‘Desafío Construimos Juntas’, que tuvo lugar esta semana en Cabrera de Mar (Maresme), busca romper estereotipos y acercar el oficio a alumnas de instituto
Las mujeres son ya el 9,6% de los ocupados en la construcción, el mayor porcentaje de la serie histórica

Una de las alumnas de 4º de la ESO que participó en el taller. / Cedida

El sector de la construcción arrastra desde hace años una doble carencia, que empieza por una falta de mano de obra cualificada y termina en una escasa presencia femenina. Según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), en 2024 las mujeres representan el 11,4% de las personas afiliadas, la cifra más alta de la última década, pero aún muy lejos de la paridad. A nivel global, el porcentaje apenas llega al 8%.
“Es una brecha que se reproduce a lo largo de toda la cadena de valor, desde la formación hasta los puestos técnicos o comerciales”, explica Priscilla de Carvalho, directora de Comunicación de Brico Depôt España y cabeza pensante de la segunda edición del 'Desafío Construimos Juntas', celebrada esta semana en Cabrera de Mar (Barcelona). Se trata de un programa que busca acercar el oficio a alumnas de secundaria mediante talleres prácticos de pintura, fontanería o albañilería organizados por profesionales del sector. “El año pasado lo hicimos en Madrid y, tras el éxito, hemos querido repetir la actividad en Catalunya”, cuenta.
El desequilibrio nace en las aulas
Joan (40 años) es profesor de Tecnología en el Institut Públic Premià de Mar, uno de los centros educativos que asistió a la jornada. Cuando le propusieron la idea, no dudaron en acudir. "Las actividades forman parte del temario de la asignatura, es una forma de acercar a la práctica las herramientas, materiales y oficios que estudian en los libros" cuenta.
Así, tiene claro que la falta de referentes y orientación en etapas educativas es un lastre que atraviesa a buena parte de estos oficios manuales. “No hay modelos visibles, y eso influye en las decisiones de formación”, apunta el maestro. Los datos corroboran su diagnóstico. Porque aunque las mujeres son mayoría en los ciclos de FP (62%), apenas el 2% elige la rama de Edificación y Obra Civil, según un informe del Observatorio de la Fundación Laboral de la Construcción.
De las que trabajan en el sector, más de la mitad (57,5%) ocupa tareas administrativas, mientras que solo un 6,2% —unas 10.000 profesionales— desarrolla su labor directamente en obra. El relevo generacional, como ocurre en todo el sector, tampoco está garantizado. Solo un 10% de las trabajadoras tiene menos de 30 años, lo que evidencia la necesidad de renovar y diversificar la plantilla.
Rostros del cambio
Sin embargo, detrás de estas cifras hay trayectorias que ilustran la evolución del sector. Una de ellas es la de Ana (60 años), con más de cuatro décadas de experiencia. Empezó en la empresa familiar “de administrativa”, pero pronto empezó a ayudar a su padre como electricista. “Ahora me considero una experta en la materia”, afirma. Después de una vida en la obra, desde hace cinco meses, asesora a clientes en una de las tiendas de Brico Depôt.
¿Recomendaría a otras mujeres trabajar en la construcción? “No es fácil. A lo largo de mi carrera he sufrido tres situaciones de acoso laboral. Es un trabajo duro y tienes que justificarte todo el tiempo”, reconoce Ana. Sin embargo, su expresión cambia cuando saca su teléfono móvil y enseña la habitación reformada que hizo a su hija de diez años. “No tiene precio obtener un buen resultado y hacer feliz a otras personas.”
En el caso de Kenia Valencia (32 años), una de las profesionales que impartió un taller de fontanería, llegó al sector por insistencia de su hermano. Hoy, sin embargo, lidera su propia empresa de reformas. “Me veo dirigiendo una plantilla más grande, creando más empleo. El sector está lleno de oportunidades”, afirma convencida.
Y es que más allá del componente paritario, la incorporación de mujeres al sector tiene también un valor económico. La patronal estima que el déficit de trabajadores podría alcanzar los 700.000 en los próximos años, especialmente en perfiles técnicos y oficios cualificados.
Herramientas y tecnología
Un dato relevante es que prácticamente la mitad de las mujeres que trabajan en la construcción lo hace en áreas especializadas. Es el caso de las profesionales mencionadas, pero también el de Ruth Alemán (37 años, Palma de Mallorca), que lleva siete años como fontanera autónoma. “La fontanería es un oficio con una variedad inmensa —termos, calderas, grifos, fugas, atascos—, donde cada profesional suele especializarse”, explica. ¿Y su especialización cuál es? "Fugas y atascos", afirma orgullosa. Su trato con los clientes es, en general, “muy positivo”, aunque reconoce que “a veces ha habido un poco de todo”.

Taller de fontanería / Cedida
También el de Cristina Alejos, de 33 años y residente en Sabadell (Barcelona), que hace cuatro dejó su puesto de secretaria de dirección para dedicarse al bricolaje y a la creación de contenido. “Lo que comenzó como una afición explotó”, cuenta. Sus tutoriales sobre transformación de muebles crecieron hasta abarcar reformas integrales, decoración e interiorismo. Junto a su socia, ha fundado @Craftycris, una asesoría on line y servicio a domicilio especializado en dar “lavados de cara” a los hogares. “Pintamos azulejos, cambiamos el estilo de un baño, transformamos cosas antiguas en modernas... aprovechando lo que hay en casa sin grandes gastos”, explica.
Un cambio gradual
Pero el avance sigue siendo lento. Las profesionales entrevistadas en este reportaje coinciden en que iniciativas como esta son un pequeño paso hacia adelante. "Es la primera vez que imparto un taller como este" confiesa Kenia, "pero me ha encantado poder transmitir el oficio, para ellas era como resolver un reto" cuenta. Sin embargo, Ana cree que la concienciación debe ser doble. "Yo habría incluido a chicos y a chicas, porque no solo hay que enseñarles a ellas que son capaces, también ellos deben aprender a convivir en la obra" relata.
Según los expertos, la formación profesional, la automatización de procesos y la flexibilidad laboral serán claves para atraer nuevo talento. “La construcción del futuro será más tecnológica y sostenible, y eso abre la puerta a nuevos perfiles, también femeninos”, concluye Carvalho. Así, el número de mujeres afiliadas creció un 3,6% en el último año, y cada vez más empresas incorporan políticas específicas para reducir la brecha de género. El desafío pasa ahora por mantener la continuidad de estas iniciativas y trasladar los resultados a la práctica. “No se trata de hacer ruido, sino de generar oportunidades reales”, resume Carvalho.
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