Empresas
Una superpotencia de los ajos con vocación internacional
La alicantina Ajos Imperio factura cerca de 40 millones de euros anuales con esta hortaliza que viaja a Europa y EEUU, a lo que suma sus cultivos de cítricos, almendras y trufa negra

Triaje de ajos pelados en la sede central de Ajos Imperio en Benejúzar. / MATIAS SEGARRA
No andaban desencaminados en la familia Mira cuando en su momento decidieron bautizar a la empresa que regentan como Ajos Imperio. Y es que tras casi 60 años de trayectoria, la firma con sede central en el municipio alicantino de Benejúzar se ha consolidado como un auténtico imperio de esta, a simple vista, humilde hortaliza, con una facturación que ronda los 40 millones de euros, una plantilla que en plena temporada de recolección se acerca a las 1.100 personas y unas exportaciones que alcanzan al 90 % de la producción, lo que le permite tener una potente presencia tanto en Europa como en Estados Unidos. Un auténtico emporio que, lejos de haberse dedicado en exclusiva al ajo, ha apostado por diversificarse a través de los cítricos, las almendras y, más recientemente, las trufas.
Todo empezó en 1967, cuando Francisco Mira Hernández creó la empresa. Fue después de revelarse como un auténtico emprendedor, primero adelantándose a su tiempo y montando una embotelladora de agua que no acabó de arrancar, y después pasándose al negocio de los garbanzos. En uno de sus viajes por los campos de cultivo de Castilla-La Mancha se encontró con que en la zona había importantes plantaciones de ajos, y vio en esta hortaliza una posibilidad de progresar y tener éxito. Y no andaba nada desencaminado, a la vista de la situación en la que se encuentra, 58 años después, la firma que fundó.

Ajos en malla en las instalaciones de Ajos Imperio en Benejúzar. / MATIAS SEGARRA
Una compañía que en la actualidad está regentada por la segunda generación, concretamente Francisco Mira-Costa Pérez, que ostenta la gerencia, y la tercera, en este caso sus dos hijos, Gonzalo y Borja Mira-Costa Lillo, encargados de campo y comercialización respectivamente.
Es Gonzalo el que ilustra el potencial de la empresa, destacando que cuenta con nada menos que 700 hectáreas dedicadas al cultivo del ajo, las cuales están repartidas por toda Castilla-La Mancha, Soria y Valladolid, zonas adecuadas para este tipo de producto atendiendo a las características del terreno y las condiciones climáticas "Cultivamos -explica-, por gestión directa, las variedades spring blanco, spring violeta y ajo morado, con una producción que se sitúa alrededor de los nueve millones de kilos al año".
Pero la labor de Ajos Imperio no se queda solo en el campo, toda vez que también se encarga del procesado y la comercialización. Y eso hace que disponga de una completa infraestructura que tiene su primera parada en el municipio conquense de Mota del Cuervo, donde la empresa dispone de un almacén en el que trabajan 120 empleados, los cuales se encargan de la clasificación por calibres y la pertinente refrigeración, para que la hortaliza se conserve en perfectas condiciones.

Procesado de ajos para su envasado. / MATIAS SEGARRA
Es un primer paso, que continúa después en otra instalación situada en la localidad cordobesa de Montalbán, donde hay otros 120 operarios, que proceden al pelado y cepillado de los ajos. Todo antes de que la mercancía llegue a su destino final, en este caso la sede central de la compañía, en Benejúzar, donde se contabilizan más de 200 empleados. En este lugar se envasan los ajos en diferentes y variados formatos y se acomete su comercialización.
Con todo ello, la estructura laboral fija de Ajos Imperio está compuesta por cerca de 440 personas, aunque en plena campaña de recolección se llegan a alcanzar los 1.100 trabajadores, lo que da una muestra del nivel de la actividad. Según Gonzalo Mira-Costa, "es evidente que cuando llega el momento de recoger la siembra necesitamos mucha mano de obra, pero en el procesado también precisamos de muchos trabajadores, porque aunque pueda parecer lo contrario, el ajo es un producto muy delicado que admite muy poca automatización. Casi todo se realiza de manera prácticamente manual".
Y destaca, además, que cada vez resulta más complicado encontrar mano de obra especializada. Según sus palabras, "es difícil contratar tractoristas y toristas, en definitiva, gente que sepa estar detrás de las máquinas", se lamenta.

Pelado de ajos para producto de cuarta gama. / MATIAS SEGARRA
Pero la actividad de la empresa va mucho más allá del campo. Uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el éxito de Ajos Imperio es la comercialización, y más en concreto la exportación, dado que casi el 90 % de la producción de ajos va a parar al extranjero. Principalmente, señala Borja Mira-Costa, a Europa, donde se cuenta con una amplia cuota de mercado en países como Alemania, Noruega, Dinamarca, Reino Unido, Países Bajos o Grecia, entre otros, aunque también en un destino tan complicado como Estados Unidos, donde triunfa, sobre todo, la cuarta gama, con distintos formatos de ajos pelados.
Una actividad comercial, esta última, que se ha visto enturbiada por la guerra arancelaria promovida por Donald Trump. "Ha habido -subraya- un poco de inestabilidad en los pedidos procedentes del país norteamericano. Se podría decir que no nos ha afectado a nivel de pérdida de clientes, pero no se han podido incrementar las ventas como sí lo hicieron el año pasado".
Además del ajo pelado, la empresa también comercializa ajo ecológico y ajo negro, un producto este último que va al alza en popularidad y que elaboran ellos mismos a través de un proceso de fermentación en el horno, donde se somete al ajo a una humedad y temperatura especial.

Ajos en caja preparados para la comercialización. / MATIAS SEGARRA
Una amplia gama que, a la vista de la potente actividad comercializadora, cuenta con una enorme aceptación, aún a pesar, señala Gonzalo, de la creciente competencia. "Países como China y, últimamente, Argentina, Perú o Egipto, se están convirtiendo en importantes productores de ajos, y con una calidad que, si bien no llega a alcanzar al ajo español, sí que es bastante elevada", advierte.
Con todo, la actividad de Ajos Imperio no se circunscribe tan solo a los ajos. La empresa también cuenta con 200 hectáreas de cítricos, todas ellas en la provincia de Alicante y, más en concreto, en los municipios de Torremendo y el propio Benejúzar, donde producen dos millones de kilos de limones y 1,8 millones de mandarinas. "Fue mi abuelo también el que decidió incorporar los cítricos, teniendo en cuenta que en esta zona de Alicante, donde está nuestra sede central, funcionan muy bien", resalta.
Trufa negra
A ello se le suman 80 hectáreas de almendra ecológica en una finca de Villaescusa de Haro, en Castilla-La Mancha, y la última novedad, en la misma finca, como es la trufa negra, con 30 hectáreas. Gonzalo destaca que "es un entorno ideal para el cultivo de encinas microrrizadas, que son las que generan este hongo tan apreciado en la cocina. Además, los suelos calizos también se adaptan a la perfección, así como la altitud y la buena pluviometría". Un conjunto de factores que propician buenas cosechas, con unos rendimientos económicos significativos.
En conjunto, Ajos Imperio ha conseguido crecer de forma notable en los últimos años hasta alcanzar una facturación cercana a los 40 millones de euros, una cifra que, señala Gonzalo Mira-Costa, "no tenemos previsto que se vaya a incrementar mucho más, porque entendemos que hemos alcanzado un tamaño adecuado y no queremos que se nos vaya de las manos".
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