Roig Arena: un negocio más allá del baloncesto
El pabellón de casi 60.000 metros cuadrados construidos será sede del Valencia Basket Club, pero su dueño, Juan Roig, quien ha invertido 400 millones de su patrimonio personal para levantarlo, quiere que el recinto obtenga beneficios. De ahí que su negocio incluya los recitales de música, la gastronomía o los eventos corporativos

Asistentes al Roig Arena el día de la inauguración. / Eduardo Ripoll
Pocos empresarios, al menos en la España del último siglo, han invertido tanto en su ciudad. Juan Roig es uno de ellos. La Marina de Empresas, un conglomerado en el puerto de València que incluye la escuela de negocios Edem, Lanzadera, la firma dedicada a fomentar las vocaciones empresariales y a ayudar a que los proyectos con futuro puedan salir adelante, y Angels, la sociedad de inversión en emprendedores, era el emblema de la decisión del dueño de Mercadona de hacer su particular donación a la sociedad. No era la única, porque la Fundación Trinidad Alfonso, en homenaje a su madre, organiza todos los años el multitudinario Maratón de València. Tampoco se puede olvidar a la Fundación Hortensia Herrero, creada por la esposa de Roig, que lleva invertidos 100 millones en promocionar el arte y la cultura. Entre ambos tienen la mayoría de control de Mercadona. Dicha entidad es titular del Centro de Arte Hortensia Herrero y ha realizado jugosas donaciones para la rehabilitación de edificios históricos de València. Todo esto, sin embargo, ha quedado opacado por la decisión de Roig de seguir, de alguna forma, la estela de antiguos magnates del capitalismo neoyorkino como Carnegie o Rockefeller, cuyos centros culturales siguen siendo un faro en la Gran Manzana cien años después de su muerte. Hablamos, claro está, del Roig Arena.
El dueño de Mercadona -la cuarta fortuna de España con 5.800 millones de euros, según ‘Forbes’- ha invertido 400 millones de su patrimonio personal en el nuevo centro de ocio y deportes de València. Ahora bien, este no se puede convertir en un agujero sin fondo. Así que, como explicó el director general del Roig Arena, Víctor Sendra, «a partir de ahora, el recinto tiene que ser sostenible por sí mismo, generando más ingresos que gastos con un modelo de negocio que lo respalde».
Beneficios
De esta forma, aunque el origen del pabellón está en la voluntad de Roig de contar con una sede a la última para su Valencia Basket, la necesidad de aprovechar el nuevo recinto y de lograr que obtenga beneficios está detrás de los negocios paralelos al baloncesto que componen el ticket del Roig Arena. Música, otros eventos deportivos, gastronomía y actos corporativos son la base que sustentará el negocio del recinto, que siempre estará condicionado a los partidos de las secciones masculina y femenina del Valencia Basket. Juan Roig ha constituido una empresa para gestionarlo. Se denomina Licampa.
Fuentes de esta mercantil no precisan qué parte de los ingresos calculan que corresponderá a cada nicho de negocio, pero un dato ilustra su magnitud global. Y es que la previsión es que el Roig Arena impacte en más de 150 millones de euros en la economía valenciana hasta septiembre de 2026. Es decir en su primer año de vida, dado que la inauguración tuvo lugar el pasado día 6 con un concierto en homenaje al cantante valenciano Nino Bravo. Esa cifra se deriva del público de fuera de València que se desplazará a los eventos musicales y de entretenimiento. No están incluidos ni el dinero que generan los partidos de baloncesto ni el turismo de negocios.
Empresas
Respecto a este último, la directora de contenido corporativo y deportivo, Natalia Branson, apunta que las previsiones son buenas: «Casi todo está lleno de aquí a final de año». Branson dirige el departamento que gestiona todos los eventos. Por un lado, los deportivos que no son las secciones de baloncesto. Un primer evento ya confirmado es la celebración de la Copa de Rey de este deporte, pero la directiva indica que el recinto tiene capacidad para acoger todo tipo de manifestaciones, desde gimnasia rítmica a deportes náuticos -«se puede montar una piscina en la pista»- a un combate de boxeo. Luego están los actos que organizan empresas y asociaciones. En octubre, por ejemplo, la patronal del gran consumo Aecoc celebrará allí su congreso anual, pero también se puede alquilar el espacio para entregas de premios, congresos, convenciones o presentaciones de producto.
La clave está en la flexibilidad de la pista central del recinto, aquella donde debe jugar el Valencia Basket. En modo baloncesto el pabellón tiene 15.600 asientos y en modo concierto llega a los 20.000. Según cuenta Branson, para actos corporarativos el escenario se puede mover para ubicarlo en el centro y, mediante cortinas, se crea un auditorio que tiene capacidad para 2.500 personas. Se trata de un escenario particular, que se ubica en el centro y tiene una forma rectangular de treinta por ocho metros. Pero hay más, «porque nos adaptamos a las necesidades del cliente, de tal forma que si precisamos aforos más grandes, por ejemplo de 5.000 ó 10.000 personas, podemos adaptar la pista de baloncesto».
Auditorio
Además, el recinto cuenta con una sala auditorio con capacidad para 750 personas «para hacer eventos normales en formato teatro que puede llegar a las 2.000 en formato concierto, es decir con todos de pie». Branson explica que Licampa alquila el espacio del Roig Arena a los diferentes interesados y que lo hace ofreciendo una serie de servicios como la limpieza, la seguridad, el uso de las pantallas. ¿A qué precios?. No hay respuesta, más allá de que «hacemos un presupuesto personalizado y que las tarifas dependen del espacio y el evento».
Otra de las líneas de negocio claves del Roig Arena se encuentra en la gastronomía. La firma Licampa, titular del pabellón, y Miguel Martí Gastronomía, propiedad del chef y empresario valenciano del mismo nombre, han creado una sociedad conjunta denominada Arena Food & Beverage, que se dedicará a gestionar todo lo relacionado con la comida y la bebida en el recinto. Dicho de otra manera, dará apoyo de restauración a los eventos que se celebren en el Roig Arena, así como a los denominados ‘hospitalities’ (zonas VIP y palcos privados) y se hará cargo de los varios restaurantes que están abiertos en el pabellón.
Uno de ellos, Poble Nou -nombre de una pedanía de València donde nació Juan Roig- está especializado en paellas, arroces y fideuàs cocinadas a leña. Hay más referencias personales. Se trata de Ultramarinos Roig, la tienda familiar a partir de la cual nació Mercadona. Ofrece platos del día, tortillas, croquetas, cocas, encurtidos y gran variedad de postres. Por último está el gastromarket El Mercat, que contará con seis puntos de restauración con diferentes tipos de cocina, desde un punto de hamburguesas a un especialista en el tradicional ‘esmorzaret valencià’ (almuerzo), sin olvidarse de locales de pizza, de pollo, de comida asiática y de perritos calientes artesanales. La restauración en el Roig Arena permanecerá abierta los 365 días del año. Además, cuando se celebren eventos, el recinto contará con más de 35 puntos de venta en formato barras. Asimismo, los distintos ‘partners’ de alimentación tendrán una presencia destacada en varios de los espacios de restauración del recinto.
Los patrocinadores
Otra de las claves de este proyecto ya hecho realidad es la participación en el mismo de importantes patrocinadores, como Coca-Cola, Heineken, Heinz, LG, CaixaBank, Iberdrola o Grupo Pamesa. Cada uno aportará lo suyo. Por ejemplo, Coca-Cola se erigirá como proveedor exclusivo de bebidas refrescantes en el recinto para todos los eventos que se celebren. El acuerdo incluye la marca principal que da nombre a la compañía, Coca-Cola, además de otras marcas del grupo, como Fuze Tea, Fanta, Sprite, Royal Bliss o Aquarius, entre otros, que estarán disponibles en todos los puntos de venta del arena.
Asimismo, Coca-Cola contará con una gran visibilidad en los soportes del Roig Arena e impulsará el uso de vasos reciclables durante los conciertos. El acuerdo con LG contempla un despliegue de 1.700 metros cuadrados de pantallas LED y más de 500 monitores LCD. El de Iberdrola implica actuaciones ligadas a impulsar la electrificación del Roig Arena, como la instalación de una planta fotovoltaica de autoconsumo de 1 megavatio (MW) o la habilitación de unas 40 plazas de aparcamiento con puntos de recarga para vehículos eléctricos. Por cierto, en un edificio anexo está el aparcamiento en altura del recinto. Son 32.000 metros cuadrados y 1.034 plazas.
Pocos días después de su apertura, el Roig Arena ya ha vendido el 75 % de sus entradas para los 60 eventos musicales y de entretenimiento programados de momento. Algunos con entradas ya agotadas como los de Joaquín Sabina, Manuel Carrasco, los 40 Music Awards, Fito & Fitipaldis o Dani Martín. La previsión es alcanzar unas 600.000 personas como público de todos esos conciertos.
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